De Bilbao a Bérgamo pasando por Burdeos y Milán: la odisea del athleticzale que llegó justo a tiempo para la remontada
El viento le impidió volar desde Bilbao y se perdió el primer tiempo, pero entró al estadio cuando el Athletic firmaba el 2-3 ante el Atalanta
De Bilbao a Bérgamo pasando por Burdeos y Milán: la odisea del athleticzale que llegó justo a tiempo para la remontada
La victoria del Athletic Club en Bérgamo dejó imágenes para el recuerdo, pero también historias fuera del césped que explican mejor que nada lo que significa seguir a este equipo. Una de ellas la protagonizó Arturo Aguado, un aficionado rojiblanco que convirtió un viaje imposible en una noche inolvidable tras una auténtica odisea provocada por el viento.
El fuerte temporal que afectó a Bilbao el miércoles impidió que su avión pudiera aterrizar en Loiu. Lo que debía ser un vuelo directo se transformó en un desplazamiento forzado en autobús hasta Burdeos, más de cuatro horas de carretera, para desde allí volar a Milán. El último tramo lo completó en coche hasta Bérgamo.
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Llegó en el minuto 61… cuando el Athletic empezó a creer
Entre retrasos, problemas con tarjetas de embarque y momentos de tensión en el aeropuerto francés, Arturo y otros aficionados mantuvieron una única idea clara: llegar como fuera. Y llegaron. Entraron al estadio en el minuto 61, cuando el Athletic perdía 1-0 y atravesaba su peor momento del partido.
“En el coche nos enteramos por la radio de que íbamos perdiendo”, relató en El Larguero, con Manu Carreño. “Pensamos que, ya que estábamos allí, había que animar hasta el final”.
Lo que vino después justificó cada kilómetro recorrido. El Athletic se rehízo, remontó y acabó firmando una victoria épica por 2-3 ante el Atalanta, una de esas noches que se cuentan durante años.
“Nos perdimos lo peor y vimos lo mejor”
Arturo apenas pudo ver la primera parte. “Nos dijeron luego que no nos habíamos perdido nada”, contaba con ironía. Lo cierto es que su llegada coincidió con la mejor versión del equipo, la de la fe, el empuje y la remontada.
“Luego nos vinimos arriba todos”, explicaba. “Sacamos el billete y la entrada para lo mejor de la temporada”.
Una historia reconocible para la afición rojiblanca
La historia de Arturo no es solo la de un viaje imposible, sino la de una manera muy concreta de vivir el Athletic. La de quienes siguen al equipo pase lo que pase, aunque el viento cierre aeropuertos y obligue a cruzar media Europa.
Ahora, tras la paliza, el regreso será más tranquilo. Unos días en Milán, algo de turismo y la sensación de haber estado donde había que estar. Porque hay partidos a los que no se llega por comodidad, sino por convicción.
Y Bérgamo fue uno de ellos.