La luz de Hondarribia, capturada por Imanol Sistiaga en un nuevo fotolibro que recorre memoria, paisaje y emoción
Hondarribia vuelve a convertirse en objeto artístico gracias a Lux Hondarribia, la nueva obra del fotógrafo y cineasta Imanol Sistiaga, nacido en Pasai Donibane y formado profesionalmente en Barcelona, que explica su trabajo en Hoy por hoy Irun

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Tras el éxito de Lux Donibane en 2024, el fotógrafo y cineasta, Imanol Sistiaga, presenta ahora un recorrido visual por los rincones, la historia y la identidad sentimental de la ciudad, con un trabajo minucioso que ha desarrollado durante más de dos años. El libro forma parte de una trilogía que culminará en 2026 con Lux Donostia.
Sistiaga, que ha trabajado para revistas como ELLE, Casa Viva o Arquitectura y Diseño, además de colaborar con hoteles y agencias de toda Europa, combina en este proyecto su experiencia profesional con una mirada profundamente emocional hacia un lugar que considera “uno de sus puntos cardinales”.
El libro está editado en tres idiomas, castellano, euskera y francés, y mezcla imagen y texto, algo que para Sistiaga resulta natural. “Me encanta sumar culturas”, destaca, recordando que además de esos tres idiomas también habla catalán e inglés, fruto de sus años en Sitges y Barcelona. Esa mezcla de influencias se traduce en un lenguaje visual que combina la sensibilidad mediterránea con la luz más variable y profunda del Cantábrico. Una luz que, como comenta durante entrevista, exige un trabajo técnico de precisión para evitar “quemados” y controlar la exposición en días muy brillantes.
Lux Hondarribia está dividido de forma intuitiva en capítulos como “Arquitectura”, “Verano”, “Alarde” o “Verde”. No sigue reglas estrictas, según explica, sino un orden emocional nacido de recorrer Hondarribia a todas horas y en todas las estaciones, repitiendo localizaciones hasta que aparece lo que él llama “el tono fotográfico” necesario para cada página. Uno de los capítulos más llamativos es precisamente “Verde”, que muestra la Hondarribia más natural y frondosa, ligada a sus recuerdos de infancia y a los veranos en Zuloaga, cuando pasaba los días entre la playa, la pesca y juegos con su hermana Nerea.
La relación de Sistiaga con Hondarribia se ha transmitido también a sus hijos, criados en Barcelona pero vinculados a los mismos paisajes que él muestra en el libro. Ese legado afectivo se mezcla con un interés por investigar y contextualizar lugares tan icónicos como la Plaza de Santiago o las casas de colores, cuyos balcones pintados con restos de pintura de barco se han repetido en otros puertos del mundo, desde Croacia hasta Sudáfrica.
En la entrevista, Sistiaga defiende que la luz del Cantábrico y la del Mediterráneo no son comparables ni jerárquicas: “No hay luz mejor o peor. Todas tienen su rollo”. Sin embargo, reconoce que captar la luminosidad de Hondarribia sin perder detalle ha sido uno de los mayores retos, y que el libro está construido con la intención de transmitir textura, atmósfera y calma. “Es una obra hecha con amor y con tiento”, afirma consciente de que la perfección no existe pero siempre se puede estar más cerca de ella.
Tras Made in Sitges y Lux Donibane, este nuevo trabajo consolida un proyecto artístico que está recorriendo algunos de los lugares más significativos de la vida del autor. Para 2026 ya prepara Lux Donostia, centrado en la ciudad, con el que completará una trilogía que une paisaje, memoria familiar y una sensibilidad fotográfica que se ha convertido en su sello personal.




