Miércoles, 08 de Diciembre de 2021

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0-2. Tercera derrota seguida de la UD Ibiza que entra en terreno desconocido

El Mirandés ha sido más práctico y ha setenciado con un golazo de Íñigo Vicente

Imagen del partido en Can Misses

Imagen del partido en Can Misses / CD Mirandés

La UD Ibiza encadena tres derrotas seguida, algo que no había vivido desde su fundación y lo que es más preocupante se mete en la zona peligrosa  de la liga Smarbank. Es también el primer encuentro perdido en Can Misses esta temporada ante una afición que anima pero que asiste resignada a un tramo de la competición en el que su equipo es demasiado frágil.

La revolución de Juan Carlos Carcedo en el once inicial se ha truncado muy pronto, porque el gran problema de los celestes sigue siendo su debilidad defensiva juegue quien juegue.  La facilidad que tienen los rivales para perforar la portería del conjunto ibicenco empieza a ser tema de psicoanálisis. Si el fútbol es como dicen algunos un estado de ánimo, la moral de la tropa Carcedo esta ahora en niveles demasiado bajos y cae fulminado tras recibir el primer golpe, sin capacidad de reacción.

El técnico ibicenco ha optado por un cambio drástico de sistema, con un medio campo más físico con Appin y Diop. Por primera vez desde que viste la camiseta de la UD, Manu Molina se quedaba en el banquillo.  Más desborde por fuera con Nono y Bogusz  y dos delanteros arriba, Castel y Guerrero.  También novedades en defensa, con Grima y Morillas recuperando la titularidad en los laterales y Juan Ibiza entrando como uno de los centrales. La idea parecía clara, más juego directo, balones a la olla y a pescar algún remate. La teoría es espléndida, ponerla en práctica tiene más valor.

Muchos cambios, pero el Mirandés se ha adueñado de la pelota desde el primer minuto, Cabello ponía a prueba a Germán a los cinco minutos, una buena maniobra de Ínigo Vicente no encontró rematador. Y a la tercera... Simón y Riquelme le hicieron un lío a Morillas por su banda, y el futbolista criado en al cantera de Atlético de Madrid maniobra en el área ibicenca aprovechando la falta de contundencia local y acabó cruzando  con clase lejos del alcance del portero de la UD.  14 minutos y tocaba remar.  Pudo igualar enseguida el Ibiza con una buena maniobra de Nono y su centro lo cabeceó Castel con una gran parada del portero Liozain, pero lo cierto es que el equipo de Carcedo carecía de ideas para romper la tela de araña del Mirández que tenía al central colombiano Arroyo como  un muro infanqueable. Contundente en el juego aéreo, atento en los cruces, rápido en las acciones un central con todas las letras.

El Mirandés sabe que para sobrevivir en la Segunda División hay una premisa principal, dejar tu portería a cero, Así que una vez tuvo ventaja en el marcador replegó líneas buscando alguna contra, pero con una misión principal,  cerrar huecos y evitar que los jugadores claves de la UD pudieran pensar.

La pelea  de Nono por uno de los costados y los destellos de Bogusz en el otro eran fuegos de artificio, al igual que la movilidad de Castel para sacar de posición a los centrales. El delantero corrió mucho pero no sirvió de nada.  Al Ibiza le faltaba juego y alguna de sus piezas, como Guerrero, de momento tienen una trascendencia inocua en los partidos cuando sale de titular.

De hecho, la mejor ocasión en el primer tiempo la ha tenido en una contra Simón que con toda la portería para él, disparó fuera.

Tras el descanso, no varió el sistema local y muy pronto de nuevo llegó el segundo gol visitante en otra jugada que retrató la fragilidad defensiva local, pero esta vez con una definiciòn magistral de Íñigo Vicente, que dentro del área con un toque sutil mandó la pelota a la escuadra. Era el minuto 57 de partido y Carcedo volvió a su plan de siempre, metiendo en el campo de  Manu Molina y Javi Pérez en la medular y a Ekain de enganche, quitando del campo al inoperante Guerrero y a los dos medios centros, Appin y Diop.

Hubo más posesión, pero poca claridad, alguna llegada con peligro,  un disparo de Ekain que se fue alto, un cabezazo de Goldar en un saque de esquina que se perdió fuera por poco, pero nunca hubo fluidez ni tampoco desequilibrio por las bandas. Mucha voluntad y poco más A estas alturas de la temporada, el Ibiza se debate entre si es carne o pescado y cuando  tienes tantas dudas no eres ninguna de las dos cosas.

Y queda poco margen para lamerse las heridas porque Pucela asoma en el horizonte con el choque del próximo miércoles ante el Real Valladolid.  Pero de la misma forma que se pierden tres partidos seguidos se puede volver a la buena racha de principios de temporada. Eso si, para ello habrá que cortar la hemorragia defensiva, porque empieza a ser abusivo lo que hacen los equipos que juegan contra la UD en su área.  Ya se sabe la teoría de que los equipos se organizan desde atrás y que lo primero es la solvencia defensiva.  Pero la teoría sin práctica es algo estéril.

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