Indignación en Bérgamo por el robo del roble de Gernika donado por el Athletic Club
El árbol, plantado como símbolo de hermandad antes del partido europeo ante el Atalanta, fue arrancado durante la noche


El robo del roble de Gernika plantado este viernes en el parque Goisis de Bérgamo ha provocado una fuerte indignación institucional y social en la ciudad italiana. El árbol, donado por el Athletic Club como símbolo de amistad, valores deportivos y comunidad, fue arrancado durante la noche apenas unas horas después de ser plantado.
El gesto había tenido lugar por la mañana, coincidiendo con el partido europeo disputado entre el Athletic y la Atalanta, y había sido impulsado por la Fundación Athletic Club como muestra de hermandad entre pueblos.


“Perdimos dos veces”
La concejala de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Bérgamo, Marcella Messina, ha lamentado lo ocurrido en declaraciones recogidas por la agencia ANSA. “Perdimos dos veces”, ha señalado, en referencia primero a la derrota deportiva del Atalanta y después al robo del árbol.
“Es deporte y es así, a menudo también lo es la vida”, ha afirmado Messina, antes de calificar el robo como un acto “incivilizado e inaceptable”. A su juicio, el suceso trasciende lo simbólico: “Porque aquí está en juego nuestro ser bergamascos y atalantanos”.
Un símbolo vasco arrancado en pocas horas
El roble de Gernika es uno de los símbolos más reconocibles del pueblo vasco y representa valores como la libertad, la convivencia y la identidad colectiva. Su plantación en el parque Goisis pretendía dejar un recuerdo duradero del encuentro europeo y reforzar los lazos entre aficiones y ciudades.
El árbol había sido plantado apenas unas horas antes de su desaparición, lo que ha aumentado el malestar en la ciudad italiana y ha generado un amplio debate sobre el respeto a los gestos de convivencia ligados al deporte.


Un gesto previo al partido europeo
La plantación del retoño fue realizada en la mañana previa al partido de Champions League entre Atalanta y Athletic, en un acto discreto pero cargado de simbolismo. El Athletic, a través de su fundación, quiso compartir uno de los emblemas más representativos de Euskadi como muestra de respeto y fraternidad.
El robo del árbol empaña ahora ese gesto y ha provocado una reacción de rechazo unánime en Bérgamo, donde se considera que el acto no representa ni a la ciudad ni a su afición.




