Sociedad

Xabier Unanue: "El objetivo es que la ley sea clara, no entre en contradicciones y pueda ser entendida por cualquier persona"

El director de Desarrollo Legislativo del Gobierno Vasco analiza los criterios de calidad normativa y los retos de la producción legislativa

Xabier Unanue: "El objetivo es que la ley sea clara, no entre en contradicciones y pueda ser entendida por cualquier persona"

El Parlamento Vasco ha acogido en Vitoria un seminario sobre la calidad normativa y las proposiciones de ley en el siglo XXI, en el que expertos jurídicos han reflexionado sobre el papel de las cámaras legislativas y los retos actuales en la elaboración de normas. A raíz de este encuentro, el director de Desarrollo Legislativo y Control Normativo del Gobierno Vasco y vicepresidente de la Comisión Jurídica Asesora de Euskadi, Xabier Unanue, ha abordado estas cuestiones.

¿Qué se entiende por calidad normativa?

Unanue ha explicado que la calidad normativa tiene distintos planos. Por un lado, la calidad formal, que implica que una norma encaje correctamente en el ordenamiento jurídico, no contradiga otras leyes, respete las competencias institucionales y sea comprensible y accesible, tanto para la ciudadanía como para los propios operadores jurídicos. Por otro, la calidad material, que se refiere a que las normas sean pertinentes, proporcionadas, no excesivamente largas, no impongan cargas innecesarias y resulten efectivas a la hora de resolver los problemas que afectan a la ciudadanía.

¿Cómo puede detectarse una norma de calidad?

En este sentido, ha señalado que una forma de detectar la calidad de una norma “a pie de calle” es comprobar si una persona puede leerla y entender, al menos de manera general, qué se le está pidiendo y cuáles son los fines que persigue.

Unanue también se ha referido a la solidez de las leyes y a la seguridad jurídica, explicando que una norma puede ser menos sólida si no se elabora siguiendo los procedimientos adecuados. En esos casos, existe el riesgo de que sea anulada por los tribunales por incumplir requisitos formales, constitucionales o competenciales.

Para evitar estas situaciones, ha subrayado la importancia de que los procedimientos de elaboración incluyan estudios previos y análisis de impacto —ambientales, sociales, económicos, de género o jurídicos—, así como la participación y audiencia de los agentes y colectivos afectados.

Retos de futuro en la elaboración de leyes

De cara al futuro, Unanue ha señalado que una de las cuestiones a analizar será si los procedimientos actuales permiten reducir los tiempos de tramitación o si, por el contrario, incrementan la burocracia y alargan los plazos. También ha indicado que una conclusión compartida entre los participantes del seminario es la necesidad de elevar el nivel de exigencia en los análisis y la participación en la tramitación de las proposiciones de ley, así como reforzar los recursos jurídicos y de análisis del propio Parlamento.

El objetivo final: leyes comprensibles

Por último, ha afirmado que el objetivo final de todos estos esfuerzos es que las leyes sean claras, no entren en contradicciones y permitan que cualquier persona pueda leerlas y comprender, al menos, sus líneas generales.