La dificultad para emanciparse y la precariedad laboral retrasa la maternidad en Euskadi hasta los 33,4 años
El último informe del Eustat confirma que la edad media para tener el primer hijo en Euskadi supera los 33 años, mientras la fecundidad se mantiene en niveles bajos y la esperanza de vida sigue aumentando hasta los 87 años en mujeres y 81,7 en hombres.
Escucha la entrevista al profeso de la UPV/EHU, Unai Martín
La maternidad en Euskadi se produce cada vez más tarde. Según el informe del Eustat, la edad media para tener el primer hijo se sitúa en 33,4 años en Bizkaia, 33,6 en Gipuzkoa y 32,9 en Álava, cifras que reflejan una tendencia sostenida al retraso. El profesor de la UPV/EHU, Unai Martín, explica en Cadena SER Euskadi que esta situación está directamente relacionada con las dificultades para la emancipación y la precariedad laboral. “Cuando retrasas el primer hijo, es muy probable que no tengas el segundo”, advierte.
La fecundidad se mantiene en niveles bajos, con 1,1-1,2 hijos por mujer, muy por debajo del ideal que sigue siendo dos hijos. “El problema no es tanto que nazcan pocos niños, sino que las personas no tienen los hijos que desean”, señala Martín, quien apunta a factores estructurales como el precio de la vivienda y la falta de estabilidad laboral. “No puede ser tan difícil en Euskadi hacer un proyecto de vida”, insiste, reclamando políticas que pongan a los jóvenes en el centro.
El informe también recoge datos sobre esperanza de vida, que sigue aumentando y alcanza 81,7 años en hombres y 87 años en mujeres. Martín considera que este incremento es una buena noticia, aunque parte del aumento se explica por el efecto de la mortalidad adelantada tras la pandemia y episodios como las olas de calor de 2022. “Las personas que fallecieron en esos años eran vulnerables y habrían muerto en los siguientes, lo que influye en la subida”, explica. Aun así, Euskadi mantiene una tendencia positiva frente a países donde la longevidad se estanca o incluso retrocede.
El profesor subraya que el reto no es solo vivir más años, sino hacerlo con calidad. “Queremos añadir calidad de vida a los años que ganamos”, apunta, destacando que los datos sugieren que en Euskadi se retrasa la edad en la que aparecen enfermedades graves, lo que reduce el impacto del envejecimiento sobre el sistema sanitario.