Lunes, 21 de Junio de 2021

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Camilla Läckberg: La sociedad tiene la obligación de proteger a las mujeres cuando son víctimas de abuso

Alas de Plata - Editorial Maeva

Alas de Plata - Editorial Maeva / Nuevo libro de Camila Läckberg

Faye lleva una nueva vida en un pueblo de Italia. Su compañía Revenge va viento en popa y su exmarido está en la cárcel. Pero justo cuando piensa que todo ha vuelto a la normalidad, su pequeña burbuja de felicidad se ve de nuevo amenazada al descubrir que alguien intenta arruinar el sueño por el que tanto ha luchado. Los fantasmas del pasado todavía parecen estar muy cerca y dispuestos a arrebatarle todo lo que es suyo. Faye tiene que regresar a Estocolmo para salvar lo que más quiere. También hace una escapada a Madrid, un guiño a los lectores de nuestro país, que la autora adora.

 Pregunta. “Una tiene que perderse para poder resurgir”. Es una frase de Faye cuando se encuentra en Roma. ¿Crees que, si no tocamos fondo, no nos damos cuenta de que nos tenemos que levantar de nuevo?

Respuesta. No creo que tengamos que tocar fondo para darnos cuenta de ciertas cosas, pero en ocasiones es necesario, sobre todo si nos intentamos ocultar algo a nosotros mismos o si no somos conscientes de la gravedad de una situación.

P. La vida en los pueblos se refleja de alguna manera en la de Fjällbacka: “Era como si yo ya lo supiera todo de la vida. La existencia en Fjällbacka resultaba predecible: siempre la misma alternancia entre diez meses de calma absoluta y dos meses de caos veraniego.” Y a veces, un pueblo pequeño con sus apariencias y estilo de vida puede provocar traumas y heridas en sus habitantes… Tú naciste en Fjällbacka, pero has vivido casi siempre en Estocolmo. ¿Hay mucha diferencia a nivel social ente un pueblo y una gran ciudad?

R. Sí, creo que hay diferencias entre una gran ciudad y un pequeño pueblo. De hecho, cursé mis estudios en Gotemburgo, que es la segunda ciudad más grande de Suecia, y que también se diferencia de Estocolmo. La gente de Estocolmo vive acelerada y suele sentirse estresada, el ritmo es mucho más frenético en la capital. Sin embargo, no puedo ser del todo imparcial, pues guardo muy buenos recuerdos de la gente de Fjällbacka y de su mentalidad. Aunque claro, en un pueblo es complicado mantener el anonimato, al contrario de lo que sucede en Estocolmo, donde, si quieres, puedes camuflarte y ser casi invisible.

P. “Yo deshice el lazo con cuidado, retiré el envoltorio y, sin hacer ruido, levanté la tapa de la cajita. En su interior había una cadena de plata con un colgante en forma de alas. Era lo más bonito que había visto en la vida.” ¿Cuál ha sido el regalo más significativo que te han hecho y que te has hecho tú misma?

R. ¡Esta es una pregunta difícil! La respuesta más pretenciosa sería mi autoestima, mi carrera y mis hijos, pero, siendo un poco más materialista, diría que uno de mis pares de gafas de sol.

P. “No solo eran libros que un día heredé de mi madre, eran recuerdos. Eran momentos en los que podía acceder a otro mundo, huir del mío, ser otra persona. Me elevaban por encima de mi realidad y me transportaban a otro lugar.” En tu caso, ¿qué representan para ti los libros? No como escritora sino como lectora y como mujer.

R. Pues para mí los libros representan seguridad, imaginación, sueños y posibilidades. El amor por ellos y por la literatura fue un regalo fantástico que me hizo mi padre, con el que descubrí las puertas que se pueden abrir con los libros y los mundos que se esconden detrás. Desde entonces me quedé enganchada. Los libros pueden motivarte, consolarte y despejar tu mente.

P. Cuando se sufre un tipo de abuso o de acoso (no hagamos spoilers), se pierde la confianza en una misma y nuestra autoestima. “Entre las muchas cosas que había reconquistado después de Jack se encontraba la confianza en sí misma.” Quizás nos haya pasado a todas, haber permitido que nos arrebataran nuestra identidad en algún momento de la vida. ¿Qué consejos le puedes dar a tus lectoras si se encuentran en una situación parecida?

R. Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero no dejes que nadie te haga olvidar quién eres. Presta atención a las señales de alerta de ciertos comportamientos y rodéate de buenos amigos que te respalden, te apoyen y te quieran.

P.¿Qué clase de hombre y persona sería si no tratara de hacer lo mejor por sus hijas?” Aun así, hay padres que no hacen lo mejor por sus hijas, de hecho, todo lo contrario. Y lo has representado en tu novela, ¿Cómo llegas a elegir la figura del padre de Faye para representar este tipo de relación tóxica?

R. Tiendo a escribir sobre las cosas que más miedo me dan o que me parecen terribles, así que en este libro quise explorar ese tipo de relación espantosa y casi inverosímil. Es intrigante escribir sobre ello, porque es algo que está muy lejos de mi propia realidad.

P. En un párrafo escribes “La sociedad no había podido protegerla.” En tus novelas, tanto las de Los crímenes de Fjällbacka como en las de Faye, siempre hay una crítica y una denuncia social. ¿Cómo crees que la sociedad debería proteger a las mujeres en una situación de maltrato?

R. La sociedad y sus ciudadanos tienen la obligación de proteger a las mujeres cuando son víctimas de abuso. Debería ser mucho más sencillo denunciar los delitos, o mejor dicho, mucho más seguro hacerlo. Creo que muchas mujeres no denuncian los abusos que soportan porque los hombres pueden perseguirlas e incluso aumentar el nivel de abuso. ¡Hay que dar prioridad al apoyo y a la seguridad de las mujeres!

P. El entorno familiar y de amistad a veces es el que menos cree a la persona que ha sufrido cierto tipo de maltrato, de hecho, en la novela Faye dice “Mamá no hizo nada. Sabía que esa era su única posibilidad, no hacer nada.” ¿Por qué no creemos a las personas que denuncian algo grave? ¿Por qué tantas veces hay que llegar al límite? Sobre todo, ¿en casos en los que el maltrato puede ser psicológico y no físico?

R. Creo que es habitual que la víctima justifique y racionalice el comportamiento del maltratador y que, además, asuma una parte de culpa y responsabilidad. Desgraciadamente, la víctima se siente avergonzada y quizás, por esa razón, no está dispuesta a hablar de ello. Además, si el hombre/maltratador parece una persona decente es todavía más difícil, porque entonces también entra en juego el miedo a que no te crean.

P. “Una persona puede convertirse en los muros de otra, su ira o su desprecio pueden ser grilletes que la tengan encadenada.” ¿Cuál es el límite o el momento clave (si es que lo hay) para que una mujer o una persona se dé cuenta de que se encuentra en una jaula?

R. Creo que esto depende de cada caso y de cada mujer. Quizás abres los ojos cuando te das cuenta de lo mucho que tanto tú como tu comportamiento han cambiado en torno a tu pareja, pero también en torno a tus amigos y familiares. Aunque creo que los cambios se producen de forma gradual y que, cuando estás sumida en una relación abusiva, es posible que tardes mucho más tiempo en percibirlos.

P. El amor es un tema importante en la novela, en sus distintas facetas (amor materno, amor entre mujeres, amor apasionado) y hay una frase muy llamativa: “Querer a una persona implica dejarla libre.” Hoy en día, en una sociedad cada vez más compleja, ¿crees que las nuevas generaciones son más posesivas?

R. Es difícil saberlo, pero, a bote pronto, diría que son ambas cosas: son más y menos posesivas que las generaciones pasadas. Hoy en día se habla mucho más de relaciones alternativas o no monógamas y de que no se puede controlar a nadie sexualmente. Pero, al mismo tiempo, las redes sociales y las aplicaciones en móviles y ordenadores hacen que sea mucho más fácil espiar y controlar a tu pareja, o a alguien que te interesa o de quien estás enamorado.

P. ¿Cuándo podemos leer un nuevo caso de Los crímenes de Fjällbacka?

R. Enviaré el manuscrito a mi editor sueco esta primavera, así que creo que publicaré un libro en Suecia en otoño de 2022.

P. ¿Y cómo van tus planes de convertir algunos de tus libros a la pantalla?

R. Siempre es difícil hablar de adaptaciones a la pantalla, pues el proceso es mucho más largo en comparación con los libros. Estoy contenta de poder trabajar con medios audiovisuales gracias a la productora que tengo y comparto con Alexander y Baker Karim, Bad Flamingo.

Alas de plata, la última novela de Camilla Läckberg, publicada por ediciones Maeva.

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