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Sociedad

Donostia reduce emisiones un 47% desde 2007, pero la movilidad sigue siendo el mayor reto

El Informe Anual de Sostenibilidad y Clima 2024 constata avances en transporte público y calidad del aire, y desafíos pendientes en eficiencia energética, residuos y uso del vehículo privado

Leire Sarobe: "Si miramos el uso del transporte público, Donostia es más sostenible que hace 15 años"

San Sebastián

La Fundación Cristina Enea, a través de su Observatorio de Sostenibilidad y Clima, ha publicado el Informe Anual de Sostenibilidad y Clima 2024, un estudio que analiza de forma detallada el metabolismo urbano de Donostia / San Sebastián desde la perspectiva de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. El documento actualiza una serie de análisis iniciada en 2008 y permite observar la evolución de la ciudad a lo largo de los últimos 16 años.

Según explica Leire Sarobe, responsable del Observatorio, el informe ofrece una visión basada en datos objetivos que ayuda a entender tanto el punto de partida como las tendencias actuales. «Nos da una perspectiva clara de dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde estamos yendo, y nos permite tener tiempo de corregir aquello que no está funcionando como desearíamos en términos de sostenibilidad y cambio climático», señala.

Uno de los ámbitos que refleja una evolución más positiva es el de la movilidad. En 2024 se ha alcanzado el mayor uso del transporte público de toda la serie histórica, con 37,39 millones de viajes, lo que supone 197 desplazamientos por habitante al año. El uso de la bicicleta también se consolida tras la pandemia, con un incremento del 30 % respecto a 2019. Sin embargo, el informe apunta a una paradoja persistente: «Se utiliza más el transporte público, pero seguimos teniendo más coches matriculados», advierte Sarobe.

En el ámbito energético, el consumo eléctrico continúa descendiendo, influido por la mejora de la eficiencia de los edificios y los electrodomésticos, mientras que el consumo de gas se mantiene estable con ligeros repuntes asociados a la climatología. No obstante, la responsable del Observatorio subraya que la rehabilitación energética sigue siendo un gran reto: «Tenemos un parque de viviendas construido en épocas en las que no se exigían los niveles de eficiencia actuales, y sobre ese parque hay que seguir trabajando».

El informe también constata una mejora general de la calidad del aire, con descensos en los niveles de contaminantes, aunque alerta de que el ruido urbano sigue afectando a cerca del 31 % de la población. «Es un problema que ha estado bastante escondido durante años, pero sabemos que el ruido afecta directamente a nuestra salud y a la calidad de vida», explica Sarobe.

En cuanto al balance climático, las emisiones de gases de efecto invernadero han alcanzado en 2023 su nivel más bajo desde 2007, con un descenso del 47 %, si bien la movilidad continúa siendo el principal foco emisor. Para Sarobe, el papel de la ciudadanía es clave: «El objetivo del informe es informar; a partir de esos datos, cada persona y cada institución debe reflexionar y actuar para avanzar hacia una ciudad en la que podamos vivir mejor».

Eva Monente

Jefa de redacción. Editora de los informativos...