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Cómo afrontar el suicidio, qué hacer y qué decir para tratar de evitarlo

Los expertos recomiendan hablar del suicidio y que deje de ser un tema tabú en nuestra sociedad

Las últimas cifras del INE correspondientes al año 2019 reflejan 3.671 muertes por suicidio. / psicologosprincesa81.com

Cuenca

En la Escuela de Salud de SER Cuenca, espacio que coordina Beatriz Hernández, directora de la asociación Parkinson Cuenca, y que emitimos los jueves cada quince días en Hoy por Hoy Cuenca, abordamos en esta ocasión cómo enfrentarnos al suicido y lo hacemos con Pedro Martín-Barrajón, psicólogo experto en Emergencias y Catástrofes. Es responsable de la Red Nacional de Psicólogos para la Prevención del Suicidio y Grupos de Ayuda Mutua para Supervivientes al suicidio de un familiar en Psicólogos Princesa 81. Lo podéis escuchar a continuación:

Cómo afrontar el suicidio, qué hacer y qué decir para tratar de evitarlo

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¿Cuánta gente se suicida a diario en España a día de hoy?

Las últimas cifras del INE correspondientes al año 2019 reflejan 3.671 muertes por suicidio, aunque sabemos que muchos no se computan como tal. La Guardia Civil habla de que, en torno a un 5% de los accidentes de tráfico son suicidios. Y se explica así: cuando se hace la investigación y resulta que ha sido en una carretera con perfecta visibilidad, sin dificultades en el pavimento, sin frenada previa y un coche que colisiona contra un pilar de hormigón. Esa muerte computará como accidente de tráfico y no como suicidio. En cualquier caso, con los datos oficiales, supone que al día, en España, fallecen más de diez personas al día, uno cada dos horas y media, y una urgencia médica por un intento de suicidio cada siete minutos y media. Esto es el doble de muertes por suicidio que por accidentes de tráfico y hasta setenta veces más que las víctimas de violencia doméstica.

¿Se atribuye el suicidio a la enfermedad mental? ¿Es siempre así?

Pedro Martín-Barrajón. / Foto cedida

Es uno de los grandes mitos del imaginario popular y que viene a dejarnos a todos muy tranquilos. Durante mucho tiempo el suicidio se consideró un pecado, en otras épocas un delito, como sigue siendo a día de hoy en el Estado de Nueva York donde a las personas que intentan suicidarse se les conduce a la comisaría en lugar del al hospital. Pensar que el suicidio es una manifestación de una enfermedad mental no solo es reduccionista sino que tampoco es cierto. Hasta el 50% de la población general experimentará tendencias suicidas entre moderadas y severas. Luego esto no es tan exótico ni tan anecdótico, no es propio de familias que tienen a alguien con diagnóstico de enfermedad mental, esto es mucho más frecuente de lo que pensamos. Mientras sigamos atribuyéndolo solo a la enfermedad mental vamos a seguir dando vueltas como un hámster en una rueda sin avanzar en este grave problema de salud pública.

¿Es el suicidio un tema tabú en nuestra sociedad?

Por supuesto que sigue siendo tabú. La influencia de la religión ha tenido un peso enorme. Desde San Agustín de Hipona, allá por el año 550 d. C., se empieza a condenar el suicidio y hasta 1983 se impedía a los suicidas los rituales funerarios y el entierro en un cementerio. Incluso a quienes lo habían intentado se les prohibía ser padrinos en los bautizos y en las confirmaciones. Es muy difícil terminar con una tradición de silencio y de estigma de más de mil quinientos años.

¿Deberían los medios de comunicación hablar del suicidio?

Ese silencio y estigma del que hablábamos se ha generalizado también a los medios de comunicación que han tenido arraigado el efecto contagio, que hablar sobre el suicidio invitaba o inducía al suicidio. Esto es erróneo. El debate de la comunidad científica internacional no es si hay que informar o no, es cómo informar. Por ese motivo ya hay guías de estilo desde hace más de veinte años. En algunos países que han puesto en marcha políticas de prevención severas se han conseguido reducir hasta un 30% las muertes por suicidio. En nuestro país significaría mil muertes menos al año.

Si lo hiciéramos, ¿crees que se evitarían algunos suicidios?

Está documentado en el inmenso poder que tienen los medios de comunicación para hacer llegar la información a la población general sobre las señales de alarma, sobre qué medidas adoptar o sobre las medidas de riesgo. Si estuviésemos entrenados, como puede ser para la RCP (resucitación cardiopulmonar), seguro que seríamos capaces de llegar a muchos más casos y prevenirlos. La colaboración del brazo fuerte de los medios es imprescindible para hacer una buena campaña preventiva.

¿Qué factores psicosociales pueden afectar a la hora de valorar suicidarse?

Destacaría seis factores de riesgo fundamentales. Haber tenido intentos previos, el trastorno mental y ser varón (de cada cuatro suicidios consumados tres son hombres). Esos tres factores en primer lugar. Después la desesperanza, el no ser capaz de imaginarte un futuro mejor como le puede ocurrir a las personas mayores que están en la cuesta debajo de su vida o después de recibir un diagnóstico de una enfermedad degenerativa. En quinto lugar diría la ausencia de apoyo social, el no contar con una órbita socio-familiar de apoyo. Y por último la presencia de ideas suicidas. Y en ese orden porque las ideas suicidas no es más importante que los intentos previos porque es mucha gente la que lo piensa pero no todo el mundo lo consuma.

¿Qué se puede hacer para prevenir el suicidio de alguien?

En primer lugar no negarlo. Y preguntar. Durante mucho tiempo se ha pensado que el que lo dice no lo hace. O que solo está llamando la atención. Sabemos que más del 80% de las personas que se suicidaron lo habían manifestado o habían dado muestras. En España, una de cada cinco personas que se suicidaron, el mismo día, fueron al médico de atención primaria, y dos de cada tres pidió ayuda la última semana. Estamos fallando en la detección, no solo los profesionales sanitarios, las fuerzas y cuerpos de seguridad, sino la población en general. No sabemos identificar las señales de riesgo.

Alguien nos dice que se va a suicidar. Si somos un ciudadano normal, sin conocimientos básicos de psicología: ¿qué hacemos? ¿Qué le decimos a esa persona?

Tal vez podemos preguntarle o dirigirnos de esta forma: ¿alguna vez has pensado en dormirte y no despertar nunca? ¿Has pensado en la muerte recientemente? ¿Has tenido pensamientos de quitarte la vida? ¿Lo has intentado? ¿Me gustaría saber cómo ayudarte? ¿Te serviría hablarme de cómo te sientes? No puedo imaginarme cómo te sientes tú en este momento.

No hay que intentar quitarle las ideas suicidas porque en un momento de crisis ni el mejor psicólogo ni el mejor psiquiatra del mundo pueden hacerlo. De lo que se trata es de aplazar. Y pongo un ejemplo: durante el servicio de primera atención psicología del Ministerio de Sanidad y el Consejo General de la Psicología del que formé parte como jefe de sala en el turno de tarde, recibimos 305 llamadas de ideación y de conducta suicida en curso. De esas 305 no perdimos ninguna vida aplicando este protocolo que diseñamos junto a Beatriz Alba Carmona, enfermera del Suma 112, que incluía aplazar la decisión. Esto fue en los dos meses de confinamiento entre marzo y mayo de 2020.

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