Sociedad

Carles Francino, en Bilbao: “La objetividad no existe, lo que se nos debe exigir es veracidad y honestidad”

El periodista reivindica el rigor frente a la desinformación en los Premios Comunicando Futuro y lanza un aviso a los medios: “Estamos contribuyendo al ruido”

Carles Francino: "La objetividad no existe"

Bilbao fue anoche escenario de algo más que una entrega de premios. El acto de Comunicando Futuro dejó uno de esos discursos que incomodan y obligan a mirar hacia dentro. Carles Francino tomó la palabra y, lejos de refugiarse en lugares comunes, lanzó un alegato directo contra la falsa objetividad, la desinformación y la deriva partidista que, a su juicio, contamina el debate público.

“Proteger el derecho a una información objetiva”, citó al inicio, recuperando las palabras del jurado. Y fue entonces cuando marcó distancia: “La objetividad no existe. Entendida como asepsia, no existe”.

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El periodista defendió que los medios no son entes neutros ni los profesionales “seres asexuales”. “Tenemos un origen, unas influencias, unas creencias. Se nos debe exigir veracidad y honestidad”, aseguró, subrayando que la objetividad mal entendida esconde una trampa.

La trampa de la equidistancia

Francino advirtió de uno de los riesgos que, a su juicio, se han instalado en el discurso público: confundir objetividad con equidistancia. “Cuando se apela a ella en determinados ámbitos, se está equiparando a una equidistancia frente a realidades ante las que no podemos ser equidistantes”, sostuvo.

No se trata, defendió, de ser neutrales ante todo, sino de ser rigurosos. “Tenemos que exigirnos veracidad, rigor, profesionalidad y honestidad. Y si metemos la pata, reconocerlo”, añadió ante el auditorio.

En un momento de polarización creciente y consumo acelerado de información, el comunicador insistió en la responsabilidad de los llamados medios “convencionales o tradicionales”. “Aspiramos a que se nos tome en serio”, explicó, para diferenciar ese modelo del ruido que generan bulos y manipulaciones.

“La desinformación es una mierda”

Sin medias tintas, Francino calificó la desinformación como “un problema muy grave”. Y utilizó un ejemplo reciente para ilustrarlo: una frase atribuida a Donald Trump que circuló como supuesta declaración. “La primera reacción, por el sesgo que tengo, es pensar: ‘Otra que ha dicho’. Pero tenemos que hacer ese sobreesfuerzo para que no nos la cuelen”, señaló.

Ese “sobreesfuerzo” pasa, defendió, por contrastar incluso aquello que encaja con nuestras propias ideas. Porque el sesgo no es exclusivo del público; también afecta a los periodistas.

El aviso a los medios: salir del “Sálvame” político

El momento más contundente llegó cuando apuntó directamente a la dinámica informativa que, según dijo, domina parte de radios y televisiones. “Nos hemos dejado colonizar no por la política, sino por la partidocracia, por el ‘Sálvame’ de los partidos”, afirmó.

A su juicio, se dedica “un montón de tiempo” a asuntos sin interés real que solo generan “ruido y enfrentamiento”. Y lanzó una propuesta concreta a sus colegas: “Intentemos idear un sistema que nos permita salir de ese bucle, porque estamos contribuyendo a la intoxicación”.

El discurso, breve pero cargado de intención, convirtió la gala en algo más que una celebración. Fue una llamada a la autocrítica en un momento en el que la confianza en los medios atraviesa una etapa delicada.

En tiempos de titulares rápidos y trincheras digitales, Francino reivindicó una idea sencilla pero exigente: menos equidistancia impostada y más honestidad profesional. Una defensa del periodismo que, anoche en Bilbao, sonó a advertencia y a compromiso al mismo tiempo.