Los colegios de Euskadi frenan las pantallas en Infantil: “El cerebro en construcción necesita experimentar y relacionarse”
Centros y expertas retrasan el uso de tecnología ante los riesgos en el lenguaje, la atención y el desarrollo cognitivo

Cada vez más colegios de Euskadi retiran las pantallas en Infantil ante el riesgo para el desarrollo de los menores
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El debate sobre el uso de pantallas en las aulas ha dejado de ser una discusión teórica para convertirse en una decisión pedagógica cada vez más visible en Euskadi. Cada vez más colegios han optado por eliminar los dispositivos digitales en la etapa de Infantil y retrasar su introducción hasta los últimos cursos de Primaria, una medida que responde a la creciente preocupación social por el impacto de la tecnología en el desarrollo temprano.
La tendencia apunta a un cambio de enfoque en la digitalización educativa: menos exposición en edades clave y una incorporación progresiva cuando el alumnado cuenta con mayor madurez.
Infantil sin dispositivos: aprendizaje manual y experiencia directa
En numerosos centros, el criterio es priorizar el aprendizaje vivencial frente a la pantalla. La directora pedagógica de Lauro Ikastola, Saloa Gómez, explica que en la etapa de Infantil el trabajo manual es la base del proceso educativo y que el alumnado no tiene acceso a dispositivos digitales.
El contacto con la tecnología comienza más adelante, en el segundo ciclo de Primaria, y siempre de manera gradual. La exposición diaria ronda la media hora y no supera la hora al final de la etapa.
“El alumnado comienza a utilizar las pantallas de forma progresiva, pero entendemos que las consecuencias negativas sobre un cerebro en construcción pueden superar a las ventajas si se introducen demasiado pronto”, sostiene Gómez.
Riesgos en el desarrollo: del lenguaje a la atención
Las especialistas alertan de que cuanto más temprana es la exposición, mayores pueden ser los efectos sobre el desarrollo.
La directora del Centro de Psicoterapia Humanista Sorcen, Marichu Jiménez, insiste en que los primeros años requieren experiencias reales. “Cuanto más pequeños son, más peligroso es el uso de pantallas porque hablamos de un cerebro en construcción que necesita experimentar y relacionarse”, advierte.
Entre los riesgos más evidentes menciona retrasos en el lenguaje, dificultades en el desarrollo cognitivo y social y problemas de atención, factores que pueden condicionar el aprendizaje posterior.
Evidencia educativa: mejor en papel y con escritura manual
Desde el ámbito sanitario y familiar también se reclama prudencia. Silvia Cisneros, médica e integrante de un grupo de familias que promueve un uso adecuado de las nuevas tecnologías, subraya que cualquier intervención debería demostrar antes su eficacia y seguridad.
“Antes de poner a un menor delante de una pantalla, debe tener una base sólida para comprender el entorno digital, cómo funciona y qué riesgos implica”, explica.
La evidencia, añade, apunta a diferencias claras en el aprendizaje: se recuerda mejor lo leído en papel que lo consultado en pantalla y la escritura manual favorece la asimilación de contenidos frente al teclado.
Tecnología sí, pero en el momento adecuado
Pese al giro que están dando algunos centros, el consenso no pasa por excluir la tecnología del sistema educativo. El mensaje es otro: utilizarla cuando realmente aporte valor pedagógico.
Las expertas coinciden en que las herramientas digitales pueden ser útiles para la formación, siempre que se introduzcan a su debido tiempo y con un uso ajustado a la edad del alumnado.
El objetivo es que los beneficios superen a los inconvenientes y evitar que la digitalización se convierta en un obstáculo para el desarrollo.
Un cambio que refleja la inquietud social
La retirada de pantallas en Infantil evidencia una preocupación que va más allá de la escuela. El aumento del tiempo que niñas y niños pasan frente a dispositivos en casa ha llevado a muchos centros a reforzar metodologías más tradicionales dentro del aula.
El debate, lejos de cerrarse, sigue creciendo entre familias y comunidad educativa. Cómo equilibrar innovación tecnológica y protección del desarrollo infantil se perfila como uno de los grandes retos del modelo educativo en los próximos años.
Mientras tanto, la tendencia se consolida: menos pantallas en los primeros años y una incorporación gradual cuando el cerebro esté preparado para aprovecharlas.




