Sábado, 08 de Mayo de 2021

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Zenit o Bayern no tienen mejor plantilla que Valencia Basket

El triunfo del equipo ruso contra Panathinaikos deja al conjunto dirigido por Jaume Ponsarnau fuera del TOP 8

GRAF7420. VALENCIA (ESPAÑA), El entrenador de Valencia Basket, Jaume Ponsarnau, reacciona durante el encuentro perteneciente a la jornada 29 de la Liga Endesa entre Valencia Basket y Club Joventut de Badalona, este domingo en el pabellón Fuente de San Luis, en Valencia. EFE, Miguel Angel Polo

GRAF7420. VALENCIA (ESPAÑA), El entrenador de Valencia Basket, Jaume Ponsarnau, reacciona durante el encuentro perteneciente a la jornada 29 de la Liga Endesa entre Valencia Basket y Club Joventut de Badalona, este domingo en el pabellón Fuente de San Luis, en Valencia. EFE, Miguel Angel Polo / Miguel Ángel Polo (EFE)

A golpe de triple, haciendo uno de los mejores partidos de su carrera, Kevin Pangos ha finiquitado esta tarde cualquier esperanza que tuviera Valencia Basket de meterse en el TOP 8 de Euroliga. Nunca es bueno depender de otros. Sobre todo, si se miden contra rivales que solo se juegan el honor. Se vio contra Maccabi y ha vuelto a verse ante Panathinaikos.

¿Tienen Zenit o Bayern mejores plantillas que Valencia? Rotundamente no. Como el propio Ponsarnau reconocía en las primeras semanas de pretemporada, el roster taronja era dificilmente mejorable. La renovación de Tobey y los fichajes de Kalinic, Williams, Prepelic y Hermansson empujaron al propio club a fijar como objetivo prioriario el TOP 8 en la máxima competición continental. Seis meses después, el objetivo no se ha cumplido.

Por la inversión económica realizada, por la posición que Valencia Basket tenía el pasado verano en el mercado de fichajes y por el rendimiento de equipos acostumbrados a estar arriba como Panathinaikos, Olympiakos o Maccabi, la novena posición tiene más sabor a fracaso que a decepción. Además, ejecutivos, técnicos y jugadores lo han fiado todo a ser octavos en Euroliga, relegando a un segundísimo plano partidos de Liga ACB e incluso la Copa del Rey. Solo el fin justificaba los medios. Y el fin ha sido que el Zenit jugará contra el Barça en cuartos.

El equipo no ha sido fiable en toda la temporada y el primero que lo sabe es el propio Ponsarnau. Le ha faltado mentalidad, baloncesto y salud -por este orden- para competir en semanas con tres partidos. Este aspecto es básico para un club que pretende instalarse en Euroliga. Conviene realizar una reflexión urgente de forma interna. Ese Arena que viene en camino obliga a exigirse lo mejor y lo mejor no es perder en la pista del Betis encajando 95, caer con estrépito en Donosti metiendo solo 60 puntos o permitir que Joventut te haga 102. Por mucho que la Euroliga sea más importante, la mejor plantilla en la historia del club ha podido rendir mejor. Esa es responsabilidad de todos en el vestuario. Pero fundamentalmente del entrenador.

El esfuerzo continental ha permitido ganar 19 partidos. Que está muy bien. Son cifras que habitualmente bastaban para meterse entre los ocho mejores. Pero no en esta ocasión. La única forma de estar en la Euroliga 21/22 es conseguir una de las dos invitaciones de las que dispone Bertomeu y en Hermanos Maristas existe bastante escepticismo respecto al asunto.

Descuidar la ACB se paga caro. A falta de siete partidos, el mejor escenario imaginable para Valencia Basket teniendo en cuenta la clasificación y el calendario restante pasa por acabar quinto la temporada regular. Eso depararía, excepto sorpresón monumental, un emparejamiento contra Baskonia en primera ronda y sin factor cancha. Malas cartas.

Como es habitual en La Fonteta, habrá que esperar al 30 de junio para la toma de decisiones. Pero, si el equipo no hace unos Playoffs memorables, todo apunta a que nos espera un verano de cambios. Cambio de competición europea, cambio(s) en la plantilla y cambio en el banquillo. Será justo y necesario. Si el público puede regresar al pabellón la próxima campaña, será saludable cerrar el 'ciclo Ponsarnau' y pensar en alguien que pueda ilusionar al respetable y enchufar a los jugadores en todas las competiciones que disputen. De vez en cuando, conviene abrir ventanas y cambiar las caras. Es uno de los primeros mandamientos en el deporte profesional cuando no llegan los resultados esperados.  

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