La mala suerte hay que buscarla
Se permitió la fuga de decenas de personas por las pistas sacrosantas, lo cual implica que al aeropuerto también se puede acceder sin permiso y sin problema.

"La línea roja" de Matías Vallés (09/11/21)
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Palma
Abunda la literatura que decreta que la buena suerte hay que ganársela, empezando por Picasso cuando decreta que la inspiración es menos importante que la perspiración.
Sin embargo, el acontecimiento del que todos ustedes están hablando, la ocupación de Son Sant Joan por decenas de pasajeros de un vuelo entre Casablanca y Estambul, demuestra que la mala suerte también hay que buscarla.
La circunstancia inicial puede considerarse un infortunio inesperado, aunque una mente racional cavilaría que en algún momento debe haberse ensayado un simulacro policial de una invasión pacífica o no del aeropuerto.
A partir del aterrizaje tramposo del avión para atender a un falso enfermo, todas las autoridades involucradas no solo se mostraron inoperantes, sino que empeoraron la situación de partida.
Se permitió la fuga de decenas de personas por las pistas sacrosantas, lo cual implica que al aeropuerto también se puede acceder sin permiso y sin problema.
Se dejó partir al avión, la mitad de los fugados siguen campando a sus anchas.
Incluso se intentó que la sociedad se tragara la píldora de que se trataba de una invasión no planificada.
Desde luego, la mala suerte hay que ganársela.
Dicho sea con la tranquilidad de que nadie asumirá las responsabilidades pertinentes.




