Domingo, 18 de Abril de 2021

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Milo, el cachorro de dos semanas abandonado a su suerte bajo una piedra

La protectora arandina Huellaranda, que suma 8 años de vida y ha esquivado su desaparición gracias a una cuantiosa y anónima donación, busca una familia que pueda hacerse cargo de él

Hace unas semanas, César emprendía su viaje a Santander por temas laborales. Tras hacer una parada en una estación de servicio y estirar sus piernas, en un camino próximo escuchó unos ruidos. Al acercarse y levantar una piedra, se encontró cuatro cachorros que habían sido golpeados con ella. De ellos, solo uno estaba vivo. Milo. César decidió recogerlo, buscar ayuda, y la noche de aquel domingo, este pequeño perro llegó a Huellaranda, la protectora ribereña que ahora busca un hogar en el que pueda crecer y ser feliz. Alguien que le dé la segunda oportunidad que merece, tras haber estado a punto de correr la misma mala suerte que sus hermanos.

Este martes, en nuestro tiempo de radio, hemos conocido la historia de Milo con Irene Pardo, presidenta de Huellaranda. Cuenta que temieron por su vida al tener una grave hiportermia y un fuerte golpe en la cara, pero pudo salir adelante. "Por desgracia estos casos son habituales. El problema de estos casos es que son camadas no deseadas, y falta concienciación hacia la esterilización. Hay perros que hemos visto hasta estampados contra muros, o ahogados en el río. No todos los perros han tenido la suerte de Milo, que ya camina y refunfuña cuando le toca biberón. Ahora está en una casa de acogida temporal con María Isabel, Martina y Alberto, pero buscamos una casa de acogida definitiva o una familia que se quede con él", cuenta Pardo, que asevera que "lo hemos pasado mal, pero escuchando a María Isabel que está abriendo los ojos y empezando a caminar, nos emociona".

Huellaranda es la encargada de brindar futuro a los animales que se encuentran en Aranda. Animales variopintos además, como revela la presidenta de la protectora. "El futuro, una vez que pasan a ser de Huellaranda siempre va a ser bueno. A veces nos tachan de exigentes, pero me gustaría que esa gente colaborara y viera y escuchara lo que hemos tenido que escuchar nosotros. Si dudamos de que surjan problemas, no damos los animales. Por lo normal las familias son encantadoras pero el carácter del animal a veces no. Al principio fuimos ingenuos y nos devolvieron perros, y no queremos que eso pase más. Hay animales que han estado en residencia años esperando una familia acorde", especifica.

Milo busca familia / Imagen facilitada

La donación que salvó a Huellaranda

Esta protectora arandina lleva 8 años muy variopintos a sus espaldas, pero ninguno probablemente tan complicado y delicado como 2020. La pandemia y la falta de ingresos casi hace cerrar sus puertas. "Hemos pasado un año horrible. Nos sufragamos con los socios, no tenemos ayudas públicas, ninguna, y casi todo el dinero que sacamos es de los eventos, los pinchos, mercadillos... Al llevar un año parados no hemos podido hacer nada, solo alguno online. Pero claro, no es ni la sombra de lo que hemos podido hacer, y los animales han seguido apareciendo. Llegamos a una situación muy límite de dudar si podríamos aguantar en 2021, y en el último evento con La Perruquería una persona anónima nos donó 1.500 euros. Eso ha conseguido que la protectora vaya hacia delante y podamos hacer más cosas para poder seguir y no tener que cerrar. No tenemos refugio, funcionamos con casas de acogidas y cuando no tenemos una, les tenemos que llevar a la residencia -que les quiere y adora- pero hay que pagarla", explica Pardo.

Sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo con el consistorio para poder hacerse cargo de los animales abandonados, la presidenta de esta protectora explica que  "estoy cansada de hablar con ellos". "Llevamos ocho años como protectora, nos ponen pegas para todo, mientras el Ayuntamiento no ha tenido servicio de recogida durante año y pico cuando está obligado a tenerlo... Durante la pandemia hemos tenido que salir a buscar perros, les pedimos ayuda aunque fuera para tener un salvoconducto y tampoco nos lo dieron. Nosotros podríamos llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento, pero nada. Ahora el servicio de recogida lo tiene concecido pero a una persona de Burgos. Y no tiene sentido que una persona tenga que venir desde Burgos a recoger a los animales", asevera.

Por último, Pardo explica que lamentablemente "se abandona todo tipo de animales, y a algunos nos cuesta cogerlos porque vienen de ser maltratados". "Con una perra estuvimos ocho meses. Hemos cogido tortugas, pájaros, y han aparecido hasta conejos últimamente. El abandono por desgracia solo entiende de mala gente", añade.

Ahora, Milo forma parte de esta pequeña familia de Huellaranda, esperando un hogar que le vea crecer y ser feliz. Su vida corrió peligro como la de otros tantos animales abandonados a su suerte, pero ahora busca quien le dé el cariño que cualquier ser vivo merece. Exceptuando, eso sí, a quienes son capaces de cometer tales abandonos y muertes.

La charla al completo puede reproducirse en el siguiente audio.

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