“Identificar no, pero los sitios sí”: las vecinas de Gernika reconstruyen una historia anónima de los años 50
“Me recuerda mucho a mi época”, “ojalá se encuentre a la chica”: la exposición activa recuerdos y conversaciones entre quienes la visitan
“La clave puede estar en los caseríos que salen en las fotografías”: vecinos y vecinas de Gernika intentan identificar a la familia que pasaba los veranos en su pueblo
Las imágenes no dan respuestas cerradas, pero provocan algo igual de poderoso: conversación, memoria y emoción. Así lo expresan las vecinas que estos días recorren la exposición ‘Buscando el rastro’, instalada en el Kultur Etxe de Gernika, donde un archivo fotográfico anónimo de los años cincuenta se ha convertido en un ejercicio colectivo de recuerdo compartido.
“Identificar no, pero los sitios sí”
Reconocer a las personas retratadas no está siendo sencillo. “Identificar no, no reconocemos a nadie porque nos queda bastante lejos”, explican varias visitantes. Sin embargo, casi todas coinciden en que los lugares sí despiertan certezas. “Gernika, Donostia, la costa… eso se reconoce fácil, porque no ha cambiado tanto”, comentan mientras señalan distintas imágenes.
Los escenarios activan recuerdos inmediatos, incluso cuando los rostros siguen siendo un misterio.
“Igual la pista está en los caseríos”
A partir de ahí, las hipótesis comienzan a tomar forma. Algunas vecinas apuntan a los caseríos que aparecen en varias fotografías como una posible clave. “Igual la pista está ahí”, dicen, sugiriendo que las mujeres mayores que aparecen en las imágenes podrían ser una abuela o una tía.
Esa posibilidad explicaría por qué la familia pasaba temporadas en la zona. “Podría ser alguien que venía aquí todos los veranos”, aventuran, siempre con cautela.
“Ojalá se encuentre a la chica”
Entre quienes visitan la exposición se repite un deseo común: que la historia pueda cerrarse algún día. “Ojalá se encuentre a la chica, la protagonista”, comentan varias personas. La esperanza es que alguno de los niños que aparecen en las fotografías, hoy ya mayores, pueda reconocerse.
“Serán mayores, pero alguno igual sigue vivo”, añaden, confiando en que una visita futura aporte la pista definitiva.
“Me recuerda mucho a mi época”
Las imágenes generan también una identificación personal muy directa. Algunas vecinas aseguran verse reflejadas en la ropa, en los gestos o en las escenas cotidianas. “Me recuerda mucho a mi época”, dice una de ellas, mientras observa una fotografía tomada en la playa.
Esa nostalgia va acompañada de cierta tristeza. “Es una pena no saber quiénes son”, reconocen, aunque mantienen la confianza en que el misterio no quede sin resolver.
“La clave puede estar en los caseríos que salen en las fotografías”: vecinos y vecinas de Gernika intentan identificar a la familia que pasaba los veranos en su pueblo
Recuerdos, conjeturas y preguntas abiertas
Las observaciones se vuelven más detalladas con cada conversación. La presencia de banderas españolas en una imagen tomada en Bermeo lleva a algunas visitantes a relacionarla con la visita de Francisco Franco en 1955. “Igual fue cuando vino a inaugurar el tren”, apuntan, aunque insisten en que solo son conjeturas.
Incluso aparecen intuiciones más personales. “Se parece a alguien de Mutriku”, comenta una vecina, preguntándose si podría tratarse del padre o el abuelo de alguien conocido. “Habría que preguntar”, concluyen.
Un archivo que necesita a la gente para completarse
El conjunto de unas 150 fotografías, tomadas entre 1954 y 1956, fue hallado en 2008 por el fotógrafo Dani Asua cerca del Rastro de Madrid y trabajado posteriormente junto a Hibai Agorria.
Hoy, convertido en exposición, el proyecto cumple su verdadero objetivo: que sean las vecinas y vecinos quienes, desde la memoria y la experiencia, intenten completar una historia que sigue abierta.