“Queremos ser parte del equipo médico”: pacientes reclaman una atención más humana en Bizkaia
Ainara e Izaskun piden una sanidad que escuche más al paciente y mejore la forma de informar y acompañar
“Queremos ser parte del equipo médico”: pacientes reclaman una atención más humana en Bizkaia
La atención sanitaria evoluciona hacia un modelo más participativo en Bizkaia con el impulso de una red de pacientes que busca reforzar el humanismo en la medicina. La iniciativa pone el foco en un cambio de mirada: situar a la persona en el centro del proceso asistencial y no únicamente en el tratamiento de la enfermedad.
El aumento de personas atendidas en el último año refleja una necesidad creciente de apoyo integral, tanto para pacientes como para familiares, y abre el debate sobre cómo debe ser la relación con el sistema sanitario.
En este escenario, los testimonios de Ainara Arce e Izaskun González, pacientes de cáncer de mama metastásico, evidencian la importancia de sentirse escuchadas y acompañadas.
“Ser paciente con voz es poder decidir”
Para Ainara, participar activamente en su tratamiento supone un antes y un después. Defiende la necesidad de mantener un diálogo real con los profesionales sanitarios y formar parte de las decisiones.
“Me supone poder decidir y poder dialogar con mi oncóloga y con los médicos que me toquen, porque así puedo ser partícipe del proceso. Somos un equipo”.
La paciente insiste en que comprender cada paso del tratamiento resulta clave para afrontar la enfermedad con mayor seguridad. Saber por qué se toman determinadas decisiones, conocer las alternativas y anticipar escenarios ayuda a reducir la incertidumbre.
“Que te acepten como persona, no como enfermedad”
Izaskun pone el acento en el trato humano. Considera esencial que la atención sanitaria reconozca a la persona que hay detrás del diagnóstico y ofrezca explicaciones claras.
“Es superimportante que te acepten como una persona, no como una enfermedad, que te dejen decidir y que te den las explicaciones necesarias”.
Su implicación también tiene una dimensión colectiva: mejorar la experiencia de quienes recibirán un diagnóstico en el futuro.
“Vamos a aprovechar estos micrófonos para intentar que todo mejore y que las que vengan detrás se encuentren el camino más allanado”.
La humanización también es informar mejor
Las pacientes coinciden en que la humanización no se limita a la empatía. Reclaman información comprensible y una comunicación adaptada a quien la recibe.
“La humanización es facilitarnos el camino, despejarnos dudas y darnos la información con un vocabulario que entendamos, no técnico”.
El modo en que se transmiten las noticias, especialmente las más difíciles, aparece como uno de los factores que más condicionan la experiencia del paciente.
Convivir con la enfermedad
Ambas conviven con cáncer metastásico, aunque sus situaciones actuales son diferentes. Izaskun se mantiene estable gracias al tratamiento, mientras que Ainara continúa pendiente de pruebas en un proceso marcado por la incertidumbre.
Sus relatos reflejan la importancia de combinar los avances médicos con un acompañamiento emocional que permita afrontar la enfermedad desde una perspectiva más amplia.
Un modelo que apuesta por la atención integral
La red promueve un enfoque que integra atención clínica con apoyo psicológico y social, con el objetivo de mejorar tanto los resultados médicos como la vivencia del proceso.
El planteamiento también subraya la importancia de reforzar la formación de los profesionales en habilidades emocionales y en la comunicación con los pacientes.
Hacia una sanidad más centrada en la persona
El debate sobre el humanismo sanitario gana peso en un sistema cada vez más tecnificado. La demanda de los pacientes apunta a encontrar equilibrio entre innovación y cercanía.
La irrupción de este tipo de iniciativas refleja una tendencia creciente: pacientes que no solo reciben atención, sino que aspiran a participar activamente en las decisiones que afectan a su salud.
Una transformación que, según defienden Ainara e Izaskun, puede marcar la diferencia en la forma de vivir la enfermedad y en la calidad del camino que la acompaña.