Jueves, 02 de Diciembre de 2021

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Violencia género

El rastreo del móvil de Muñoz cerrará la instrucción un año después de la presunta agresión a Raquel Díaz

Hasta doce muestras localizadas en distintos puntos y a distintas alturas dan positivo en el ADN de Raquel Díaz

La instrucción sigue después de un año

La instrucción sigue después de un año / Radiobierzo

Es el único eslabón que mantiene abierta la fase de Instrucción en el juzgado de Violencia de Género de Ponferrada, una cadena que se ha extendido durante los últimos doce meses sobre este caso que mantiene consternada a la sociedad berciana por la aparente brutalidad con la que según ha relatado la víctima, la abogada Raquel Día, fue tratada por su marido, el expolítico Pedro Muñoz, que permanece en prisión preventiva desde el 2 de junio de 2020.

Fue la acusación la que pidió el volcado de las conversaciones telefónicas, archivos multimedia, fotografías, es decir una pericial del contenido como pieza de convicción y elemento de prueba, que se une a los datos de ubicación del mismo antes y después de lo ocurrido en la casa de Toreno, en la que ambos se encontraban en la noche del 27 de mayo de 2020, escenario de un episodio atroz que ha llevado a la justicia a abrir un procedimiento contra Muñoz por los delitos de tentativa de homicidio y malos tratos habituales hacia su mujer, Raquel Díaz, que permanece en silla de ruedas con una paraplejia y una complicada situación neurológica y sicológica.

Las pruebas

El juzgado Nº5 de Ponferrada cuenta ya con  la "identificación positiva"  que ha hecho el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de las muestras de sangre de Raquel Díaz. Son doce restos en paredes, suelo y muebles que llevan el rastro del presunto episodio de violencia de género no sólo al exterior sino también al interior de la vivienda de Toreno, lo que echaría por tierra la versión del acusado sobre la posibilidad de que la propia mujer se hubiese precipitado al vacío desde una ventana y él la encontrase posteriormente en el jardín.

El informe forense también certifica, por las muestras de cabello, que Raquel se dio un golpe en la cabeza en la zona inferior del canalón de la terraza desde la que contó al juez que fue lanzada por su marido, un balcón de poco más de dos metros y medio de altura en el que primero se golpeó con el alero del tejado hasta que rebotó en el suelo.

Las pruebas serán básicas para determinar si este presunto episodio de violencia de género se desarrolló tal y como ha relatado Raquel primero tirándola desde la terraza, después pegándole con una estaca y posteriormente arrastrándola hacia dentro del domicilio en donde, a pesar de estar ya semiinconsciente, recuerda que la siguió golpeando. De hecho, la policía judicial entiende que las salpicaduras de sangre no son una mera proyección de meter mover simplemente a alguien hacia el interior de la casa sino consecuencia de una acción que proyecta la sangre contra la pared o el mobiliario.

Todos estos presuntos indicios han hecho que el Juzgado y la Audiencia Provincial de León hayan vuelto a denegar hasta en diez ocasiones las peticiones presentadas por su defensa para intentar sacarlo de la cárcel de Mansilla.

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