Pedro Andrés, el último torero vasco, sigue la tradición desde fuera de su Vitoria natal
Con 22 años, Pedro Andrés representa la última generación de toreros vascos y lucha por mantener viva la afición en un territorio donde los toros dejaron de celebrarse en 2017

Vitoria-Gasteiz
La afición taurina en Vitoria se mantiene viva de manera atípica. Desde 2017, los toros desaparecieron de las fiestas de La Blanca, pero jóvenes como Pedro Andrés, de 22 años, siguen defendiendo la tradición fuera del País Vasco. Considerado el último torero vasco, Pedro ha desarrollado su carrera en Salamanca y Valladolid y sueña con llevar los toros de vuelta a su tierra.
“Es un privilegio poder seguir viendo toreros vascos y fomentar la tauromaquia en nuestra tierra”, ha indicado Pedro. “El mundo del toro es complicado, más aquí, pero luchamos todos los días. No hay nada distinto”.
Una herencia familiar que marca su vida
La pasión por los toros le viene de familia. Su padre, Jesús Andrés, le transmitió la afición desde pequeño. “Mi padre quiso ser torero y siempre me llevaba a los toros cuando todavía se celebraban en Vitoria. Una vez que se acabaron, seguí rodeado de este mundo gracias a él y sus amistades”, ha contado Pedro.
Por su parte, Jesús Andrés confiesa que vivir la carrera de su hijo combina orgullo y miedo: “Es difícil ver a tu hijo delante de un toro, pero estoy muy orgulloso de lo que ha conseguido, algo que muchos solo podemos soñar”.
De hecho, Pedro recuerda, con nostalgia y alegría a parte iguales su primer contacto con los toros: “Tenía 12 años fue en las fiestas de Rivabellosa donde echaban vaquitas para los niños y ahí empezó todo. Una vez que lo pruebas, es como un veneno; es muy difícil salir”.
Sacrificio, valores y entrega total
Para Pedro, el toreo no es un hobby: es un estilo de vida. “Me dedico en cuerpo y alma, y lo que voy logrando es gracias al toro. Me enseña valores como respeto al mayor, respeto a la profesión y respeto al propio animal”, ha afirmado.
Mientras, su padre ha subrayado la exigencia de esta profesión: “Aquí no valen medias tintas, y esto es lo que le transmití desde el primer día, porque si él quería esto, debe darlo todo o mejor no perder el tiempo. Pedro lo tuvo claro desde el principio”.
Entre nostalgia y futuro
Pedro vivió de cerca la desaparición de los toros en su ciudad y reconoce lo doloroso que fue: “Es triste ver que en tu ciudad no hay toros, porque significa que no hay apoyo hacia los toreros vascos, por eso tuve que buscar mi camino fuera de Vitoria para cumplir mi sueño”.
Respecto a quienes cuestionan la tauromaquia, mantiene una postura de respeto: “Cada uno tiene su opinión. Lo importante es que los que aman esta tradición puedan seguir viéndola”.
Y en el horizonte su próximo objetivo internacional: Pedro viajará a México el 8 de marzo para participar en corridas, consolidando su carrera fuera de España. “El tiempo lo pone todo en su lugar, y los sueños están para cumplirse”, ha asegurado. Sueño que pasa por la alternativa, que si todo va bien, tomará a la vuelta de su viaje a México.
Pedro Andrés representa no solo la continuidad de la tauromaquia en Euskadi, sino también una generación que podría ser la última en mantener viva esta tradición en Vitoria. Entre sacrificios, éxitos y retos, su pasión por los toros sigue intacta.

Jon Dos Santos
Redactor y editor de contenidos en el magazine Hoy por hoy Vitoria




