La Ventana Euskadi
Economía y negocios

El fraude en bajas laborales dispara la actividad de los detectives vascos

Las empresas y mutuas recurren a investigadores privados para comprobar si una incapacidad temporal se ajusta a la realidad

Un detective dentro de un vehículo. / LightFieldStudios

Bilbao

Las empresas y las mutuas recurren con mayor frecuencia a detectives privados para comprobar si una incapacidad temporal se ajusta realmente a la situación médica del trabajador. En los últimos cinco años, los encargos relacionados con bajas laborales se han disparado hasta un 80%, según datos de estos profesionales.

"Hoy por hoy, entre el 70% y el 80% del trabajo de nuestros despachos tiene que ver con bajas laborales", explica Arantza, del despacho Investigaciones Privadas NOR, en una entrevista en La Ventana Euskadi. "Pero es importante dejar claro algo: nosotros no ‘pillamos’ a nadie. Lo que hacemos es reflejar la realidad", matiza Mario, del despacho Arkos.

De la sospecha al interés legítimo

Ambos detectives insisten en que estas investigaciones no parten del capricho. La ley ampara a las empresas cuando existe un interés legítimo. "El Estatuto de los Trabajadores faculta a la empresa para realizar labores de control y verificar que existe buena fe contractual", subraya Arantza en la SER. "Si hay sospechas de que una baja no se corresponde con la realidad, ahí es donde entramos nosotros".

Las investigaciones se centran en detectar actividades incompatibles con la incapacidad médica —como esfuerzos físicos en una baja por lesión— o la realización de un trabajo paralelo mientras se percibe la baja. Sectores como la construcción, los servicios, la mensajería o el reparto concentran buena parte de los casos, aunque también han aumentado las bajas por motivos psicológicos. "La salud mental ha ganado peso después de la pandemia, y también hay bajas por ese motivo", apunta Arantza en la SER.

Lejos de hablar de desconfianza generalizada, los detectives señalan el impacto económico. "Cuando una empresa tiene un 10% o más de su plantilla de baja, los costes son enormes", explica Mario. "Sustituciones, pérdida de productividad, sobrecarga del resto del personal… Hay compañías que no pueden sostenerlo".

Cómo se investiga una baja laboral

La imagen del detective improvisando seguimientos es otro de los mitos que ambos desmontan. "Antes de salir a la calle hay un trabajo de despacho muy importante", explica Mario de Arkos. "Hay que estudiar el entorno, los accesos, si hace falta uno o dos detectives, los horarios… luego la realidad manda".

Las pruebas válidas son aquellas obtenidas sin vulnerar el derecho a la intimidad ni al honor. Fotografías, vídeos y observaciones en la vía pública, así como información extraída de redes sociales abiertas, forman parte del trabajo. "Una imagen vale más que mil palabras, pero siempre jugando limpio", resume Arantza.

Cuando el informe se entrega, el siguiente paso ya no depende de los detectives. "Trabajamos mano a mano con los abogados de la empresa", explica la detective. "Ellos deciden si hay sanción o despido. Si el trabajador demanda, es cuando nosotros acudimos al juzgado a ratificar lo observado".

Ambos coinciden en desmontar un último mito. La sensación de impunidad. "Hay gente que se relaja cuando coge la baja y piensa que nadie va a mirar", señala Arantza. "Pero la empresa sí se preocupa, porque esto es un fraude tipificado". Mario lo resume con ironía: "No somos cazadores, pero cuando algo se repite año tras año, acaba dejando rastro".