Jaworski firma un triple imposible y el Bilbao Basket tumba al Gran Canaria tras remontar 22 puntos
El Surne obra el milagro en la ACB con un “hirukoa” en la bocina después de levantar 22 puntos y forzar la prórroga
Hay noches que explican por qué el baloncesto engancha. Y la de este miércoles en la ACB fue una de ellas. El Surne Bilbao Basket se llevó una victoria épica ante el Gran Canaria con un triple sobre la bocina de Justin Jaworski que culminó una remontada improbable: 22 puntos abajo y partido rescatado en la prórroga.
Cuando parecía todo perdido, apareció la fe. Y después, la locura.
De la impotencia al milagro
El conjunto bilbaíno llegó a verse 22 puntos por debajo en un partido que durante muchos minutos tuvo claro color amarillo. El Gran Canaria dominaba el ritmo, el rebote y el marcador. El Bilbao sufría, a remolque, sin encontrar continuidad.
Pero el baloncesto, a veces, cambia en cuestión de posesiones. El equipo de negro apretó atrás, empezó a correr y encontró puntos rápidos. La diferencia se fue reduciendo hasta convertir lo que parecía una derrota inevitable en una persecución creíble.
El empuje final permitió forzar la prórroga. Ya era una hazaña.
20 segundos, cuatro puntos y un triple eterno
En el tiempo extra, el Surne volvió a verse contra las cuerdas. A falta de 20,2 segundos, el Bilbao Basket estaba cuatro abajo. Pero no dejó de creer.
Una acción rápida acercó el marcador y, en la última posesión, con el reloj consumiéndose, Justin Jaworski asumió la responsabilidad. El lanzamiento salió limpio. Sonó la bocina. Y el balón entró.
Triple ganador. Partido para Bilbao.
El propio club resumió el momento con una frase que lo explica todo:"¿A quién no le puede gustar el baloncesto? Remontada de 22 puntos para ir a la prórroga. Y remontada de 4 puntos en 20.2 segundos con un HIRUKOA +0 (a fallar) maravilloso".
Una victoria que va más allá del marcador
Más allá del resultado, el triunfo refuerza el carácter competitivo del equipo en un momento clave de la temporada. Remontar 22 puntos fuera de casa en la ACB no es habitual. Hacerlo y ganar con un triple sobre la bocina es directamente extraordinario.
Bilbao celebró una de esas victorias que se recuerdan durante años. Una noche de las que justifican cada entrenamiento, cada viaje y cada minuto de sufrimiento.
Porque hay partidos que suman en la clasificación. Y hay partidos que construyen identidad.
Y este fue de los segundos.