La farmacia Puente: “Llevamos 200 años escuchando a los vecinos del casco viejo"
Abierta en 1826, la histórica botica de la cuesta de San Francisco sigue en activo como farmacia de barrio y referente de cercanía y servicio público

La farmacia Puente cumple 200 años.
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Vitoria-Gasteiz
En la cuesta de San Francisco, en pleno casco histórico de Vitoria, se encuentra el comercio más antiguo de la ciudad que continúa en activo. La Farmacia Puente celebra este año 200 años de historia, una trayectoria excepcional en un entorno urbano donde muchos negocios han desaparecido o han cambiado de actividad con el paso del tiempo.
La farmacia abrió sus puertas en 1826, de la mano de Francisco de Arellano y Bernal, en un contexto histórico muy distinto al actual. Mientras España vivía el último auto de fe de la Inquisición o Barcelona estrenaba el alumbrado público de gas, esta botica comenzaba una andadura que se prolonga hasta nuestros días.
“Lo vivimos como algo positivo, como un regalo”
Al frente del establecimiento se encuentra Íñigo Puente, cuarta generación de farmacéuticos de la familia. Reconoce que la cifra impone, aunque no siempre se es consciente de su alcance. “Casi no eres consciente de que la farmacia lleva 200 años, pero ahora, con todo este movimiento, se vive más. Lo vemos como algo positivo, como un regalo”, ha indicado.
Puente acumula 25 años de trayectoria profesional en el establecimiento y asumió la titularidad en 2008, tras la jubilación de su padre. “El cambio fue importante, porque pasas de estudiar al ejercicio profesional, pero era una profesión que me gustaba y la afronté con muchas ganas”, ha destacado Puente.
Una farmacia de proximidad
Pese a su ubicación céntrica, la farmacia Puente mantiene un marcado carácter de farmacia de barrio. “No es una calle de paso como otras zonas comerciales. Estamos en la parte alta del casco viejo y nuestros clientes son, en gran medida, vecinos del entorno, del barrio, a los que conocemos desde hace muchos años y tratamos por su nombre y apellidos", ha destacado Íñigo.
Esa cercanía define el día a día del establecimiento. “Estamos muy al pie de la calle, muy cerca del ciudadano”, ha indicado el dueño del local centenario. En muchos casos, la farmacia se convierte en el primer punto de consulta sanitaria. “A veces la gente acude antes de ir al médico. Nosotros hacemos una primera valoración y, cuando es necesario, derivamos”.
Papel esencial en la pandemia
Entre los momentos más significativos de estas dos décadas recientes, Íñigo Puente destaca la pandemia: “Fue entonces cuando se percibió claramente la importancia de las farmacias. Con los ambulatorios cerrados, la población acudía aquí porque no tenía otro recurso cercano”, ha explicado. Un periodo exigente, afrontado con la prioridad de mantener la atención a la ciudadanía.
Material centenario
La historia de la Farmacia Puente se conserva también en su interior. El establecimiento mantiene materiales originales del siglo XIX y principios del XX, así como antiguas máquinas de laboratorio que hoy se conservan como patrimonio: morteros, balanzas, destiladoras, capsuladoras o una máquina para la fabricación de comprimidos. “Antes todo se elaboraba aquí; la rebotica era un auténtico laboratorio”, ha recordado Puente.
Mirar al futuro desde la experiencia
El futuro de la farmacia pasa, en palabras de su titular, por reforzar su papel asistencial y ampliar los servicios a la ciudadanía. No obstante, Puente ha subrayado una idea clara: “Soy más del presente, del trabajo diario y de la atención al paciente”.
Con esa filosofía, la farmacia Puente inicia su tercer siglo de vida manteniendo intactos los valores que la han sostenido durante 200 años: proximidad, escucha y servicio público.

Jon Dos Santos
Redactor y editor de contenidos en el magazine Hoy por hoy Vitoria




