Jon Ruigómez: “Itsasmuseum es el lugar natural para contar historias que no deben olvidarse”
El museo marítimo de Bilbao apuesta este verano por la memoria histórica y el patrimonio inmaterial con exposiciones como la del Winnipeg, que recupera el exilio republicano a Chile

Jon Ruigómez: “Itsasmuseum es el lugar natural para contar historias que no deben olvidarse”
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Bilbao
El Itsasmuseum de Bilbao está viviendo un verano especialmente activo en lo cultural y emotivo. Con una programación que mezcla arte contemporáneo, historia y memoria, el museo quiere consolidarse como un espacio de encuentro entre el pasado y el presente. Su director, Jon Ruigómez, destaca que “los museos también debemos asumir responsabilidades sociales”, y en ese sentido, el Itsasmuseum ha apostado esta temporada por visibilizar historias olvidadas y fomentar una reflexión colectiva.
El exilio del Winnipeg llega a Bilbao
Una de las exposiciones centrales del verano es Diario de Abordo. Cartografía Interior, de la artista chilena Cecilia Zabaleta. La muestra rescata el viaje del Winnipeg, el barco fletado por Pablo Neruda en 1939 para llevar a Chile a más de 2.000 refugiados republicanos españoles que huían de los campos de concentración en Francia tras el final de la Guerra Civil. La historia, aunque poco conocida, está profundamente ligada tanto a la memoria marítima como a la historia reciente de España y América Latina.
Zabaleta es nieta de uno de los exiliados que embarcaron en el Winnipeg, lo que dota a la exposición de una gran carga personal. Mediante una combinación de imágenes, textos, collage y poesía visual, la artista construye una narración íntima y coral. La instalación se completa con recursos digitales, como un código QR que permite a las personas visitantes acceder a fragmentos del diario colectivo escrito a bordo por los pasajeros. La exposición estará disponible hasta el 1 de septiembre.
Historias que merecen ser contadas
Para Jon Ruigómez, esta exposición representa una línea clara del trabajo que quiere desarrollar el museo: “El Itsasmuseum no solo debe hablar de navegación, sino también de quienes vivieron el mar en sus propias carnes, como frontera, como promesa o como vía de escape. Ahí entra la memoria”.
La apuesta por el patrimonio inmaterial —relatos personales, emociones, testimonios— se ha convertido en una prioridad para el equipo del museo. “El Winnipeg es un ejemplo de cómo una historia marítima puede también ser una historia de dignidad, solidaridad y exilio”, explica Ruigómez. En su opinión, los museos tienen el deber de no dejar que estas historias se diluyan con el paso del tiempo.
Además de exposiciones, el Itsasmuseum ha organizado visitas guiadas especiales, charlas y actividades educativas que buscan contextualizar el contenido de las muestras y fomentar el diálogo con los públicos más jóvenes.
Un verano para el público familiar
Más allá de la exposición sobre el Winnipeg, el museo ofrece una programación variada orientada a todo tipo de públicos. Entre las propuestas destaca Robinson. 10 historias de supervivencia, una muestra interactiva con relatos de náufragos reales que pretende acercar a los visitantes a experiencias límite vividas en alta mar. La muestra está especialmente pensada para disfrutarse en familia y busca generar empatía y reflexión desde la experiencia personal.
También se expone temporalmente una obra del pintor Adolfo Guiard, cedida por el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que establece un diálogo entre arte, paisaje y mar. Ruigómez subraya que el objetivo del museo es “ofrecer contenidos que no solo enseñen, sino que emocionen”, y considera que este tipo de colaboraciones con otras instituciones refuerzan el papel del Itsasmuseum en el ecosistema cultural de la ciudad.
El papel de las mujeres en la historia del mar
Una de las próximas iniciativas del museo será una exposición centrada en las mujeres que han trabajado, de manera muchas veces invisible, en torno al mar y la ría de Bilbao. Desde rederas hasta limpiadoras de barcos, pasando por trabajadoras portuarias, la muestra buscará rescatar su memoria y visibilizar unos oficios fundamentales para la economía marítima local pero tradicionalmente infravalorados.
Este enfoque encaja con el interés creciente del museo por explorar nuevas narrativas históricas. Paralelamente, también se está desarrollando un archivo de imágenes históricas de barcos en colaboración con la Asociación de Navieros Vascos, que servirá para ampliar la documentación del museo y poner en valor el patrimonio fotográfico marítimo del País Vasco.
“El mar está lleno de historias humanas”, resume Ruigómez. “Y el Itsasmuseum debe ser el lugar donde esas historias se conserven y se compartan”.




