Lunes, 06 de Diciembre de 2021

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25N

Palabras de un maltratador: "Si me dejas, te quito a tu hija"

Sara, víctima de violencia machista ha relatado a Radio Lorca su historia con el objetivo de ayudar a otras mujeres y demostrar que de la espiral del sufrimiento se puede salir

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Este 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, una fecha en la que cabe plantearse una cuestión "¿cómo es vivir con un maltratador?". Y lo más difícil para las víctimas de violencia machista: "¿cómo se sale de la espiral del sufrimiento?"

Sara (nombre ficticio por razones obvias), tiene 36 años, vive en Águilas (Murcia) y hace 4 años que dejó atrás la peor pesadilla de su vida: violencia machista. Con motivo del 25N ha querido relatar a Radio Lorca parte de su historia con el objetivo de ayudar a otras mujeres y prevenir males mayores. 

A partir de las 12:20 podrán escuchar su historia de superación en 'Hoy por Hoy Lorca' y en Hora 14 Ser Región de Murcia. Mientras tanto, pueden leer en este reportaje parte de lo que tuvo que soportar esta víctima.

Celos posesivos 

Apenas tenía 16 años cuando conoció a su novio y quedó totalmente prendada de él. Lo bonito de la relación no duró ni un año, los celos comenzaron a aparecer y cualquier excusa servía para humillar, insultar y prohibirle. "No podía llevar escotes porque se enfadaba mucho y me decía: Si no te pusieras así yo no me cabrearía. La culpa de que me cabré es tuya." revela Sara con la garganta entre cortada al comenzar a recordar el martirio que tuvo que soportar durante 14 años de su vida. Salir con sus amigas/os y su familia, era otro "problema" para esta víctima porque él decía que todas sus amigas "eran unas putas" y si ella iba con ellas, entonces, ella también "era una puta". 

Para evitar todo tipo de conflictos, tuvo que borrar todos los teléfonos de su agenda y tampoco podía saludar a amigos o conocidos por la calle, porque su pareja se enfurecía de celos. Ella se volvió sumisa,  y sin más, accedía a sus órdenes. No quería perderlo y tampoco quería estar siempre discutiendo. Con el paso del tiempo, la relación tóxica se agravó aún más. "Una noche volví a casa a las una de la noche porque salí con mis amigas y al regresar a casa, él se enfadó porque decía que era tarde y me dio una bofetada", confiesa Sara.

Lágrimas de cocodrilo, propias de un machista

Entre perdones, lágrimas de cocodrilo, y regalos, este maltratador se hacía siempre con la suya porque conseguía que ella no le dejará. Incluso tuvieron una niña, pero eso no mejoró absolutamente nada, sino todo lo contrario ya que la violencia machista comenzó a crecer de manera vertiginosa. "Un día él fue a darle el biberón a mi hija, y no se lo estaba dando correctamente y le dije como tenía que hacerlo. Inmediatamente puso al bebé encima de la cama, fue a la cocina a por un cuchillo y comenzó a perseguirme por toda la casa hasta que me arrinconó contra la pared y puso el cuchillo en mi abdomen. En ese momento tuve por mi vida y sentí muchísimo miedo", recuerda esta víctima, quien dice que en ese momento comenzó a darse cuenta de que tenía que dejarlo. Ella veía la salida, pero no sabía como tomarla porque solo sentía un profundo y doloroso miedo. 

14 años de maltrato, una noche en el calabozo

El detonante para que Sara denunciara a su maltratador y se diera cuenta al 100% de que no era nada normal lo que su pareja le hacía, tanto físicamente como psicológicamente, fue cuando un día iban en el camión, camino a una comida familiar. A ella le sonó el móvil  de repente, le soltó un guantazo en el rostro y la estampo contra el cristal de ese vehículo. "En ese momento dije: hasta aquí hemos llegado. Guarde silencio, me fui con mi familia a comer y estuve en silencio todo el tiempo hasta que confesé lo que me pasaba y me animaron a denunciar", indica esta luchadora que tras años de pesadilla decidió denunciar ante el Cuartel de la Guardia Civil e inmediatamente detuvieron a su pareja y pasó una noche el calabozo. 

Las lágrimas de cocodrilo y las amenazas típicas de un maltratador volvieron a raíz de que este individuo le hiciera falsas promesas y también insinuará: "te voy a quitar a tu hija. Conmigo va estar mejor porque tengo dinero".  El calabozo y la orden de alejamiento no sirvió de nada, tanto porque seguía maltratando a su pareja y porque se saltaba las normas y la seguía. 

"Finalmente me dí cuenta de que no podía seguir así. Cuando lo dejé definitivamente tenía 29 años. No fue fácil el proceso pero el apoyo de la familia, amigos, psicóloga fue clave para superarlo y salir adelante", dice Sara y no duda en alegar que se "pone triste" al recordar todo lo vivido durante 14 años. Y asegura que se "arrepiente de no haberlo hecho antes".

Con su testimonio y desgarradora historia quiere ayudar a otras mujeres para que no pasen lo mismo que vivió ella, que denuncien y no tengan miedo. "Que llamen al 016, que les van a asesorar y guiar para salir de la espiral del sufrimiento", asevera con seguridad y afirma Sara que de esta situación se puede salir.

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