La increíble historia de una bicicleta invisible que terminó en una bonita amistad
La historia viral de los carteles que avisaban de la pérdida de una bici invisible cumple diez años

Así éramos, con Iago Prado y su 'Bicicleta invisible' (03/11/2021)
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A Coruña
Hace diez años a Iago Prada se le ocurrió la idea de empapalearl a ciudad de A Coruña con un cartel: Desaparecida bicicleta invisible. Una década después, un tuit suyo que recuerda la historia acumula más de 9.000 retuits y más de 43.000 'me gusta'. La misteriosa bicicleta invisible fue viral en su día y vuelve a serlo hoy.
"No tengo el recuerdo de cómo se me ocurrió", admite Iago Prada en una entrevista en Hoy por Hoy A Coruña. "Pensaba -prosigue- que le iba a sacar alguna sonrisa a alguien".
El autor de tan curiosa inicia se gastó en 2011 4 euros para imprimir cien carteles. Los distribuyó por buena parte de la ciudad. "Si la ven, por favor, envíen un correo electrónico", continuaba el escrito. Cuál fue su sorpresa que muy pronto empezó a recibir una gran cantidad de mensajes de gente que decía que había visto la bicicleta invisible. Incluso le mandaba fotografías de lugares en los que aseguraban que ahí estaba el objeto buscado. Le suscitaba tanta curiosidad que Iago Prada corría al lugar en el que se había tomado la imagen para intentar localizar a su autor.
El correo que lo cambió todo
De entre todos los correos que recibió hubo uno que cambió el rumbo de esta sorprendente historia. "Buscaba una bicicleta y me llegó un mensaje de 'ladroa de bicicletas', de alguien que decía ser traficante de objetivos invisibles", cuenta Iago.
La ladrona era Carla. "Cando vin o cartel pensei que era publicidade; despois pensei que debía de ser un colgado como min", recuerda.
El intercambio de correos derivó en la petición de un rescate indeterminado por la bicicleta invisible. "No sabía qué ofrecer. ¿Qué ofreces por una bicicleta invisible", se pregunta Iago.
Finalmente, Iago y Carla quedaron. La recompensa era un paseo en bicicleta invisible. "A min paréceme unha historia normal, pero igual somos un pouco rarete", reflexiona Carla.




