La llegada de Iñigo Martínez al Al Nassr acelera las negociaciones para el traspaso de Laporte al Athletic
En 2018 la salida del francés implicó la llegada del ondarrutarra a Bilbao y este ahora se va a Al Nassr y será decisivo para el regreso de Aymeric.

Aymeric Laporte se marchó lesionado de su último partido con el Al Nassr / Yasser Bakhsh

Las vueltas que da el fútbol. Aymeric Laporte está a un paso de volver al Athletic Club siete años después de su marcha al Manchester City, en una operación que marcó un antes y un después en la historia de Ibaigane. El central francés, ahora internacional español, quiere regresar a San Mamés para cerrar el círculo de una carrera que le llevó a ganar títulos en Inglaterra, vestir la camiseta de la selección y probar fortuna —y fortuna, sobre todo— en Arabia Saudí.
Su posible regreso no es una casualidad. De hecho, el movimiento se ha acelerado por otro nombre familiar en Bilbao: Iñigo Martínez. El ondarrutarra está a punto de firmar por el Al Nassr, el equipo saudí en el que Laporte ha militado la última temporada. Una operación que ha liberado la plaza de central zurdo en el conjunto de Riad y que, a su vez, desencadena el efecto dominó que puede devolver a Laporte al Athletic.
La historia une y separa a ambos. En enero de 2018, el City pagó los 65 millones de cláusula de Laporte y apenas unas horas después el Athletic respondía con otro movimiento de impacto: pagar 32 millones por Iñigo Martínez, convirtiéndolo en el fichaje más caro de la historia del club. Ahora, siete años después, la salida de Iñigo de Barcelona rumbo a Arabia vuelve a abrirle la puerta de Bilbao a Laporte.
Volver para competir y sentir
Laporte, de 31 años, considera que su ciclo en Arabia ha concluido. Aunque firmó un salario estratosférico (25 millones netos por temporada), nunca se sintió cómodo. Ha entrenado con el filial, se ausentó de la gira en Austria y apenas jugó en el último amistoso ante el Río Ave. Necesita volver a sentirse futbolista y competir al máximo nivel para intentar llegar al Mundial de 2026.
Y el Athletic le ofrece exactamente eso: continuidad, una plantilla competitiva, participación en la Champions y el calor de una afición que, pese a las heridas que dejó su salida en 2018, está dispuesta a perdonar. Laporte quiere volver a casa. El club está dispuesto a hacer un esfuerzo económico —dentro de los límites— para cuadrar su llegada. El salario será inferior al que tenía en Arabia, pero irá acompañado de un contrato de tres temporadas con bonus, cláusulas por rendimiento y una posible extensión en función de su participación.
Un regreso inevitable
El Al Nassr y Laporte ya negocian los términos de su desvinculación. La fórmula podría asemejarse a la de Iñigo con el Barça: una salida pactada que libere al jugador sin grandes indemnizaciones. Los saudíes necesitan reducir su cupo de extranjeros, y con Iñigo ya en plantilla, Laporte tiene vía libre.
Mientras tanto, en Lezama, Valverde espera con paciencia. El técnico necesita reforzar el eje de la zaga tras la baja de Yeray por sanción UEFA. Y nadie mejor que Laporte para asumir galones, dar jerarquía y volver a enfundarse la camiseta rojiblanca.




