Martes, 13 de Abril de 2021

Otras localidades

Semana Santa Cuenca

Palabras, emoción y curiosidades de los pregones de la Semana Santa de Cuenca

Un recorrido por los textos nazarenos desde 1945 a la actualidad

Acto del pregón de José Luis Lucas Aledón en 1980, el primer año que se celebró en la iglesia de San Miguel.

Acto del pregón de José Luis Lucas Aledón en 1980, el primer año que se celebró en la iglesia de San Miguel. / José Luis Pinós

El centro cultural Iglesia de San Andrés de Cuenca acoge hasta el domingo 11 de abril la exposición 1941-2020: 80 años de Semana Santa de Cuenca organizada por la Junta de Cofradías, una muestra que se complementa con un montaje audiovisual con todos los pregoneros de la Semana de Pasión conquense en el que van apareciendo frases referidas especialmente a Cuenca y su Semana Santa con diferentes e importantes definiciones de la ciudad. Este trabajo de selección de textos de los 74 pregones que se iniciaron en 1945, ha sido realizado por José Vicente Ávila con quien hemos compartido un tiempo de radio en Hoy por Hoy Cuenca para seleccionar algunas de esas frases y recuperar el sonido de esos pregones. A la vez, hemos compartido algunas anécdotas y curiosidades en torno a los personajes y a los distintos escenarios en los que se han pronunciado los pregones a lo largo de la historia. Lo podéis escuchar a continuación:

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

1945: Federico Muelas. “Desde la entraña de Cuenca, mi tierra solar, desde esta inmensa Concha como un gigante tornavoz, digo mi castellano pregón a todas las gentes anunciando la solemne conmemoración de la Semana Santa”.

Federico Muelas con su hijo Mario. / Revista 'Cuenca'.

1949: Federico Muelas. “Si la Catedral simboliza hasta el Siglo XVI la vida de Cuenca, las procesiones son a partir de él un intento para encontrar la unanimidad perdida”.

1952: Aristeo del Rey Palomero. “En el Cerro de la Majestad, como frenos de madera, se divisan tres cruces… vigías que guardan las vigilias de la noche y velan por Cuenca”.

1954: Jesús Suevos Fernández. “Cuenca es ciudad “agónica”, hecha para entender mejor las amarguras… Dios ha querido que tres primaveras confluyan en las solemnidades de este año: la natural, la religiosa y la patriótica”.

1955: Gabriel Juliá Andreu. “Por las calles de Cuenca, por las plazoletas más humildes, por las cuestas más empinadas, entre el crujir de los banzos y el golpear de las horquillas, se oirá el rumor de los ríos en las dos hoces, como una canción doliente…”

1957: Enrique Domínguez Millán. “Cuenca está encarnada en carne nazarena, que es carne de tortura, de sufrimiento y de martirio. --“El “miserere” conquense es un gemido telúrico y escalofriante que parece escapado de la doliente anatomía de las hoces…”

1958: Ismael Medina Cruz. “Cuenca sube y crece, asciende y se encarama, se tira a tumba abierta sobre el cielo, hasta llegar a ser tan solo la afilada punta de la lanza con que le abrieron a Cristo la llaga del costado…”

Pregón de Antonio Castro en la prensa local. / Diario de Cuenca

1959: Aristeo del Rey Palomero. “En esta Cuenca…que es una Jerusalén viviente… tenemos el más espléndido, sublime y real escenario para la celebración de la Semana Santa…”

1960: Andrés Gallardo Bernal. “La Semana Santa de Cuenca tiene algo que ninguna otra posee: la tremenda confabulación del paisaje y del hombre para resucitar el Drama más grande de la Historia”.

1964: Pedro de Lorenzo Morales. “En la noche profunda, las procesiones de Cuenca no pretenden el esplendor, sino el recogimiento… Han quebrado la urna de Cuenca desabridos tambores, las cajas de redoble destemplado; han herido el azul estrépitas las trompetas…”

1965: Luis Morales Oliver. “Si en Sevilla la respuesta del querer entre el público y la procesión es la Saeta, en Cuenca es el Miserere, que está hecho con lágrimas de mujer que empezaron a caer sobre el Júcar…”

1967: Luis López Anglada. “Y mientras Cristo reza, Cuenca se mantiene en silencio. El respeto de las calles acompaña al paso, llevado a hombros de penitentes”.

1969: Diego Jesús Jiménez. “La Semana Santa de Cuenca, como fiel exteriorización que es de los más profundos sentimientos religiosos de sus gentes, responde a los valores espirituales más sinceros del ser humano”.

Acacia Uceta. / José Luis Pinós

1970: Antonio Lucas Verdú. “Callad campanas. ¡Que se oiga el ritmo de las horquillas que golpean banceros, llevando leños cristificados, como antes gancheros, los llevasteis por los ríos!...”

1971: Acacia Uceta Malo. “Son tantas singularidades las que hacen a la Semana Santa de Cuenca única y sin parangón. Yo diría a quienes luchan por mejorarla y acrecentarla, aquella célebre frase de Juan Ramón Jiménez: “No la toquéis ya más, que así es la rosa”. Vuestra Semana Santa es así, como es. No la toquéis ya más”.

