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Ciberataque a Endesa: qué deben hacer los clientes afectados y cómo proteger sus datos, según EKA-OCUV

La asociación de consumidores pide calma, pero recomienda extremar la vigilancia ante posibles intentos de fraude y phishing

Ciberataque a Endesa: qué deben hacer los clientes afectados y cómo proteger sus datos, según EKA-OCUV

Los clientes de Endesa en Bizkaia y en el conjunto del Estado continúan recibiendo comunicaciones de la compañía tras el ciberataque que ha comprometido datos personales y bancarios, aunque no contraseñas, según ha confirmado la propia empresa. Ante esta situación, EKA-OCUV, la organización de consumidores, ha lanzado una serie de recomendaciones claras para evitar fraudes y protegerse en las próximas semanas.

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En Hoy por Hoy Bilbao-Bizkaia, Markel Etxebarria, responsable de comunicación de EKA, ha subrayado que se trata de una brecha de seguridad que debe tomarse en serio, aunque ha pedido evitar el alarmismo. “No estamos ante un fraude directo, pero sí ante un riesgo real que exige estar atentos”, ha explicado.

Qué ha ocurrido: datos expuestos, pero sin contraseñas

Endesa ha informado a sus clientes de que un acceso no autorizado ha afectado a datos personales, incluidos los bancarios, pero ha asegurado que las contraseñas no se han visto comprometidas. La compañía ha activado sus protocolos de seguridad, ha bloqueado los accesos vulnerados y ha puesto a disposición de los usuarios un teléfono de atención (800 760 366) y un canal de contacto por correo electrónico.

Desde EKA recuerdan que este tipo de incidentes abren la puerta a intentos de suplantación de identidad, incluso aunque no se haya producido un robo directo de dinero.

Cuatro recomendaciones clave para los clientes de Endesa

EKA-OCUV insiste en que el comportamiento de los usuarios en los próximos días será clave para evitar problemas mayores. Estas son las cuatro recomendaciones principales:

1. Desconfiar de llamadas, correos y SMS

Etxebarria ha sido tajante: Endesa no va a pedir datos personales ni bancarios por teléfono, correo electrónico o enlaces. Cualquier comunicación que solicite este tipo de información debe considerarse sospechosa y rechazarse de inmediato.

2. No pinchar enlaces ni descargar archivos

El mayor riesgo ahora es el phishing, es decir, que terceros se hagan pasar por Endesa utilizando los datos filtrados. Aunque el mensaje parezca legítimo, EKA recomienda no pinchar enlaces ni descargar documentos si hay la mínima duda sobre su origen.

3. Vigilar los movimientos bancarios

Aunque desde la asociación creen que lo normal es que no ocurra nada, recomiendan revisar con frecuencia la banca online durante las próximas semanas. Ante cualquier cargo extraño, es fundamental contactar de inmediato con la entidad bancaria para bloquearlo.

4. Guardar la comunicación de Endesa

Este punto es clave de cara al futuro. EKA recuerda que, en caso de reclamación, la carga de la prueba recae en el consumidor. Por eso, es importante conservar la carta o el correo enviado por Endesa como posible prueba si más adelante hubiera que reclamar por un uso indebido de los datos.

¿Qué pasa si finalmente hay fraude?

Según ha explicado Etxebarria, si se demostrara un uso indebido de los datos o un perjuicio económico derivado de esta brecha, existiría responsabilidad por parte de la empresa, ya que las compañías están obligadas a garantizar la seguridad de la información de sus clientes.

“La empresa tiene que informar, proteger y responder”, ha señalado el portavoz de EKA. En ese escenario, los consumidores afectados podrían reclamar por los daños sufridos.

Llamamiento a la calma… pero con atención máxima

Desde EKA-OCUV insisten en un mensaje equilibrado: tranquilidad, pero ojos bien abiertos. La filtración de datos no implica automáticamente un fraude, pero sí incrementa el riesgo de estafas que aprovechan la confusión del momento.

La recomendación final es clara: no facilitar nunca datos, desconfiar de cualquier contacto no solicitado y actuar con rapidez ante cualquier anomalía. Una actitud preventiva puede marcar la diferencia entre un susto y un problema serio.