El Hércules se despide a la Liga Pro directa y tendrá que ir a la repesca
El primer objetivo del proyecto de Del Pozo se diluye tras perder ante el filial levantinista y deja en evidencia el efecto Manolo Díaz

Kevin Appín, frente al At. Levante / Hércules CF

Alicante
El Hércules de Manolo Díaz no carbura. Pero hace tiempo que el conjunto blanquiazul no funciona. No es de ahora. Frente el At. Levante (0-1) el equipo herculano volvió a perder y lo hizo ante uno de los filiales más flojos de la categoría.
Era la segunda final consecutiva. La segunda cita importante del año, de la temporada. Era una nueva oportunidad para recuperar sensaciones y enmendar la derrota de la semana pasada y seguir soñando con la Pro directa, pero ni con esas.
La llegada de Díaz al banquillo no ha sido el revulsivo que todo el mundo esperaba. En los últimos seis partidos, el Hércules ha perdido tres encuentros, ha empatado dos y una victoria (Ibiza). Para resumir, solo cinco puntos de 18 posibles, guarismos de descenso de categoría.
Ahora, ya no sirven las excusas de las numerosas bajas por lesión. En teoría, la plantilla era larga y presumía de tener un gran fondo de armario. El tiempo ha demostrado que no era así. Todo lo contrario, plantilla frágil y dependiente. Una escuadra plagada de jugadores de superior categoría que no han rendido ni al 60 % de lo que se esperaba de ellos.
El cambio de Cubillo por Esteve y después a Díaz ha sido un fiasco. El tiempo ha demostrado que lo único que hizo fue desestabilizar a los jugadores, desubicarlos y perder la confianza. Aunque, ellos son, en un gran porcentaje, los culpables de la actual situación.
Pero dicho esto, el Hércules no lo hizo todo mal ante el At. Levante de Pablo Íñiguez. Fue paciente. Intentó madurar el partido. Tuvo las más claras ocasiones de gol. Pero sin puntería. Si tiras al muñeco, y por mucho que te empeñes, el muñeco lo para todo.
Casi una docena de saques de esquina, cinco ocasiones de gol, llegadas por las bandas, centros al área rival… pero romo en ataque.
Al final, el fútbol es muy sencillo, decía Esteban Vigo en el banquillo del Hércules, “solo hay que marcar un gol más que el contrario”. Y eso es lo que hizo el Levante, que por cierto le iba la vida en el partido, como a los herculanos. El equipo de Sasci solo tuvo una ocasión, la de Cantero, pero suficiente para ganar el encuentro.
La pena de todo esto es que 150 aficionados se desvivieron por asistir al partido. Por estar con su equipo en el Rico Pérez. Y al final se fueron a casa decepcionados, algunos más enfadados que otros… en tiempos de pandemia.
El que sí hizo los deberes fue el Alcoyano que con su victoria ante Atzeneta consiguió matemáticamente su plaza para Liga Pro.
Ahora, ni la Santa Faz arregla esto. Solo queda encomendarse a la última jornada de esta primera fase del campeonato con las esperanzas puestas en ganar a La Nucia, obtener el mayor número de puntos posibles y disputar la repesca. Además, con la necesidad de mantenerse entre los dos mejores del grupo y obtener, como mal menor, una las pocas plazas que quedan para la 1ª División de la RFEF.

Pedro Vera
Jefe de deportes de Radio Alicante. En la SER desde 1999.