Enrique Domínguez Millán. / José Luis Pinós

1973: Manuel Real Alarcón. “Cuenca es a la Semana Santa, como la Semana Santa es a Cuenca. La representación del dramatismo de la Crucifixión del Señor tiene su mejor envoltura en el dramatismo de los perfiles de la ciudad…”

1974: Antonio Castro Villacañas. “A Cuenca se viene a ver la contorsionada asimetría de sus piedras y el encarnecimiento vital y lacerado de un pueblo y unos símbolos en la justa medida de su significación”.

1978: Rafael Caballero Bonald. “Cuenca, en Semana Santa, se transforma en un coro inmenso del drama. Es como un templo sin pared”.

1980: José Luis Lucas Aledón. “…Y ya las cruces clavaron sus raíces de resplandor en la entraña de la Majestad… Brota en Cuenca como chortal o geiser del chafariz de su alma única el aullido apaleado como si crispado lo lanzara una garganta de bronce y muérdago: el MISERERE”.

1981: Ángel Martínez Soriano. “¡Viernes Santo en Cuenca! Amanecer de un día de tragedia… Tiemblan las estrellas y se aprietan las sombras, temerosas de la burla y del estruendo”.

1983: Carlos de la Rica Domínguez. “Rompe su orgasmo de clarines la turbamulta incontenida, acaudillada por el desorden ordenado, la disciplina anárquica que es estallido del fondo ancestral de sus entrañas, modeladas por el capricho y el cuchillo de las aguas y el viento”.

José Luis Lucas Aledón en su pregón de 1980. / José Luis Pinós

1984: Raúl Torres Herrero. “Hemos roto tantos versos; hemos rezado, cantado tantos misereres, bebido demasiado resoli, quebrado tantos palos de tambor y secado tantas pieles para arrendar y enturbiar a Jesús Nazareno el de las seis de la mañana, que ya formamos parte de la España insólita…”

1986: Rafael Pérez Rodríguez. “Paralela a nuestra Semana Santa hay otra gran Semana. La mayor de la historia de Cuenca… Allá, en el azul de las estrellas… allá en la más alta bóveda… allá donde está el Padre también hay procesión: la de las entrañables familias de Cuenca, familias desaparecidas de mi Ciudad…”

1987: José Miguel Carretero Escribano. “Ya están en ruta los que vuelven a su tierra para la cita del alma y del ancestro. Sintiendo Cuenca, oliendo Cuenca, la diáspora retorna por la rosa de los vientos de Castilla….”

1988: Luis Calvo Cortijo. “¿Qué tiene el Amanecer Santo de esta ciudad?: el pueblo delante, seguido y empujado por El, compartiendo el alba estremecida. El Nazareno de las Seis, pincelada suave entre dos luces, impartidor de silencios, rompenoches pálido debajo de la Cruz, camina sobre el espinazo de la ciudad, recostada en las hoces…”

1989: Florencio Martínez Ruiz. “Esta es tierra de revelaciones. Y la Semana Santa es la demostración, la prueba explícita de la palingenesia, de la total integración de Cuenca en los misterios. Los conquenses somos y estamos”.

1991: Julia Sarro Colomo. “Cualquier época del año es buena para visitar Cuenca… Pero, aquel que pretenda llegar hasta los adentros de la Ciudad debe ir en los días de la Pasión… Cuenca vive esa Semana Santa diferente y significativa…”

1992: José Luis Álvarez de Castro. “El conquense es impertérrito ante las adversidades, que no se intimida por nada. Tiene una sensibilidad excepcionalmente aguda para la belleza, como consecuencia de hallarse inmerso en este conjunto indescriptible que es su ciudad. Cuenca presta, por tanto, un escenario singular a sus procesiones…”

1993: José Luis Jover Portilla. “Mi pregón es como un cuento de Semana Santa: Una tarde de Jueves Santo, en los años cincuenta, en la puerta de la ermita de la Virgen de la Luz hay un niño que viste túnica morada y capuz negro; unos guantes blancos y en su mano una tulipa. Todo a estrenar. El niño comienza a ver como salen las imágenes de una procesión…”

1994: José María Abellán López. “Ahora que mi voz se va para perderse en el anonimato del capuz o en el bullicio de las turbas, aquí dejo todo lo que con el corazón quise describir, la pasión que quizá se desbordó, mi fe sedienta, el compromiso que, más que mío, es de Cuenca, de la ciudad que llevo y que me lleva…”

1996: Juan Manuel Moreno García. “Cuenca está hecha para ser vista por Dios. Para el recreo de su Gran Espíritu… Cuenca miradora y mirada. Más mirada que miradora, pero sobre todo admirada”

1997: José Guerra Campos. “La satisfacción de los conquenses por su Semana Santa se justifica si es cauce de la gran tradición cristiana y si contribuye a suscitar en los corazones la atención expectante hacia el Misterio luminoso que esclarece los enigmas del hombre”.

