“Si ellos no se rinden, nosotros no podemos rendirnos”: Bizkaia mantiene viva la solidaridad con Gaza en 2026
La directora del colegio La Arboleda, Bea Berzosa, hace balance de un 2025 marcado por las movilizaciones por Gaza y advierte del riesgo del olvido mientras la ayuda humanitaria sigue bloqueada
“Si ellos no se rinden, nosotros no podemos rendirnos”: Bizkaia mantiene viva la solidaridad con Gaza en 2026
La solidaridad con Gaza seguirá muy presente en Bizkaia en 2026. Así lo defiende Bea Berzosa, directora del colegio público La Arboleda y una de las voces más activas en el territorio en apoyo a las familias gazatíes, tras un 2025 marcado por movilizaciones, protestas ciudadanas y una implicación social sin precedentes frente a la guerra.
Berzosa hace balance de un año en el que Bizkaia “se volcó en la calle” contra el conflicto, pero alerta de un peligro creciente: el cansancio social y el riesgo de normalizar el horror. “El mayor miedo es el olvido. Si ellos no se rinden, nosotros desde nuestro privilegio no podemos rendirnos”, subraya, en una reflexión que resume el espíritu con el que encara este inicio de 2026.
Un año de movilización social y compromiso ciudadano
Durante 2025, Bizkaia se convirtió en uno de los epicentros de la protesta social contra la ofensiva israelí en Gaza. Manifestaciones multitudinarias, acciones simbólicas y campañas solidarias situaron el conflicto en el centro del debate público. Berzosa destaca que ese compromiso fue real y transversal, pero advierte de que “dar por válido un supuesto alto el fuego” ha provocado una peligrosa relajación de las movilizaciones.
“Se estaban consiguiendo muchas cosas cuando la presión social era constante. Lo preocupante es que el mundo acepte una falsa normalidad mientras las familias siguen abandonadas”, explica.
Gaza, las redes sociales y la ayuda que no llega
Uno de los aspectos más duros que señala es la dependencia de muchas familias de Gaza de las redes sociales para sobrevivir. Según relata, madres y padres retransmiten su día a día para lograr visibilidad y donaciones directas, ante el bloqueo de la ayuda humanitaria tradicional. “Están mostrando su intimidad y su dolor para poder alimentar a sus hijos. Es el horror convertido en escaparate”, denuncia.
La situación se ha agravado tras el anuncio de Israel de impedir que decenas de ONG operen en Gaza y Cisjordania, una medida que, según organizaciones como Médicos Sin Fronteras, puede dejar a cientos de miles de personas sin atención básica. “La ayuda no entra, y lo poco que llega no cubre lo urgente”, insiste Berzosa.
Educación, infancia y esperanza: el proyecto que conecta Bizkaia con Gaza
Desde su ámbito educativo, Berzosa impulsa un proyecto pionero que conecta a su alumnado con niños y niñas de Gaza a través de videollamadas semanales. De esa experiencia nació Islam y el tigre, un libro solidario que narra la historia real de una familia refugiada y cuyos beneficios se destinan íntegramente a ayudarles.
Para la educadora, el papel de la infancia es clave: “No podemos protegerles del mundo ocultándoles la realidad, sino enseñándoles a mirar con empatía”. El proyecto se ha convertido en una herramienta educativa y solidaria que refuerza la idea de que, incluso desde un pequeño colegio de Bizkaia, es posible generar impacto.
Mirada a 2026: seguir sin soltarles
Con el nuevo año recién estrenado, Bea Berzosa tiene claro el mensaje: la solidaridad no puede ser puntual ni depender de titulares. “Somos su esperanza y no podemos soltarles”, afirma, convencida de que Bizkaia seguirá siendo un territorio comprometido con Gaza también en 2026, mientras la situación humanitaria siga sin resolverse.
Un compromiso que, más allá de la política internacional, apela directamente a la responsabilidad colectiva y a no mirar hacia otro lado.