¿Qué relación tiene el monte y la política?: "La montaña es expresión de libertad"
A raíz del nuevo libro de Pablo Batalla, 'La bandera en la cumbre', los exdirigentes políticos Tasio Erkizia y Pedro Azpiazu conversan sobre los aprendizajes de la montaña
Tasio Erkizia y Pedro Azpiazu abordan la relación de la montaña y la política
Bilbao
Se dice que la política se hace en despachos, en parlamentos o en mesas de negociación. Pero a lo largo de la historia, también se ha hecho en otros lugares: en caminos, en refugios… y en la montaña. La mayor muestra documental hasta ahora es el nuevo libro del historiador y ensayista Pablo Batalla, La bandera en la cumbre. Se trata de un libro en el que defiende que la montaña nunca ha sido un espacio neutral. "Puede ser contraintuitivo, a la gente a veces le sorprende este enfoque, pero para mí siempre estuvo claro", explica el autor, que sitúa el origen de esa mirada en su adolescencia, cuando participaba en clubes de montaña.
En una entrevista en La Ventana Euskadi, explica que allí comprobó que "cada uno miraba la misma montaña de una manera distinta", desde quienes buscaban "llegar a la cumbre, batir récords", hasta otros interesados en "por dónde había pasado el maquis", en la lengua, la toponimia o la ecología. Esa experiencia temprana le llevó a una convicción que atraviesa todo el libro: "Las mismas montañas pueden ser miradas de maneras completamente distintas".
Todo es política
Batalla subraya que la montaña es un espacio especialmente fértil para proyectar ideologías por la épica que encierra. "Tiene esa épica de la conquista de lo desconocido, de superar los límites del ser humano", señala, y recuerda que, a diferencia de otros deportes, "si estás a mitad de una pared, tienes que seguir: hacia arriba o hacia abajo, pero tienes que seguir".
Esa exigencia extrema ha permitido que muchas ideologías hayan visto en la montaña "la forja de ese hombre nuevo que todas quieren construir". De ahí que, como recuerda en el libro, "ha habido montañismo nazi, estalinista, monarquista… cualquier ideología ha ido a las montañas a llevar allí su versión más épica", pero también sus conflictos y disputas.
En el ámbito más cercano, Batalla relató una anécdota significativa en la Mesa de los Tres Reyes, en los Pirineos, una cima compartida entre Navarra, Aragón y Francia. Según le contaron en la presentación de su libro en Estella, unos montañeros aragoneses instalaron en la cumbre "un símbolo aragonés", lo que generó malestar al tratarse de una montaña compartida.
Espacio de libertad
En la Mes de los Tres Reyes, no han estado recientemente Pedro Azpiazu ni Tasio Erkizia. Ambos exdirigentes políticos ven clara la similitud entre la política y la montaña. El exdirigente de la izquierda abertzale defiende que el monte ha sido tradicionalmente un espacio de libertad y encuentro, especialmente durante el franquismo. "La historia de Euskal Herria en tiempo del franquismo hace que la montaña fuera casi una acción política”, afirma en la SER, recordando cómo "ir al monte era una forma de rebeldía, de juntarse, de cantar, cosas que muchas veces no se podían hacer en la calle". Para él, la montaña permitía "vibrar con el pueblo" en un contexto de represión y clandestinidad.
Desde esa experiencia, Erkizia subraya el valor simbólico del monte como expresión de libertad colectiva. "La montaña es expresión de libertad", señala, asociándola a "esa aspiración a no tener ataduras, a ser más libres". Cita lugares como Gorbea, Urbía o Urbasa como espacios que transmiten "libertad de movimiento" y también una ética de solidaridad: "Difícilmente se puede entender en la montaña que no eches una mano a una persona que te pide ayuda".
Objetivo claro
Pedro Azpiazu, por su parte, ofrece una lectura más ligada a la política institucional y a la negociación. Reconoce que en su juventud el monte también fue "un espacio importante", pero sitúa su experiencia política en otro terreno. "En la política, como en el montañismo, hay que establecer siempre un objetivo claro", explica, defendiendo que gobernar y negociar se parece a "hacer cumbre" ya que requiere "esfuerzo compartido", estrategia y un camino que permita "que vayamos todos, tanto al monte como a los acuerdos".
Azpiazu recuerda que los grandes pactos presupuestarios que protagonizó se cerraron "en despachos o en restaurantes, con un plato de alubias", y no en la montaña, pero insistió en que el objetivo debía ser el mismo: "Alcanzar acuerdos en los que todos tengan que quedar satisfechos". Para él, esa es la política de fondo, "la que se hace con tiempo", frente a la "política del tuit y de la ofensa", que, a su juicio, "no va por el buen camino".
Gonzalo Loza
Periodista de Radio Bilbao. Informa sobre lo...Periodista de Radio Bilbao. Informa sobre lo que ocurre en Bizkaia y Euskadi. Además, colabora con EL PAÍS. Previamente, ha trabajado en Radio Euskadi, Onda Vasca, Antena 3 y La Sexta. Euskaraz, ere bai.