“He tenido que venir en coche”: los usuarios de Cercanías en Bizkaia asumen con resignación la huelga de Renfe
Viajeros afectados por la reducción de trenes muestran comprensión hacia las reivindicaciones pese a los cambios de última hora

“He tenido que venir en coche”: los usuarios de Cercanías en Bizkaia asumen con resignación la huelga de Renfe
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La huelga de Renfe y Adif ya se deja sentir en Bizkaia no solo en los andenes, sino también en la rutina de miles de pasajeros. En la estación de Abando, principal nodo ferroviario del territorio, los usuarios han tenido que reorganizar desplazamientos, buscar alternativas o armarse de paciencia ante la reducción de frecuencias. Aun así, el tono dominante entre los viajeros es de comprensión hacia las protestas laborales.
Cambios de planes desde primera hora
Las limitaciones del servicio han obligado a muchos trabajadores a modificar su forma de llegar al empleo. Una usuaria habitual relataba cómo la falta de su tren habitual le hizo cambiar de estrategia: “Suelo coger el de las siete desde Llodio para llegar a las ocho al trabajo y como solo había a las 7:10 he tenido que venir en coche a primera hora”.
La escena se repetía en distintos puntos de la estación: viajeros consultando paneles, revisando horarios en el móvil o preguntando por conexiones. La incertidumbre ha marcado el arranque de una jornada en la que solo circulan la mitad de los trenes en horas punta y una cuarta parte durante el resto del día.
Comprensión pese a las molestias
No todos han optado por alternativas. Algunos han decidido esperar el siguiente convoy disponible, aun sabiendo que el trayecto podría alargarse. Un pasajero que aguardaba su tren del mediodía lo resumía así: “Ellos también tienen derecho a hacer sus reivindicaciones”.
Ese equilibrio entre incomodidad y empatía ha sido una constante entre los testimonios recogidos. La percepción general es que la protesta complica el día a día, pero forma parte de un conflicto laboral que trasciende al propio usuario.
Desplazamientos más largos y soluciones improvisadas
También hay quien ha renunciado a acelerar su viaje. Un usuario que se dirigía a una cita médica reconocía que había valorado otras opciones para ahorrar tiempo, pero finalmente optó por continuar a pie. La prioridad, explicaba, era llegar aunque supusiera tardar más de lo previsto.
Este tipo de decisiones refleja el impacto real de la huelga en un territorio donde cerca de 60.000 personas utilizan a diario los servicios de Cercanías para trabajar, estudiar o acudir a citas sanitarias.
Una semana clave para la movilidad
El paro, convocado durante tres jornadas, mantiene en vilo la movilidad ferroviaria en Bizkaia y en el conjunto de Euskadi. Mientras continúan las negociaciones, los viajeros afrontan días de ajustes constantes en sus desplazamientos.
En los andenes se mezcla la prisa con la paciencia, pero también una idea compartida: el tren sigue siendo un servicio esencial cuya alteración repercute de inmediato en la vida cotidiana. Por ahora, los usuarios se adaptan como pueden a una situación que ha cambiado su rutina desde primera hora de la mañana.




