“Fuimos rivales en la huelga de Michelin y hoy, 50 años después, compartimos memoria”
Félix Pérez y Txomin Arizmendi rememoran la huelga de los Cien Días en la planta de Lasarte-Oria
“Fuimos rivales en la huelga de Michelin y hoy, 50 años después, compartimos memoria”
Se han cumplido 50 años del inicio de la histórica huelga de los Cien Días en la planta de Michelin en Lasarte -Oria. Una movilización que marcó un antes y un después en el movimiento obrero en Gipuzkoa y que ha sido recordada en la tertulia de Hoy por Hoy San Sebastián por dos de sus protagonistas: el trabajador Félix Pérez y el abogado Txomin Arizmendi, entonces defensor de la empresa.
Félix Pérez, uno de los trabajadores despedidos en el arranque del conflicto, ha recordado que el detonante fue la decisión de la empresa de despedir a 16 trabajadores en Valladolid por presentar una plataforma reivindicativa en la que reclamaban mejoras laborales y la creación de un jurado central.
“La mecha la pone Michelin cuando despide a 16 trabajadores simplemente por presentar una plataforma reivindicativa”, ha afirmado. Aquella decisión provocó un efecto dominó que llevó a la huelga a las plantas de Aranda de Duero y Lasarte -Oria ya que la planta de Vitoria no pudo sumarse a las movilizaciones, en un contexto todavía marcado por el final del franquismo.
Pérez ha descrito aquellos meses como un tiempo de “gran esperanza”, en el que los trabajadores sentían que el régimen estaba llegando a su fin: “Veíamos la caída de la dictadura, la palpábamos. Estábamos convencidos”.
El extrabajador ha subrayado la magnitud de la movilización: 3.000 obreros en huelga, una caja de resistencia, solidaridad de empresas del entorno y apoyo internacional desde fábricas de Michelin en Francia e Italia. “Había un ambiente de eclosión en todo Gipuzkoa”, ha señalado.
También ha recordado los momentos más duros: detenciones, despidos masivos —2.500 trabajadores fueron obligados a pasar entrevistas individuales— y situaciones de gran tensión. “La Guardia Civil actuaba con verdadero salvajismo”, ha afirmado. De los miles de afectados, 67 trabajadores no lograron la readmisión y algunos tuvieron que marcharse fuera.
Pese a todo, Pérez insiste en que el objetivo era negociar: “Nuestra idea era sentarnos y negociar. No hubo manera”. A su juicio, aquella huelga impulsó nuevas formas de organización obrera basadas en asambleas y fortaleció la representación sindical en los años posteriores.
“La calle nos superaba”
En el otro lado del conflicto estaba Txomin Arizmendi, abogado de la empresa en aquellos años. Medio siglo después ha reconocido la extrema dificultad de su papel en un contexto político y social explosivo, tal y como ha explicado “le tocó bailar con l más fea”.
“Defender la estructura legal de aquel momento en la calle era casi imposible. La calle nos superaba por completo”, ha explicado. La multinacional francesa recibía instrucciones desde Clermont-Ferrand y, según Arizmendi, la preocupación por el futuro de la fábrica era constante.
El letrado ha recordado la tensión de los juicios y la necesidad de acudir protegido por la Policía Nacional: “Había un ambiente muy caliente. En algunos momentos pasé preocupación, sobre todo por la familia”.
También ha admitido la complejidad de defender despidos masivos en un escenario tan incierto: “Personalizar cada juicio era muy duro. Sabíamos que el contexto iba a cambiar en pocos meses, pero había que pelearlo en aquel día”.
Con el paso del tiempo, Arizmendi considera que el conflicto obligó a la empresa a replantear profundamente su modelo de relaciones laborales. “A partir de entonces se entendió que la representación sindical era de una trascendencia enorme y que había que cuidarla mucho más”, ha afirmado.
Un antes y un después
Ambos coinciden en que la huelga marcó un punto de inflexión. Para Pérez, fue una demostración de fuerza colectiva en un momento sin libertades sindicales ni marcos de negociación consolidados. Para Arizmendi, supuso una transformación en la forma de entender el diálogo social dentro de la empresa.
Cincuenta años después, antiguos protagonistas que entonces estuvieron “uno frente al otro” comparten tertulia y memoria.
Mikel García: "Fue una universidad obrera y una lección de unidad ”
Quien también lo vivió en primera persona fue Mikel García, quien en esas fechas acababa de incorporarse a la fábrica, con apenas 22 años, cuando comenzó a gestarse el paro.
Recuerda como la dirección llegó a anunciar el despido de 2.500 trabajadores —prácticamente toda la plantilla—, aunque finalmente los despidos efectivos fueron 67. La solidaridad fue clave para sostener el conflicto: comercios locales, arrantzales y redes de apoyo impulsaron una caja de resistencia, mientras se tejían contactos internacionales con sindicatos europeos.
Mikel García: "Fue una universidad obrera y una lección de unidad ”
Aunque no se lograron mejoras materiales inmediatas, Mikel subraya que la huelga supuso “una universidad obrera” y sembró una cultura de organización y unidad que, a su juicio, fue ejemplo para otras luchas laborales. Medio siglo después defiende que aquella movilización fue la semilla de muchos de los derechos y dinámicas actuales en la empresa.
Futura exposición
Para recordar esta efeméride, los impulsores de la conmemoración están recopilando fotografías y materiales de la época con el objetivo de organizar una exposición abierta al público. Quien tenga este tipo de material, lo puede enviar a la siguiente dirección: 100egunekogreba@gmail.com
Coro Tellechea
Llevo en Radio San Sebastián 24 años desempeñando...Llevo en Radio San Sebastián 24 años desempeñando diferentes funciones, pero sobre todo realizando las labores de productora del Hoy por Hoy San Sebastián.