1999: Amalio Blanco Abarca. “La Semana Santa no es sólo un juego de capuces y túnicas; nuestra ciudad es algo más que ese inigualable “taller de emociones” elevado sobre la superficie por sus dos hercúleos banceros, el Huécar y el Júcar…”

2000: Alejandro de la Cruz Ortiz. “Cuenca demanda silencio, los olivos han florecido en el asfalto y un Getsemaní itinerante surca los nuevos y viejos rincones de la ciudad en la noche de los capuces blancos… Cuenca habla en percusión en la madrugada del Viernes Santo y no antes”

2001: Luis Enrique Buendía. “Es aquí en esta ciudad, la de los mil y un reflejos primaverales, la de las Casas Colgadas a los dos ríos, la de la Cuenca Encantada entre calles abiertas a la luz del nuevo Milenio, en la que “no se sabe cuándo es más bella si de noche o de día”… “Protagonista el pueblo que viste los colores del arco iris, para ser caleidoscopio en las calles y hacer penitencia”.

2003: José Luis Muñoz Martínez. “Para poder transmitir la Semana Santa de Cuenca, para hablar de ella, para llegar… hay que vivirla… Y es que, en Cuenca, para sentir un escalofrío en estas fechas, hacen falta muy pocas cosas”.

2004: Rafael Pérez Caballero. “Hemos heredado esta gran celebración, la más importante que tiene Cuenca a lo largo del año, mimada durante siglos por nuestros antecesores nazarenos con muchísimo esfuerzo”.

2005. José Ignacio Albentosa Hernández. “Nuestra Semana Santa es un templo itinerante·… De forma que bien puede afirmarse que la Semana Santa es Cuenca y que Cuenca no es sin su Semana de Pasión”.

2006. Enrique Domínguez Uceta. “Cuando cada Semana Santa se ponen en marcha los desfiles procesionales, y los pasos, llevados trabajosamente a hombros, acometen las cuestas que ascienden hasta la Plaza Mayor, se produce una emocionante identidad entre el escenario real de la Pasión y Cuenca, sin duda el más bello y dramático de los lugares en que se representa cada primavera el drama de Jesús”.

2007. Manuel Calzada Canales. “La Cuenca Nazarena sentirá el aroma de la Pasión de Jesús de Nazaret y soñará con un Dios clemente, misericordioso y de eterno perdón para esta Ciudad Penitente…”

2008: Javier Caruda de Juanas. “Siempre recordaré cómo en la Casa de España de Moscú, en la que no había de nada, una pared estaba adornada con aquel magnífico cartel que para nuestra Semana Santa realizara Antonio Saura”.

2009. Miguel Romero Saiz. “Cuenca, como una ciudad prendida del cielo, toda ella en estos momentos es un dilatado Calvario”… “No hay mejor escenario para un Drama tan solemne”.

2010: Lucio Mochales Correas. “Hermanos, la fortuna os ha obsequiado con haber nacido en la más hermosa ciudad que han contemplado los ojos de los hombres y ser partícipes de la más extraordinaria celebración que representa la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo…”

2011: Tico Medina García. “Qué gran milagro todos los años cuando Cuenca se une, se reúne y se compromete... Su Semana Santa es única, irrepetible, genuina…”

2014. Paloma Gómez Borrero. “La Semana Santa de Cuenca tiene, como la de Roma, recuerdos muy lejanos en sintonía perfecta con la Iglesia primitiva… Por las calles empinadas, Cuenca acompaña con los Pasos, con la música, con el redoblar de tambores, con clarines o con el silencio”.

2015: José Aguilar Torralba “Pataco”. “La ciudad toda, que en cualquier tiempo es asombro de turistas y forasteros, cobra en la Semana Santa valores inmensos, porque no puede hacerse cálculo de la belleza de estos ambientes…”

2016. Rafael Redondo Moya. “Todo está preparado. En Cuenca se siente, se respira la mayor manifestación de Fe, nuestra Semana Santa. Túnicas, capuces… tienen ya dueño, raro es el hogar donde no hay un uniforme nazareno...”

2017. José Vicente Ávila Martínez. “Ciudadanos del mundo, venid a Cuenca, ciudad de la Semana Santa, ciudad Patrimonio de la Humanidad… Ciudad única e inverosímil… Ciudad para rememorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en nueve procesiones, en sinfonía procesional que se resume en una palabra: “Cuencalvario”.

2018: Pilar M. Ruipérez. “Se dice que un pueblo tiene un alma que le da vida y, desde luego, si alguien quiere conocer el alma de Cuenca tendrá que venir en Semana Santa. No se termina de conocer esta ciudad y a sus gentes si no se conoce su Semana Santa”.

2019: Carlos Amigo Vallejo. “Todo, en la Semana Santa de Cuenca, habla del misterio de Cristo, de su pasión, muerte y resurrección. Y si no habláis vosotros, Cofradías, Hermandades, cristianos todos, lo harán las piedras de la Catedral…”

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?