Hoy por Hoy San Sebastián
Historia

El último viaje de la Nao San Juan: una historia ballenera vasca rescatada cuatro siglos después

Daniel Zulaika rescata la historia del último viaje de la embarcación a Terranova

Daniel Zulaika presenta su último libro ""El último viaje de la Nao San Juan a Terranova"

A mediados del siglo XVI, la navegación ballenera vasca alcanzó el otro lado del Atlántico y convirtió enclaves como Terranova y Labrador en destinos habituales para tripulaciones que partían desde puertos como Pasaya, Orio o Getaria. Una de aquellas embarcaciones fue la Nao San Juan, que zarpó en mayo de 1565 rumbo a Labrador con una tripulación de 60 hombres.

La nave llegó a la actual Red Bay, uno de los principales centros de la actividad ballenera vasca en el Atlántico Norte. Sin embargo, a comienzos de diciembre, un fuerte temporal provocó su hundimiento, poniendo fin a un viaje que quedaría sumergido —literal y simbólicamente— durante más de cuatro siglos.

Daniel Zulaika reconstruye esta historia en su libro El último viaje de la Nao San Juan a Terranova, fruto de años de investigación documental y arqueológica. En `Hoy por Hoy San Sebastián´ el autor explica que se trata de “una historia preciosa que se produce a ambos lados del Atlántico, en dos momentos separados por 400 años, y que implica a hombres valientes que se atrevieron con el Atlántico Norte”.

La travesía comenzó en mayo de 1565. Según explica Zulaika, el viaje de ida solía ser relativamente llevadero: “Salían a primeros de mayo, tardaban unas seis semanas y, dentro de lo peligroso que es el Atlántico Norte, podían esperar una travesía bastante cómoda”. Muy distinta era la vuelta, prevista para el invierno, cuando las condiciones meteorológicas se volvían extremadamente adversas.

El naufragio se produjo en diciembre, en una zona especialmente castigada por las tormentas. “Una tempestad del norte arrancó el ancla de proa y arrojó el barco contra una isla”, relata Zulaika. La Nao San Juan se hundió a apenas diez metros de profundidad, aunque, de forma excepcional, no hubo víctimas mortales entre los 60 tripulantes. “En ese sentido tuvieron suerte, porque en otros naufragios de aquel verano sí hubo muertos”, subraya.

Aquel año fue especialmente duro para la flota ballenera vasca en el estrecho de Belle Isle. “De los veinte barcos que había allí, dos se hundieron y cuatro sufrieron daños graves. No debió de ser una buena temporada”, explica el investigador.

Tras el hundimiento, el armador donostiarra del San Juan regresó al barco para recuperar lo que estuviera a mano: ropa, velas, anclas y parte de las provisiones. La tripulación logró volver al País Vasco en otra embarcación. La historia, sin embargo, continuó en los despachos y tribunales.

El barco estaba asegurado en Burgos, uno de los grandes centros financieros de la época. Aunque inicialmente los aseguradores se negaron a pagar, el Consulado de Burgos falló a favor de los armadores. “El sistema era muy simple: ¿el barco se ha hundido?, ¿tenía seguro? Pues páguese”, resume Zulaika. Finalmente, se abonaron los 4.000 ducados estipulados.

Un año después, el armador organizó una compleja operación para recuperar el cargamento de aceite de ballena que había quedado en el fondo del mar.

Después de aquel episodio, la historia del San Juan se perdió durante siglos, hasta que en los años 70 fue recuperada por la historiadora Selma Huxley. Zulaika destaca su papel fundamental: “Durante 20 años estuvo metida en archivos oscuros, siguiendo una pista documental que parecía invisible”. El hallazgo de pólizas de seguros y documentos judiciales en Burgos, Valladolid, Oñati y Tolosa permitió reconstruir la identidad del barco y de parte de su tripulación.

“Disponemos de 21 piezas documentales del siglo XVI que nos permiten conocer nombres de marineros, armadores y las circunstancias exactas del naufragio”, señala Zulaika. A esta investigación histórica se sumó la arqueológica en Red Bay, donde buzos y arqueólogos canadienses recuperaron más de 3.000 piezas del pecio, afirma. El libro también se detiene en la vida cotidiana de los balleneros vascos del siglo XVI.

Con más de 800 referencias documentales, el autor buscaba un objetivo claro: “Lo primero era darle solidez documental al relato, porque la historia del San Juan, curiosamente, no se había contado entera hasta ahora”. Y añade: “No es un libro para historiadores, es un libro para el público general, para quien quiera conocer esta historia”.

La publicación coincide con otro hito: la construcción en Albaola de la réplica de la Nao San Juan, que en 2027 repetirá la travesía hasta Canadá. “No se ha hecho nunca algo así: sacar un barco del siglo XVI, medir cada pieza, volver a enterrarlo y construir una réplica exacta”, destaca Zulaika. Aunque el viaje contará con apoyo moderno, advierte: “Cómodo no va a ser. No somos conscientes de cómo hicieron este viaje sin GPS ni previsión meteorológica”.

Cuatro siglos después, la Nao San Juan vuelve a navegar gracias a la investigación histórica, la arqueología y la divulgación. Una historia que, como recuerda Zulaika, demuestra que “traducir el pasado para que lo entienda el común de los mortales es difícil, pero absolutamente necesario”.

Coro Tellechea

Llevo en Radio San Sebastián 24 años desempeñando...