El trabajo invisible detrás de las comparsas que llenan las calles en Carnaval
Meses de ensayos, diseño y montaje detrás de una fiesta multitudinaria que volvió a llenar las calles de Irun
El trabajo invisible detrás de las comparsas que llenan las calles en Carnaval
El Carnaval de Irun no surge por arte de magia. Detrás de cada carroza, cada disfraz y cada coreografía hay meses de planificación, noches sin dormir y decenas de familias volcadas en una misma ilusión. La edición de 2026, marcada por la lluvia y los cambios de última hora, ha vuelto a demostrar que la fiesta más colorida de la ciudad es también una de las que más trabajo colectivo esconde.
Desde julio —e incluso antes— comienzan a gestarse las ideas. En septiembre ya se diseñan trajes, se reservan materiales y se activan los grupos de trabajo. Y tras la Cabalgata de Reyes, comienza la cuenta atrás definitiva: apenas unas semanas para transformar plataformas vacías en auténticos escenarios móviles.
Un reto climático superado con nota
Irun volvió a volcarse con sus carnavales en una edición especialmente complicada por la climatología. Seis días de programación casi ininterrumpida en los que la lluvia obligó a activar planes alternativos, reorganizar espacios y tomar decisiones prácticamente en directo.
Aun así, el balance municipal es claro: ningún acto tuvo que suspenderse y los desfiles pudieron celebrarse. La respuesta ciudadana fue masiva, con paraguas en mano y ganas intactas. Calles y plazas llenas confirmaron que el carnaval es una cita irrenunciable en el calendario local.
La anatomía de una comparsa: meses de trabajo para unas horas de desfile
Detrás de cada comparsa hay una estructura organizativa que mezcla creatividad, logística y mucha conciliación familiar.
En el caso de las escuelas de danza, el proceso comienza con la elección del tema, que se comunica al área de Cultura para evitar coincidencias entre agrupaciones. A partir de ahí:
- Diseño de trajes por edades
- Búsqueda de telas y trabajo con modistas
- Presentaciones tipo “desfile” para que las familias elijan vestuario
- Ensayos semanales desde octubre
En paralelo, las carrozas toman forma en pabellones y locales cedidos. Jueves y domingos de montaje, fines de semana intensivos y, cuando se acerca la fecha, jornadas que se alargan hasta la madrugada. Cortar madera, pintar con spray, esperar a que seque, rehacer piezas, adaptar estructuras… Un avance lento y minucioso que puede sumar cientos de horas.
Familias, AMPA y voluntariado: el verdadero motor
Las asociaciones de madres y padres juegan un papel clave. En algunos casos, las comparsas superan las 120 personas entre niños y adultos. La implicación va mucho más allá del desfile:
- Organización de ensayos
- Preparación de meriendas y chocolatadas
- Ajuste de presupuestos para que el precio del traje sea accesible
- Coordinación logística y montaje
Muchos padres y madres colaboran “por amor al arte”, dedicando su tiempo libre a que la experiencia sea inolvidable para los más pequeños. El objetivo es claro: que los niños levanten la vista de las pantallas y vivan el carnaval como una experiencia colectiva.
El orgullo del desfile… y la tristeza del desmontaje
El desfile de comparsas se ha consolidado como uno de los momentos más espectaculares del carnaval irundarra. Más de una decena de agrupaciones, cientos de participantes y miles de espectadores convierten el centro en un escenario vibrante.
Pero tras la música y el confeti llega el momento más duro: desmontar. Muchas estructuras deben destruirse por falta de espacio para almacenarlas. Se reutilizan materiales cuando es posible, pero la carroza, tal y como desfiló, desaparece.
Queda la satisfacción, las fotos, los mensajes de felicitación y el recuerdo de haber construido algo colectivo.
Coordinación municipal y mirada al futuro
El Carnaval de Irun implica también un importante trabajo transversal: Cultura, Policía Local, Protección Civil, Movilidad y otros departamentos municipales coordinan dispositivos y planes alternativos, especialmente en ediciones complicadas como la de este año.
En marzo, Ayuntamiento y comparsas volverán a reunirse para analizar mejoras y preparar la siguiente edición. Porque mientras aún resuena el eco del entierro de la sardina, muchas comparsas ya están pensando en 2027.