Aitor Martínez (Carpintería Aimar): "Los oficios de toda la vida se perderán si no sabemos ponerlos en valor"
El empresario alavés considera que absentismo y falta de relevo generacional son los retos de su sector

AEI Carpintería Aimar 26_01_26
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Vitoria-Gasteiz
En "Arabako Enpresak Irratian", el espacio de SEA Empresas Alavesas, la asociación que representa a los empresarios alaveses, conocemos hoy a Aitor Martínez, propietario de Carpintería Aimar, un firme defensor de que en los trabajos manuales es imprescindible empezar desde abajo para conocer el oficio.
Su padre le impulsó a completar sus estudios hasta el antiguo COU, y sus veranos de adolescencia fueron un periodo de aprendizaje obligado en el taller familiar. Esta trayectoria le permitió pasar de ser un "aprendiz raso" a liderar una empresa donde la madera ha marcado su vida, siguiendo el refrán de "de tal palo, tal astilla".
Martínez recuerda con orgullo la figura de su progenitor, a quien define como "un buen jefe" por permitirle tomar decisiones y, sobre todo, dejar que cometiera sus propias equivocaciones.
Para el empresario, esa libertad fue clave para motivar su crecimiento y permitirle, hace casi diez años, tomar las riendas del negocio de forma progresiva.
La especialización
Aitor considera que la diferencia de Carpintería Aimar sobre otras carpinterías industriales es su capacidad para realizar proyectos artesanales y personalizados en pequeñas cantidades. Martínez explica que su especialización es, precisamente, "la no especialización", ya que están preparados para acometer cualquier encargo que se salga de lo estándar.
A lo largo de su historia, la empresa ha realizado desde trabajos para sucursales bancarias —actualmente colaboran con Laboral Kutxa a nivel nacional— hasta proyectos singulares como un pequeño altar para monjas o una "paridera" para perros de caza, un encargo que el empresario recuerda como uno de los más curiosos de su carrera.
El reto del relevo generacional
Uno de los mayores problemas que detecta el empresario en el tejido industrial alavés es la falta de relevo generacional, una situación que arrastra sus consecuencias desde la crisis de 2008. Según Martínez, en aquel momento se perdió la figura del aprendiz porque resultaba más rentable contratar oficiales ya formados, y ahora el sector está pagando las consecuencias de ese vacío.
Prestigiar los oficios tradicionales
El propietario de Carpintería Aimar hace un llamamiento a las instituciones y a la sociedad para prestigiar los oficios tradicionales. "No nos hemos sabido vender", lamenta, señalando que socialmente trabajar en un oficio se percibe como algo "de segunda" frente a las grandes fábricas. Para Martínez, es vital que la sociedad entienda el valor de estos sectores para evitar que terminen desapareciendo por falta de interés.
Pese a la globalización, Martínez destaca que su trabajo se libra de la competencia externa gracias a la necesidad de fabricar in situ y a medida, algo que no puede importarse de otros países.
Consejo para emprendedores
En cuanto a la gestión de personal, Martínez destaca la baja tasa de absentismo en su empresa, subrayando que su plantilla es más que un grupo de trabajadores: "Casi se puede decir que somos familia".
Al ser consultado sobre el futuro de los jóvenes, el empresario gasteiztarra es tajante al recomendar el Emprendimiento. Su consejo para quienes dudan entre fundar su propia empresa o trabajar por cuenta ajena es que "lo intenten", con la seguridad de que, si el proyecto no funciona, siempre tendrán el mercado laboral disponible para incorporarse más tarde.




