Carlos Fernández de Nograro (SEA-UNECA): "Yo recurriría en tribunales el PGOU de Vitoria"
El promotor y vicepresidente de SEA-Uneca considera que el nuevo plan genera "inseguridad jurídica, frena inversiones y provoca que las oportunidades se estén yendo a Miranda”

Entrevista a Carlos Fernández de Nograro; Promotor inmobiliario y vicepresidente de SEA-Uneca
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Vitoria-Gasteiz
El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Vitoria, que entró en vigor el pasado 21 de enero tras su aprobación en el pleno municipal de diciembre, sigue suscitando críticas del sector promotor. El documento, respaldado por el equipo de gobierno y Elkarrekin, con la abstención de EH Bildu y el rechazo del Partido Popular, recoge la desclasificación de suelo urbanizable en 25 parcelas y la previsión de construcción de hasta 21.000 viviendas.
Carlos Fernández de Nograro, promotor y vicepresidente de SEA-UNECA, la asociación empresarial de constructores y promotores de Álava, ha expresado su profundo desacuerdo con aspectos clave del plan y ha dejado claro que se está valorando recurrir a los tribunales. “Yo creo que habría que recurrir, porque hay cosas que van claramente en perjuicio de la ciudad”, ha afirmado.
El foco de la discrepancia se sitúa, principalmente, en dos sectores urbanos; el 17 en Uleta y el 18 en Arkaute-Elorriaga, cuya desclasificación no comparte el colectivo. “De 25 sectores, en 23 estoy de acuerdo con la desclasificación, pero en estos dos no, ya que están pegados a la ciudad, se aprovechan servicios existentes y ayudarían a equilibrar el precio de la vivienda”, ha indicado Fernández de Nograro.
El promotor ha lamentado que ninguna de las alegaciones presentadas haya sido aceptada y ha denunciado una total falta de interlocución con el Ayuntamiento. “Tuvimos una reunión en la que se nos dijo que el plan no se iba a modificar, y desde entonces, la relación es nula”.
Decisiones y expectativas
El sector promotor se encuentra ahora en proceso de deliberar internamente si presenta un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, dentro del plazo legal que expira a finales de febrero. Aunque la decisión no está tomada, el propio Fernández de Nograro se ha mostrado favorable a esa posibilidad.
Mientras tanto, el mercado inmobiliario vitoriano afronta un momento de escasez de oferta, temor entre los propietarios y una débil entrada de nueva construcción, factores que, según los promotores, podrían traducirse en "una ralentización general del sector si no se corrigen ciertas decisiones incluidas en el PGOU", ha indicado el vicepresidente de SEA-UNECA.
Inseguridad jurídica e impacto en inversiones
Para el vicepresidente de SEA-Uneca, el principal riesgo radica en la inseguridad jurídica que el nuevo plan genera, especialmente para inversores externos que compran suelo urbano con la expectativa de construir. “¿Quién va a venir a invertir a Vitoria si compra suelo urbano y luego le dicen que no puede construir?”, ha advertido el empresario. Esta falta de confianza, según él, no solo afecta al sector residencial sino también al industrial, con potenciales proyectos que se estarían desplazando a localidades como Miranda de Ebro.
“No hay quien invierta aquí si existe la posibilidad de que mañana te cambien las reglas”, ha subrayado Fernández de Nograro, quien incluso asegura que ya ha observado cómo empresas interesadas en implantarse en Vitoria terminan optando por otras ubicaciones.
Mercado inmobiliario en Vitoria
Además de las críticas urbanísticas, Fernández de Nograro ha puesto sobre la mesa una radiografía preocupante del mercado inmobiliario local. Según el propio dirigente, "la construcción de nuevas viviendas está muy por debajo de las necesidades reales de la ciudad, ya que actualmente se conceden alrededor de 600–700 licencias anuales, una cifra que, en una ciudad de alrededor de 260.000 habitantes, resulta insuficiente para estabilizar la oferta".
En cuanto al mercado de alquiler, la situación es aún más crítica. El profesional explica que apenas hay disponibles “30 o 40 viviendas” en toda la ciudad, lo que mantiene a la oferta muy por debajo de la demanda. Además, la reciente declaración de Vitoria como zona tensionada está generando incertidumbre en los propietarios, que posponen la puesta de viviendas en alquiler ante la falta de claridad sobre los índices de referencia de precios.
En cuanto a la venta de viviendas, los precios se mantienen estables, entre 300.000 y 350.000 euros de media, por debajo de los máximos de 2008, pero sin signos de descenso. “No hemos llegado a los picos de precio de 2008”, ha afirmado Fernández de Nograro, aunque matiza que sí se observa una estabilización más que un crecimiento significativo.




