Los Ayuntamientos alaveses divididos ante el impuesto turístico; con los hosteleros en contra
Mientras los Ayuntamientos de Vitoria y Laguardia son favorables al impuesto, Nekatur, el empresariado alavés y el Ayuntamiento de Labastida no lo ven con buenos ojos
El impuesto turístico a debate
Vitoria-Gasteiz
La posible implantación del impuesto sobre estancias turísticas en Álava ha generado opiniones encontradas entre municipios y el sector privado. Alcaldes, Ayuntamiento de Vitoria y empresarios coinciden en que la medida tendrá efectos distintos según el tipo de turismo y el tamaño de cada localidad.
Reacciones municipales: entre entusiasmo y cautela
En Laguardia, un pequeño municipio de 1.500 habitantes con más de 200 plazas turísticas, el alcalde Raúl García celebró la iniciativa: “Recibir la tasa con las manos abiertas es necesario, ya que los gastos derivados del turismo no pueden recaer solo en la ciudadanía”. Calcula que con una tasa de un euro por noche podrían generarse 65.000 euros anuales para mantener limpieza, el ascensor panorámico, personal de turismo y servicios públicos. García recordó que llevan cinco años reclamando este impuesto y lo considera una oportunidad para financiar servicios que beneficien tanto a residentes como a visitantes.
En contraste, en Labastida, municipio con un perfil turístico basado en segundas residencias, el alcalde Daniel García expresó sus reservas: “La tasa no soluciona los problemas de presión turística y afecta a nuestra autonomía local. Aplicar la mínima franja sería lo más razonable, pero no aporta beneficios reales a nuestro municipio”. Además, advirtió sobre la desventaja competitiva frente a localidades vecinas que no aplicarán el impuesto, como Haro o Briñas.
Vitoria en cambio aplaude la iniciativa. La concejala de Turismo, María Nanclares, se mostró optimista ante la futura implantación: “No creemos que afecte a la llegada de visitantes, tomando como referencia la experiencia de Cataluña, donde se aplica el impuesto sin que se haya reducido el número de pernoctaciones”. Además, señaló que la horquilla será estudiada cuidadosamente, destinando los fondos a limpieza, transporte público, espacio urbano y mejoras para los turistas, y que el Ayuntamiento no presentará alegaciones.
Preocupación por estancias medias y largas
El sector privado también ha expresado su preocupación. Idoia Ezkurdia, presidenta de Nekatur, que agrupa a agroturismos, advirtió que el impuesto no distingue entre turismo urbano y rural: “Nuestro turismo es de pequeña escala, no genera saturación ni problemas de convivencia, y la tasa supone más papeleo y costes administrativos para microempresas y autónomos”.
Por su parte, Iván Saldaña, empresario de apartamentos turísticos en Vitoria, señaló que la norma afectará a clientes que ocupan residencias temporales durante semanas o meses: “Pueden llegar a pagar hasta 300 euros más al mes. Muchos de nuestros clientes son trabajadores que no encuentran otra opción de alojamiento y se verán penalizados. Además, la información llega solo a quienes están en asociaciones sectoriales, dejando al resto desinformados”. Para Saldaña "2-3 días puede estar bien, pero para media-larga estancia no lo veo".
Ezkurdia y Saldaña insistieron en considerar la motivación del viaje, ya que estancias por motivos laborales o de media-larga duración podrían ser gravadas de manera desproporcionada, un punto que planean incluir en sus alegaciones.
Cómo funcionará el impuesto
Los ayuntamientos fijarán la cuantía dentro de una horquilla que va desde 0,75 euros por día en albergues hasta 5 euros en hoteles de cinco estrellas, pudiendo aplicar bonificaciones o recargos según el tamaño del municipio.
Por ejemplo, municipios con menos de 25 plazas podrán bonificar hasta el 100 %, mientras que Vitoria, con más de 750 plazas, podría imponer un recargo de hasta 50 %, alcanzando 7,50 euros por noche en un hotel de cinco estrellas. Existen excepciones para menores de 18 años, personas con discapacidad o dependencia, estudiantes, motivos de salud y causas de fuerza mayor. Tras la aprobación de la norma, los ayuntamientos tendrán seis meses para regularla; si no lo hacen, los visitantes deberán pagar el máximo de la horquilla.
La norma permanecerá en información pública hasta este miércoles, período durante el cual ayuntamientos y sector pueden presentar alegaciones. La aprobación y aplicación final de la tasa determinarán su impacto sobre el turismo, la economía local y la convivencia entre visitantes y municipios de Álava
Por ejemplo, los municipios con menos de 25 plazas podrían bonificar hasta el 100 %, mientras que Vitoria, con más de 750 plazas, podría imponer un recargo de hasta 50 %, alcanzando 7,50 euros por noche en un hotel de cinco estrellas. Existen excepciones para menores de 18 años, personas con discapacidad o dependencia, estudiantes, motivos de salud y causas de fuerza mayor. Tras la aprobación de la norma, los ayuntamientos tendrán seis meses para regularla; si no lo hacen, los visitantes deberán pagar el máximo de la horquilla.