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Temperatura, sensación térmica y clima coruñés

Este enero está siendo especialmente frío y seco en A Coruña. Pero la temperatura no coincide siempre con la sensación térmica, que estos días puede ser más baja todavía

Coruña Científica, con Bibiana García (25/01/2022)

Coruña Científica, con Bibiana García (25/01/2022)

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A Coruña

Este enero está siendo especialmente frío y seco en A Coruña, con temperaturas muy muy bajas. Pero es que además, la temperatura no coincide siempre con la sensación térmica, que estos días puede ser más baja todavía.

La temperatura es la del ambiente, la del aire que nos rodea, fácil de medir con termómetros, y como dices no siempre coincide con la sensación térmica que percibimos. Como animales homeotermos que somos, nuestro cuerpo intenta siempre mantenerse alrededor de los 36,5° C , una tarea que le resulta relativamente sencilla si la temperatura exterior marca entre más o menos 10° C y 25 ° C, en es rango, la temperatura exterior y nuestra sensación suelen coincidir. Pero fuera de ese rango, ya no “estamos tan gusto”, nos cuesta más mantener nuestra temperatura corporal, y empezamos a perder demasiado calor, y sentimos frío, o no somos capaces de dispar el suficiente, y sentimos calor.

¿Para la sensación térmica importa también el calor que generamos cada uno de nosotros?

Sí, y ese calor depende de la genética de cada persona, pues es el calor que se produce en las reacciones del metabolismo, y cada persona tiene el suyo. Aunque puede modificarse con el ejercicio, por ejemplo. Pero independientemente del calor interno que generemos, nuestro cuerpo siempre va a intentar estar a 36,5° C, y para eso va a desprender más o menos calor. Y en ese proceso de disipar calor, además de la temperatura que haga fuera son cruciales también la velocidad del viento y el porcentaje de humedad.

¿Cómo perdemos calor?

Pues hay cuatro formas. Una es por convección, cuando el aire que tenemos alrededor se mueve mucho, lo que por ejemplo hace un ventilador o el viento fuerte. Y esto es porque normalmente nuestra piel está rodeada de una fina capa de aire, de apenas unos milímetros, que previene la pérdida de calor. Sin embargo, cuando el viento sopla a gran velocidad esta capa disminuye su grosor, favoreciendo que perdamos calor. Otra forma es por evaporación, lo que sucede cuando sudamos, un recurso que utiliza nuestra organismo para enfriarse, ya que gastamos calor de nuestro cuerpo en calentar y evaporar ese sudor. Otra manera más es por conducción, esto es lo que pasa cuando tocamos algo que está más frío que nosotros, como cuando alguien con mucha fiebre lo meten en hielo. Y por último, por radicación, ya que cualquier cuerpo caliente irradia calor al ambiente.

El viento favorece la pérdida de calor, y ¿la humedad?

También, si sopla el viento, nuestra sensación térmica es más baja que si no sopla nada. De ahí en esos días despejados del verano coruñes pero con fuerte nordés, en los que hace frío. Con una humedad alta lo que sucede es que nos cuesta más evaporar el sudor, el principal medio que tenemos para disipar calor, haciendo que la sensación térmica sea superior al valor de la temperatura del aire. Por el contrario, si la humedad es baja se facilita la evaporación del sudor corporal, por lo que nuestro cuerpo perderá calor más fácilmente y la sensación térmica será menor que la temperatura del aire. Así que estos días secos y soleados, aunque no haya viento, la sensación térmica disminuye.

¿Qué ocurre con nuestro cuerpo cuando comienza a enfriarse demasiado?

Mantener la temperatura corporal se consigue a través de cambios en el flujo de sangre, modificando el diámetro de nuestros vasos sanguíneos, que están bajo la piel, y que hacen de intercambiador de calor con el ambiente. Cuando hace frío, los vasos sanguíneos se contraen, para temer menos superficie de intercambio y retener el calor. En cambio, si la temperatura es alta, aumentan, para que podamos perder calor a través de la transpiración. Así que estos días los tenemos súper contraídos.

¿Cómo se mide la sensación térmica?

Al final la temperatura del aire que registran los termómetros es solo indicativa, porque estamos viendo que la sensación térmica puede ser muy diferente y personal, nada sencilla de medir porque como estamos viendo depende de las condiciones ambientales en cada momento, pero se han desarrollado algunas fórmulas que por ejemplo nos dicen que a 0° C si el viento sopla a 25 km/h, la sensación térmica descenderá hasta los -6° C. Aún así, es algo bastante subjetivo, porque también influye la masa corporal de las personas, si realizan actividad física, la edad…

 

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