"Con 13 y 14 años son niños": La pandemia baja la edad en los botellones
Los policías que se infiltran en los botellones cada fin de semana llaman la atención sobre la edad de los jóvenes
La mayoría de los padres "no son conscientes" de que sus hijos van a un parque a hacer botellón, y terminan enterándose cuando les llaman para decirles que su hijo no está en condiciones para llegar a casa
El poder de las redes sociales capaces de convocar a miles de personas en un punto determinado en poco tiempo se ha convertido en un problema para prevenirlos

"Con 13 y 14 años son niños": La pandemia baja la edad en los botellones
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Madrid
"Son cada vez más jóvenes, niños y niñas en muchos casos, con apenas 13, 14 o 15 años, que compran el alcohol donde pueden, que se juntan con sus amigos alrededor de un altavoz a escuchar música y beber, intentando hacer algo que no corresponde a su edad".
Esto es lo que ve cada fin de semana Daniel Redondo, policía municipal de 33 años adscrito a la Unidad Integral del Distrito de Chamartín en Madrid, cuando se infiltra de paisano entre miles de estos jóvenes en un parque de Madrid.
La pandemia ha bajado la edad de los que terminan de botellón de madrugada en un parque. Es lo que más le llama la atención a Daniel, o a Joaquín Íñiguez, compañero de unidad que a sus 44 años y como padre, no puede evitar imaginarse que tienen la misma edad de sus hijos, porque "con 13 y 14 años para mí son niños".
La mayoría de los padres "no son conscientes" de que sus hijos van a un parque a hacer botellón, ni siquiera que están en Madrid" y terminan enterándose cuando les llaman para decirles que su hijo no está en condiciones para llegar a casa. "Puedo entender, asegura Joaquín, que haya casos puntuales en los que los niños incluso se hayan podido escapar de casa, o que los padres piensen que están en un lugar y están en otro, pero hablamos de miles, y por eso insistimos: los padres tienen que intentar controlar eso".
El problema es que "no lo han experimentado, han estado mucho tiempo sin salir y ahora quieren ponerse al nivel de la gente más mayor y vivir una etapa que no les corresponde".
Jugando al gato y al ratón con las redes sociales
Pero en esta ecuación, se ha introducido una variable muy poderosa y determinante: las redes sociales. El poder convocar a miles de personas, en un punto concreto, a una hora determinada y moverlos en función de los operativos policiales que se monten.
Ellos los saben, y por eso se monitorizan y se montan operativos preventivos, pero termina pareciéndose al juego del gato y el ratón. Las convocatorias cambian con la misma velocidad por WhatsApp, Instagram o Twitter.
Eva Peñafiel, doctora en psicopedagogía, educadora social y profesora del Centro Universitario Cardenal Cisneros cree que durante la pandemia han pasado de ser niños a adolescentes y es un momento vital en el que necesitan tener relación con sus iguales. Ahora "no encuentran espacios donde poder compartir, verse las caras, y el botellón es la solución que ellos han encontrado a estas limitaciones ".
El poder de convocatoria de las redes sociales que llega a miles de personas es determinante en este momento, porque el fenómeno del botellón no es nuevo. Se ha pasado de quedar con grupos más o menos reducidos de amigos en el barrio, a quedadas multitudinarias que varían en función de la presencia policial.
Pero esa convocatoria "multitudinaria" es según Peñafiel la solución que han encontrado para blindarse ante la policía. "Si me junto en el parque con seis amigos probablemente la policía me multe y me eche, si somos 2.000 no me van a poder mover de ahí".
No cree que el mal tiempo sea la solución a este problema porque "solo servirá para trasladarlo de sitio o crear otros". "Faltan alternativas para "ofrecer que puedan relacionarse con un ocio más saludable y que no esté ligado al consumo". Su poder adquisitivo no es el de un adulto, "en el caso de que el adulto lo tenga".




