Sábado, 04 de Diciembre de 2021

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La Primera RFEF no es una bicoca

Una vez vendidos los derechos de televisión, la RFEF trata de presentar una categoría rentable pese a los temores de los clubes

Imagen de la reunión de los clubes de la Primera RFEF con la Federación Española.

Imagen de la reunión de los clubes de la Primera RFEF con la Federación Española. / RFEF

¿Salen las cuentas en la Primera RFEF? Esto va por barrios, sobre todo porque no hay verdades absolutas cuando en medio de una pandemia se presenta una nueva categoría en la que no se conocen cuestiones tan importantes como el interés que va a generar y por tanto las audiencias que se van a producir, tampoco si las acciones de marketing serán tan rentables como se desea, o si el movimiento de aficionados que podría provocar esta nueva categoría realmente compensará a los clubes en ingresos por taquilla.

Una vez vendidos los derechos de imagen para las próximas tres temporadas, los clubes respiran con cierto alivio porque se aferran 'al menos es nada' teniendo en cuenta la incertidumbre tan elevada que había después de que el tender presentado por la Federación Española quedara desierto en un primer momento. Con los derechos vendidos, con el marketing cedido por los clubes a la Federación Española, la directiva de esta institución estima que cada club de Primera RFEF percibirá una media de 365.000 euros, que salen de los derechos de televisión, de las ayudas directas (70.000 euros en dinero y 6.000 en material) y de la cesión voluntaria de parte de los derechos de explotación de marketing (hasta un máximo de 61.000 euros, en función de lo cedido a la RFEF).

Es una estimación, porque tal y como votaron los clubes, los derechos de televisión no se repartirán de forma igualitaria. Tantos te ven, tanto recibes. El 40% del dinero será igual para todos, el 30% en función del número de puntos cosechados, el 20% por la audiencia generada y el 10% por cantera.

Surge una duda: ¿cómo se valora ese 10% relativo a la cantera? Pues así: se premiará más a los clubes que tengan un equipo en competición nacional juvenil; también los que tengan al menos un conjunto inscrito en juveniles, cadetes, infantiles y alevines; los que cuenten con tres canteranos en plantilla que hayan estado al menos dos años en las categorías inferiores (siete si son equipos filiales o dependientes); y los que tengan al menos ocho sub-23, en vez de los seis que exige el reglamento (20 en el caso de filiales y dependientes).

Ingresos y gastos

360.000 euros. No es una mala cifra, a priori... Aunque los clubes han comenzado a hacer las cuentas, y no es oro todo lo que reluce. Lo explicó Jesús Medina, presidente del Linares, nada más acabar la reunión de los clubes con la Federación Española de Fútbol, el mismo que mantuvo un agrio enfrentamiento en directo con Luis Rubiales, presidente de la RFEF. "Si son unos 360.000 euros los que vamos a recibir pero le descuentas la parte de marketing que podríamos o no vender, que son 60.000 euros, los 140.000 euros del Plan Impulso 23 o que no nos van a dar ayudas del CSD para el fútbol no profesional, nos quedamos con una diferencia de 100.000 euros más que si estuviéramos en Segunda B". Con las cuentas de este presidente, la Primera RFEF solo garantiza 100.000 euros más que la vieja Segunda B. Pero los cuarenta clubes han tenido que presentar un aval por valor de 100.000 euros para poder inscribirse en esta nueva categoría.

Los temores y las dudas aumentan al observar que gastos habituales se están viendo incrementados por el nuevo formato y modelo de la propia competición. Los sueldos de los futbolistas han subido: menos equipos, más competencia, los futbolistas y sus representantes saben sacar partido de todo esto. Han subido, tal y como apuntan los directivos, el coste de los seguros, y estiman en 35.000 euros, como mínimo, el coste de las Licencias 'P'. Y, seguro, habrá más costes por desplazamientos. Dos grupos en lugar de cuatro provoca que haya que dormir más días fuera de casa o que haya que hacer más kilómetros para jugar los partidos.

Y existen dos posturas enfrentadas entre los clubes a la ahora de valorar esta nueva situación: estan los que asumen el reto y reconocen que ahora les toca a ellos trabajar para que la competición sea más atractiva, principalmente los que ven esta Primera RFEF como el mejor campo de entrenamiento para llegar mejor preparados al fútbol profesional; y, por otro lado, los clubes más modestos, que saben que su techo está en esta Primera RFEF, que esperaban una bicoca y muy probablemente estén saboreando ahora mismo un caramelo algo más amargo de lo esperado.

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