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Las librerías de San Sebastián gozan de buena salud y refuerzan su papel como espacios de encuentro cultural

Libreros, bibliotecas y escritores reivindican la alianza público-privada y el valor del vínculo humano frente a las plataformas digitales

Las librerías de San Sebastián gozan de buena salud y refuerzan su papel como espacios de encuentro cultural

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Las librerías de San Sebastián atraviesan un momento de “buena salud”. Así lo han afirmado en Hoy por Hoy San Sebastián representantes del sector del libro en la ciudad, que han coincidido en señalar que, lejos de estar en declive, por el anuncio de alguno cierres de librerías, estos establecimientos viven una etapa de consolidación, reinvención y fuerte conexión con sus lectores.

En el programa han participado, Santiago Azurmendi, de la Librería Donostia —abierta desde hace 53 años—; Paula Errabundia, fundadora de la joven librería Errabundia, en el barrio de Gros, que acaba de cumplir siete meses abierta; Arantza Urkia, responsable de la red de bibliotecas de Donostia Kultura; y la escritora Luisa Etxenike.

Santiago Azurmendi, voz de la experiencia, fue claro al definir el momento actual: “Yo creo que gozan de buena salud”. Como prueba, señaló la apertura de nuevas librerías en la ciudad. “Se incorporan nuevas librerías al panorama y al ecosistema de librerías y yo veo que hay lectores, que son lectores de bibliotecas y lectores de librería como compradores”.

Azurmendi recordó que, aunque el libro tenga un valor cultural especial, las librerías son también un negocio: “Nosotros sobrevivimos por la venta de libros. Hay una parte comercial que también es importante. Pero el libro como artículo un poco especial, distinto, yo creo que tiene presente y tiene futuro”.

Desde la otra cara de la moneda, la de quien acaba de lanzarse a la aventura, Paula Errabundia reconoció que abrir una librería es “un acto de fe”. “Uno puede hacer investigaciones de mercado, pero finalmente es un salto al vacío. No es un negocio al que uno venga a hacerse rico, tiene que haber otra motivación”, explicó.

En su caso, esa motivación está clara: crear un espacio de encuentro. “La gente aprecia, además de los libros, el lugar, el espacio donde pueda acercarse a comentar que está viviendo una situación particular y que necesita una lectura para acompañar ese proceso. Un lugar para conectar con otras personas, para hacer una tertulia, un club y salir un poco de la soledad”.

Para la escritora Luisa Etxenike, el análisis del sector debe hacerse desde la cercanía y no desde el alarmismo. “No se defiende la cultura alarmándose desde lejos, sino participando de cerca”, subrayó. A su juicio, las librerías donostiarras “gozan de buena salud”, pero han evolucionado: “Hoy una librería no es nunca —y menos que nunca ahora— un lugar solo donde se venden libros. Los libros van acompañados de conversaciones, actividades, presentaciones… Son espacios de convivencia”.

En esa línea, Arantza Urkia ha defendido la colaboración entre bibliotecas y librerías como una “alianza estratégica”. La red de bibliotecas de Donostia Kultura destina cada año 400.000 euros a la adquisición de fondos, una inversión que se realiza a través de las librerías locales. “Yo, como donostiarra, como lectora y como bibliotecaria, quiero una ciudad con librerías”, afirmó.

Urkia recalcó que no existe competencia entre ambos ámbitos: “No lo vemos así. Vamos juntos. Somos aliados en los hábitos de lectura y compra de libros”.

Azurmendi explicó que mantener una librería durante más de medio siglo requiere pasión y gestión. “Las facturas se pagan mes a mes. La luz hay que encenderla todos los días y no sabes lo que va a pasar cuando subes la persiana”, reconoció. En su caso, se trata de un negocio familiar en el que el relevo generacional ha sido clave: “Estoy muy agradecido por enseñarme un oficio que tiene dos aspectos: el cultural y el comercial. Hay que intentar gestionar lo mejor posible ambos”.

El librero admitió que se puede ser “una buena librería y un mal negocio”, y que encontrar el equilibrio es fundamental en una ciudad del tamaño de San Sebastián. “No puedes ser excesivamente elitista ni demasiado especializado. Hay que atender al máximo posible”.

Etxenike añadió que muchos cierres de librerías tienen más que ver con factores comerciales —alquileres, relevo generacional, costes— que con una supuesta crisis cultural. “No hay que crear una alarma abstracta. Hay que indignarse en concreto y actuar en concreto”, defendió.

Sobre el perfil del lector donostiarra, los participantes coincidieron en destacar su nivel y curiosidad. Urkia explicó que en las bibliotecas se trabaja desde la infancia para formar lectores y que también existe un público adulto muy definido en sus gustos.

Errabundia confesó que le ha sorprendido la calidad del lector local: “Noto que hay lectores muy refinados, muy literarios. Y también muy abiertos a una mirada diferente”. Como mujer migrante, aseguró que su bagaje latinoamericano enriquece su selección y que el público responde positivamente a autores de otras regiones.

Azurmendi destacó el valor de la recomendación personalizada: “Hay mucha gente que viene a que tú le recomiendes. Es la parte más bonita del trabajo”. Ambos coincidieron en que el precio no es el factor determinante —ya que está regulado— sino el vínculo emocional. “Es la escucha”, explicó Paula. “Que una persona pueda decirte que está atravesando una separación y necesita un libro que le acompañe. Eso pasa todos los días”. “Es un trabajo insustituible que no encontramos en las grandes plataformas. Ese factor humano es lo que todos buscamos”.

Otro de los retos señalados fue la sobreproducción editorial. “Semanalmente viene un aluvión de novedades”, ha explicado Eerrabundia. “Hay que hacer un trabajo de curación. No puedo traer todo y tampoco interesa. Busco literatura de calidad, voces relevantes, autoras, minorías culturales”.

Azurmendi coincidió: “Si no frenas la avalancha, te puede llevar por delante”. En esa tarea de selección, tanto librerías como bibliotecas reivindicaron su papel para dar visibilidad a pequeños sellos y autores menos conocidos, más allá de los superventas.

“La lista de los más vendidos ya se vende sola”, afirmó Urkia. “Nuestra labor es dar a conocer otros autores”.

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Llevo en Radio San Sebastián 24 años desempeñando diferentes funciones, pero sobre todo realizando las...

 

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