La firma: Un retiro para la reflexión
Opinión de Ángel Martínez

La firma: Un retiro para la reflexión
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RIBERA DEL DUERO
De vez en cuando la vida nos ofrece una estampa agridulce donde te permite reflexionar con serenidad, con bastante claridad, sobre principios, programas, aspectos filosóficos del acontecer temporal de la existencia personal.
A mí se me ha presentado la ocasión durante los veintiún días de estancia de mi madre en el HUBU, luchando contra un cáncer desde la perspectiva vital de los noventa y dos años.
Me he acercado y me he encontrado con conductas, aspectos, mensajes, comportamientos tan extraordinarios, tan definitorios de las maneras de ser, de sentir, de amar, de compartir, de ayudar, que se han contrapuesto a otros estilos menos amables, a veces hirientes y menos humanos. Y han triunfado los primeros.
He encontrado la amabilidad suave, cariñosa de esa enfermera que realiza las curas con maestría profesional, que coloca la guía con esa suavidad amable para que el dolor del pinchazo se deslice sin apreciarse.
He visto a las estudiantes en prácticas adquirir experiencia con la humildad del que recibe las lecciones que les llevarán a heredar los puestos de una sanidad de calidad.
Me he encontrado con la paciencia y proximidad de unos médicos que se han acercado al diagnóstico y a la actuación quirúrgica desde la explicación amable, sin prisa, abriendo esperanzas en ese mundo confuso, dubitativo del acompañante y paciente. Y han pasado nutricionistas, fisios, anestesistas, cirujanos, internistas dejando su impronta a una altura sobresaliente.
También ha encontrado alguna postura poco amable, pero escasa. No merece hablar de esos casos porque me han servido para agrandar la figura de los primeros e intentar trasladar a mi vida y conducta los estilos encontrados en este retiro que he vivido estos días.
No es necesario realizar retiros especiales porque en esas horas de habitación o en esos paseos cortos por la sala de visitas, descubres, te encuentras con tantos estímulos, sensaciones, percepciones, pensamientos dinamizadores de tu cerebro, que espolean neuronas adormecidas por la monotonía de la vida o lo prosaico de la existencia.
No sé si han sido días de poesía, lo que sí me han permitido es descubrir otras maneras de ser y de vivir. Espero que me sirvan para mejorar y mirar más positivamente el futuro. Buenas tardes.




