Las trabajadoras del centro de menores de Ibaiondo plantan cara al 'recorte' del Gobierno Vasco: "Nos ha caído como un jarro de agua fría"
La plantilla del único centro de internamiento de menores rechaza la propuesta laboral elaborada por el Departamento de Justicia y Derechos Humanos por "precarizar el servicio"

Las trabajadoras del centro de menores de Ibaiondo plantan cara al 'recorte' del Gobierno Vasco: "Nos ha caído como un jarro de agua" fría"
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Las trabajadoras del centro Ibaiondo de Zumarraga, el único de internamiento de menores en Euskadi, rechazan el borrador de un nuevo acuerdo de condiciones de trabajo que el Gobierno vasco ha llevado a la mesa de negociación. Eva Sánchez, Aroa Lara y Luisa Fernández, delegadas del comité de empresa, sostienen que el texto se ha redactado “desde un papel en blanco” sin tener en cuenta el acuerdo vigente de 2019 y que supone una pérdida de derechos ya adquiridos, especialmente en conciliación. Denuncian además calendarios con déficit de horas y equipos de trabajo más inestables, y reclaman medidas como permisos por edad para una plantilla que envejece en un entorno de alta carga emocional y exposición a episodios de violencia, con internos cuyo perfil ha cambiado y que en algunos casos superan la mayoría de edad.
Según relatan, el conflicto viene de lejos. “Empezamos con la visita al Parlamento porque desde la administración de Gobierno Vasco no respondían a nuestras demandas”, explica. Una de las principales reivindicaciones es la implantación de permisos por edad: “La plantilla está envejeciendo. ¿Qué hacemos con personas de 60 y años ahí trabajando, con los turnos que tenemos y con los usuarios con los que trabajamos?”.
El anterior Ejecutivo les trasladó que no tomaría decisiones ante la cercanía de nuevas elecciones y que el cambio de gobierno ha supuesto más demora. “Les ha costado un año ponerse atentos a toda la información… y cuando nos han atendido, lo que han hecho es desde un papel en blanco crear un nuevo acuerdo sin tener presente el vigente, el que se firmó en 2019”.
En esa misma línea, Fernández sostiene que el nuevo texto “hace perder derechos que estaban adquiridos”. “Las conciliaciones de jornada tal como estaban planteadas para el centro se pierden, se prima todo por necesidades del servicio y el educador se queda para atrás”. También denuncia cambios que, a su juicio, afectan a la estabilidad de los equipos y se proponen “calendarios deficitarios en horas” y que, tras revisar el documento, no encuentran mejoras reales.
“La única ‘mejora’ es coger vacaciones durante todo el año; y eso es por interés de la empresa, para que no coincidamos nunca”.
Las delegadas subrayan que su petición no es económica, sino de condiciones adaptadas a la realidad del trabajo y "se adecúen a la edad”, insisten. Y alerta de un trabajo con alta carga emocional y exposición a situaciones violentas. “Trabajamos con el colectivo que trabajamos. Si mañana me pegan una hostia, voy a volver al día siguiente al mismo sitio con él; y nadie recoge eso”.
De momento, insisten, la propuesta presentada por la administración no es un punto de partida. “Sabemos que es el primer borrador, pero para nosotras no es el inicio de ninguna negociación si la base es esa merma de condiciones”, concluyen.




