Yolanda Iglesias, ACABE: “Los trastornos alimentarios son un mecanismo de supervivencia”
En la sección ‘Todas unidas por igualdad’ de Hoy por hoy Irun, la psicóloga de la Asociación de Familiares y Personas Enfermas de Trastornos de la Conducta Alimentaria (ACABE), Yolanda Iglesias, analiza un problema que afecta especialmente a adolescentes, pero que ha incrementado su impacto en las mujeres mayores de 40 años.

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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) continúan creciendo entre mujeres jóvenes y adultas en Gipuzkoa, una tendencia que preocupa especialmente en la comarca del Bidasoa, donde asociaciones como ACABE trabajan cada día con familias y personas afectadas. Según datos del EUSTAT, los trastornos mentales y del comportamiento (entre ellos los TCA) ya son la cuarta causa de hospitalización entre la juventud vasca, una cifra que dibuja un escenario complejo también en Irun y Hondarribia. En este contexto, la psicóloga Yolanda Iglesias, de ACABE Gipuzkoa, analiza en Radio Irun el origen del problema y su evolución en el territorio.
Iglesias recuerda desde el inicio que los trastornos alimentarios “no son un problema de vanidad, sino un mecanismo de supervivencia”. Explica que las mujeres crecen en una sociedad que “juzga su valor a través del cuerpo” y que esa presión se convierte, con frecuencia, en una vía para gestionar la ansiedad o la falta de control en otros aspectos de la vida. “La anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón”, afirma, “no son más que distintas expresiones de una misma necesidad: intentar encajar en un modelo social único y estrecho que promete aceptación”.
La psicóloga insiste en que las mujeres “no nacen rechazando su cuerpo, sino que aprenden a hacerlo”, y apunta directamente a la influencia de las redes sociales, la publicidad y los influencers, así como a una industria multimillonaria que vive de la inseguridad corporal. En Gipuzkoa, como en el conjunto del país, esta presión afecta especialmente a adolescentes, pero también a mujeres mayores de 40 años, un grupo que ACABE atiende cada vez con mayor frecuencia. Iglesias advierte de que la situación no mejora: “Estamos viendo un repunte de casos en niñas y en mujeres adultas. La presión no disminuye, se transforma”.
Una de las cifras más llamativas procede del Instituto de las Mujeres: alrededor del 70% de quienes padecen un TCA no están diagnosticadas. Iglesias explica que muchas mujeres adultas sienten vergüenza al pedir ayuda porque creen que estos problemas “deberían ser cosa de jóvenes”. Pero la realidad en Gipuzkoa demuestra que los trastornos alimentarios no entienden de edades, algo que ACABE ve a diario en su trabajo en Donostia y también en las visitas y talleres que realiza habitualmente en el Bidasoa. En Irun, recuerda, la asociación imparte charlas y sesiones de prevención en centros educativos y espacios comunitarios, donde niñas y niños de 12 o 13 años verbalizan abiertamente su preocupación por “no encajar” si no son delgados.
Las señales de alerta, explica Iglesias, suelen aparecer mucho antes de lo que se reconoce: cambios en la manera de hablar del cuerpo, variaciones en los hábitos alimentarios, quejas persistentes sobre el propio aspecto o tendencia al aislamiento. Muchas personas afectadas evitan eventos sociales en Irun —cumpleaños, fiestas, comidas familiares— porque temen ser juzgadas del mismo modo en que ellas mismas se juzgan. El aislamiento, señala, es uno de los síntomas más característicos y, a la vez, uno de los menos reconocidos.
ACABE ofrece apoyo psicológico gratuito, grupos de acompañamiento y formación tanto para personas afectadas como para familiares. En febrero abrirán nuevos grupos terapéuticos en Gipuzkoa, con especial atención a mujeres adultas mayores de 40 años, un colectivo donde se observa una fuerte presencia de alimentación emocional y atracones. Iglesias insiste en que “nunca es demasiado tarde” para buscar ayuda: los trastornos alimentarios no desaparecen solos, pero el tratamiento siempre es posible y la recuperación es real. “La salud te da libertad; el trastorno alimentario te la quita”, señala.
La psicóloga pone el acento en la necesidad de un cambio social profundo que vaya más allá del “quiérete a ti misma”, un mensaje que a menudo desplaza la responsabilidad a la propia mujer. Apostar por la diversidad corporal, romper estereotipos y reforzar redes de apoyo son, afirma, caminos imprescindibles también en una sociedad como la nuestra, donde las niñas del Bidasoa crecen expuestas a los mismos modelos restrictivos que en cualquier gran capital.
Además, Iglesias lanza un mensaje claro a las mujeres de Irun, Hondarribia y del conjunto de Gipuzkoa: quien se haya sentido identificada con esta realidad puede contactar con ACABE en el teléfono 605 773 501 o buscando en internet ACABE Gipuzkoa Trastornos Alimentarios, donde recibirá información y apoyo sin coste.




