Las historias detrás de KURIOS de Cirque du Soleil que llega a Bizkaia: "Empecé en la acrobacia a los 5 años"
La producción llegará a Barakaldo el próximo 8 de abril

Las historias detrás de KURIOS de Cirque du Soleil que llega a Bizkaia: "Empecé en la acrobacia a los 5 años"
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La Gran Carpa de Cirque du Soleil regresará a Bizkaia el 8 de abril de 2026 con KURIOS – Gabinete de Curiosidades, uno de sus espectáculos más aclamados a nivel mundial. Tras trece años desde la última visita de la compañía a la región, el Recinto Ferial de Ansio se convertirá en un escenario de maravillas, donde acrobacias, teatro, humor y música en directo se entrelazan para transportar al público a un mundo de imaginación sin límites. Pero detrás de la magia escénica, los artistas y técnicos trabajan incansablemente para que cada detalle cobre vida, y sus historias personales revelan la pasión y la dedicación que hacen posible KURIOS.

James González: "El público es mi alma"
James González, el talentoso aviador de KURIOS – Gabinete de Curiosidades, comenzó su camino en el circo a los cinco años, siguiendo la tradición familiar de la Compañía Hermanos González en Colombia. Desde entonces, su vida ha estado marcada por la acrobacia y el espectáculo: "Vengo de una familia de circo, así que desde muy pequeño empecé con la acrobacia y todo lo que tiene que ver con el mundo del circo", relata. Con los años perfeccionó disciplinas como Rola Bola, Icarian y Trapecio, y a los 19 comenzó a recorrer Latinoamérica participando en festivales circenses.
Su talento no tardó en llamar la atención internacional: "El departamento de casting de Cirque du Soleil me descubrió en México y tres años después me ofrecieron un papel en KURIOS", explica James, que interpreta al Aviador realizando su número de Rola Bola, un acto que combina equilibrio extremo y precisión, siempre bajo la mirada atenta del público. "La concentración es clave. Todos los días trato de que cada función sea diferente, mantenerme al 100% y conectar con la energía de la gente. El público es mi alma cuando trabajo", asegura.
Para James, cada función es un delicado equilibrio entre rutina y sorpresa: aunque la técnica debe ser exacta, reconoce que el factor humano añade imprevisibilidad y emoción al espectáculo. "Aunque haya años de experiencia, siempre hay detalles que pueden fallar, y eso hace que cada actuación sea única", concluye.
Bruno Esteban Pitarch: "La música guía todo el espectáculo"
Bruno Esteban Pitarch, guitarrista y banjo, explica cómo la música es el hilo conductor que une todos los elementos del espectáculo. "En este show, la música tiene un papel fundamental, como en una película. La misma melodía reaparece al principio, al final y en guiños a lo largo de las canciones, creando un mundo sonoro que acompaña cada movimiento y acrobacia", señala. Nacido en Valencia, Bruno estudió guitarra clásica y jazz en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona y ha girado con artistas como Armando Manzanero y Mónica Naranjo.
Desde que se incorporó a KURIOS en 2022, ha desarrollado su versatilidad tocando diferentes tipos de guitarras y estilos musicales. "Presto mucha atención y no bajo la guardia en el show; cada detalle importa y cada instrumento debe estar perfectamente sincronizado con los artistas y la escena", asegura. Para él, la música no solo acompaña el espectáculo, sino que le da vida y coherencia a todo lo que sucede bajo la Gran Carpa.
Txibu: "La complicidad entre técnicos y artistas es clave"
A Egoitz "Txibu" Gorbea, bizkaiano, técnico de sonido y montajes, ofrece una mirada desde detrás del escenario: "La complicidad entre el cómico y el de sonido es enorme. Entrenamos mucho para que todo salga exacto, pero siempre hay un margen de factor humano que hace que el show sea único". Desde sus primeros pasos con la música y la tecnología hasta su incorporación a KURIOS en 2022, ha aprendido que cada detalle, desde un efecto de sonido hasta la iluminación, contribuye al éxito del espectáculo.
"Lo más duro es estar lejos de casa y de la familia, pero nos apoyamos entre todos y eso hace que valga la pena", explica. Para Txibu, cada función es un ejercicio de concentración, memoria y sincronización: "Cada botón, cada efecto, cada gesto cuenta. Si no estamos al 100%, la magia no se transmite. Es un trabajo de equipo donde todos somos responsables del resultado".




