Ion Areitio: “La ilusión del campo sigue viva, pero necesita que la gente consuma local”
Radio Irun se subió este jueves al tractor del ganadero y agricultor de Hondarribia, Ion Areitio, durante la movilización organizada por EHNE, ENBA y UAGN en Biriatou para conocer las reivindicaciones y situación del sector primario ante el avance de la Dermatosis Nodular Contagiosa y el acuerdo comercial UE‑Mercosur.

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La protesta que reunió ayer a cerca de 300 ganaderos y agricultores de Euskadi y Navarra en la muga de Biriatou dejó una imagen poco habitual: tractores avanzando hacia la frontera, cencerros sonando a pleno rendimiento y un sector que trató de hacerse oír en un momento de especial tensión. Los convocantes, los sindicatos EHNE, ENBA y UAGN, quisieron visibilizar el malestar del sector primario provocado tanto por la gestión de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC) como por la reciente aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
En plena marcha lenta hacia el peaje, el ganadero y agricultor de Hondarribia, Ion Areitio, atendió en directo a Radio Irun desde su propio tractor. Explicó que la DNC “parecía que estaba lejos, pero ya la tenían encima”, y que el principal temor del sector era el vacío sanitario que contemplaban las autoridades. Recordó que su explotación había sido vacunada el día anterior y defendió que toda la cabaña debía inmunizarse, pero rechazó que “un solo positivo obligara a sacrificar todos los animales de una explotación”. Aseguró que una medida así “llevaba a la ruina a familias enteras” y que supondría perder el trabajo genético y la adaptación al territorio que muchas ganaderías habían consolidado durante décadas.
Areitio sostuvo que la enfermedad “no representa riesgo para la salud humana, ni para el consumo de carne o leche”, por lo que considera necesario revisar su catalogación europea. Defendió que, si no afectaba a las personas, “las medidas aplicadas debían ser proporcionales” y evitar “consecuencias irreversibles” para explotaciones familiares.
A esa preocupación se suma el riesgo económico que el sector ve en el acuerdo UE‑Mercosur. El ganadero hondarribitarra señaló que “llevan años alertando de que los productos procedentes de Sudamérica competirían en el mercado europeo bajo condiciones diferentes a las impuestas en Europa”. Subrayó que los ganaderos “de aquí” asumen controles estrictos en bienestar animal, sostenibilidad y medio ambiente, mientras que las normativas del Mercosur eran distintas. Considera que no se juega “en la misma liga”, pero que ambos productos “terminan vendiéndose en el mismo mercado”, lo que, a su juicio, les resta competitividad, pudiendo provocar así cierres de explotaciones.
También apuntó al impacto que ve en la cesta de la compra. Areitio señaló que se hablaba con frecuencia de “soberanía alimentaria y de defensa del territorio”, pero que a la hora de elegir producto “la pela era la pela” y el precio terminaba siendo determinante. Aseguró que los productos importados serán más baratos y que eso “desplazará parte del producto local”, con consecuencias directas para el sector primario.
Areitio, de 33 años y cuarta generación de una ganadería familiar fundada en 1948, admitió que “cada vez es más difícil mantenerse en el sector”. Considera necesarias muchas de las exigencias normativas actuales, pero pidió que se reflejen en el precio final. “Los ganaderos no pedimos subvenciones, sino poder obtener un sueldo digno de nuestro propio trabajo”, sintetizó.
Durante el trayecto hacia Biriatou, afirmó que había observado mucha ilusión entre los participantes de la movilización. Aseguró que quienes iban delante y detrás en la caravana de tractores tienen “un fuerte compromiso con el campo y con el territorio”, a la vez que lamentaba que ese ánimo se ve debilitado cuando se acumulan trabas administrativas o económicas.
El ganadero no recalcó no saber si la situación actual era la gota que colma el vaso, pero sí se mostró convencido de que la etapa de “comer bien y barato” había terminado. Aseguró que “quien quisiera carne Euskolabel o un cacho de carne criado en Mugarrieta” tendría que “pagar y poner en valor” el coste real y la calidad de producir en Euskadi.
Areitio, sin embargo, abrió la puerta a la esperanza al asegurar que, en la comarca del Bidasoa, percibe más conciencia entre la gente joven y coincide con los carniceros con los que trabaja en que ese público sabe dónde buscar producto de calidad y lo valora. Para Ion: “Nada mejor que lo que se produce en la comarca se consuma en la propia comarca, sin necesidad de acudir a producto de fuera”.
Los sindicatos exigen vacunación total y control en la frontera
ENBA, EHNE y UAGN reclamaron en la muga de Irun una respuesta “contundente y coordinada” frente a la expansión de la Dermatosis Nodular Contagiosa y alertaron de las consecuencias del acuerdo UE‑Mercosur para el sector ganadero. Las organizaciones exigieron vacunar por completo las comunidades colindantes con Francia y revisar la posibilidad de aplicar vacíos sanitarios en los montes comunales, al considerar que sacrificar explotaciones enteras sería “un varapalo insuperable”.
También pidieron reforzar los controles en la frontera e, incluso, valorar la prohibición temporal de entrada de ganado francés por motivos sanitarios. Los sindicatos reclamaron ayudas directas para las explotaciones afectadas y solicitaron a la Comisión Europea que se limite el sacrificio a los animales positivos. En materia comercial, instaron a los europarlamentarios a rechazar la ratificación del acuerdo Mercosur si no garantiza las mismas condiciones sanitarias, ambientales y laborales que se exigen a la producción europea.




