El dilema de las Infantas
El fantasma del desabastecimiento nos castiga por su parte más dolorosa

"La línea roja" de Matías Vallés (08/03/21)
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Palma
El húngaro Viktor Orbán se vacunó en chino y comprará vacunas rusas, como en los buenos tiempos de la Guerra Fría.
Mientras Occidente se encierra en una avaricia improductiva, China se ha convertido en la tierra de promisión para los países que antes llamábamos del Tercer Mundo, vacunados por Pekín.
Hasta ahora solo hemos citado a países discutibles, pero la europeidad contrastada de Austria y Dinamarca no les ha impedido explorar vacunas fuera del radio de acción de Bruselas.
En concreto, Viena y Copenague han barajado en Israel una partnership, palabra que en sí misma suena importante.
Mientras tanto, en unas pequeñas islas perdidas en el Mediterráneo.
Ni tenemos vacunas, ni está claro que vayamos a disponer de ellas.
Ni que supiéramos administrarlas en caso de tenerlas, pero eso es otro cantar.
El fantasma del desabastecimiento nos castiga por su parte más dolorosa.
En medio de la crisis, intermediarios y empresarios presumen en Balears de que ellos conseguirían mañana mismo una remesa de la Sputnik rusa.
Van de farol pero, si un auténtico emprendedor se presentara mañana con las dosis y nos las ofreciera, ¿le diríamos que no o actuaríamos como las Infantas?




