Hora 14 Euskadi
Sociedad

José María Sanz de Galdeano: “Las presas no se diseñaron para las avenidas, pero hoy son clave para amortiguarlas”

Los embalses vascos, concebidos principalmente para abastecimiento, desempeñan hoy un papel esencial en la gestión de crecidas durante episodios de lluvias intensas

José María Sanz de Galdeano: “Las presas no se diseñaron para las avenidas, pero hoy son clave para amortiguarlas”

En el programa Hora 14 Euskadi, el director de Planificación Hidrológica y Obras de la Agencia Vasca del Agua (URA), José María Sanz de Galdeano, ha analizado el papel que desempeñan las presas vascas en un invierno marcado por episodios de lluvias intensas y concentradas en pocos días. Tras las imágenes impactantes registradas esta semana en Andalucía —con embalses como el de Presa de Iznájar alcanzando niveles históricos—, la atención se centra en cómo Euskadi gestiona sus propios sistemas de regulación.

Sande explica que en el territorio existen dos grandes sistemas de presas. Por un lado, el sistema del Zadorra, que incluye el Embalse de Ullibarri-Gamboa y la presa de Presa de Urrunaga. Por otro, el embalse de Embalse de Añarbe, que abastece a Donostialdea.

Aunque estas infraestructuras fueron construidas fundamentalmente para el abastecimiento de agua, no específicamente para laminar avenidas, su capacidad permite gestionar episodios de crecidas. "Tienen un volumen suficiente como para jugar con las reservas, generar hueco y retener agua en los momentos más críticos", ha señalado.

Gestión con "un ojo en el río y otro en el cielo"

La clave está en el llamado "resguardo", es decir, la capacidad de almacenamiento disponible antes de un episodio de lluvias intensas. Según ha detallado el director, la gestión se adapta en función del estado de los ríos aguas abajo y de las previsiones meteorológicas.

En el caso de Añarbe, la presa regula únicamente alrededor del 23% de su cuenca, lo que significa que la mayor parte del agua que circula por el río no pasa por el embalse y, por tanto, no puede ser regulada. Aun así, cuando los ríos bajan altos, la presa retiene al máximo posible para amortiguar la crecida.

En el sistema del Zadorra, la capacidad de regulación es mayor: controla aproximadamente el 60% de la cuenca situada aguas arriba de las presas, lo que permite una intervención más significativa en episodios de lluvias intensas. "Frenamos la crecida reteniendo en las presas el caudal que les llega", ha resumido.

La autoridad administrativa última depende del ámbito territorial. En el caso del Zadorra, corresponde a la Confederación Hidrográfica del Ebro; en el de Añarbe, a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. No obstante, ha destacado la coordinación permanente entre ambas confederaciones y URA para decidir conjuntamente cada maniobra de gestión.

Azudes: razones ambientales e hidráulicas

En los últimos años, Euskadi ha acometido la eliminación de varias pequeñas presas o azudes. No se trata de grandes infraestructuras como las del Zadorra o Añarbe, sino de estructuras de pequeña altura —a veces de apenas un par de metros— que no tienen capacidad real para gestionar avenidas significativas.

Las razones para su retirada son principalmente dos. La primera es ambiental: los azudes interrumpen la continuidad del ecosistema fluvial, dificultando el tránsito de la fauna aguas arriba y abajo. Cuando no cumplen una función relevante, su eliminación o permeabilización mejora la calidad ecológica del río.

La segunda es hidráulica, aunque de impacto moderado: estas pequeñas estructuras pueden elevar localmente la lámina de agua y favorecer pequeñas inundaciones en episodios de crecida.

Frente a ello, existe un tercer factor a considerar: el valor patrimonial. Algunos azudes y puentes históricos poseen interés cultural o arquitectónico, lo que obliga a buscar soluciones intermedias entre la conservación y la mejora hidráulica o ambiental. En esos casos, se estudian alternativas como canales laterales o medidas de permeabilización que compatibilicen ambos objetivos.

Se insiste en que ninguno de los elementos actualmente en revisión tiene una influencia notable en las grandes avenidas del País Vasco ni afecta a infraestructuras con capacidad real de regulación en episodios de entidad media o alta.