Vitoria sueña con la copa
A 600 kilómetros, en Vitoria-Gasteiz, bares como el Bar La Viña vibran con la emoción de la Copa: banderas azulgranas ondeando, mesas reservadas y aficionados atentos a cada detalle. La Copa del Rey ha vuelto para el Baskonia, y la ciudad ya late al ritmo de la ilusión, entre calles y barras.

Comienza la Copa del Rey de baloncesto para el Baskonia
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Vitoria-Gasteiz
Manga corta y 18 grados en Valencia. Txaranga, bufandas al viento y más de mil camisetas azulgranas toman la fanzone desde primera hora. La séptima no se juega solo en la pista. Se juega donde los aficionados sienten la pasión: en Valencia, en la fanzone; en Vitoria, en cada bar y en cada grupo de amigos. Y en ambos lugares, el pulso es el mismo: volver a soñar con levantar la Copa.


Más de mil baskonistas se han dejado ver por Valencia, muchos incluso sin entrada, disfrutando de la fiesta paralela que convierte la Copa en algo más que un torneo.
Cánticos improvisados, fotos con bufandas de equipos que ni siquiera compiten… La Copa también es eso: reencuentros, kalejiras improvisadas y recuerdos compartidos.
“Estamos locos”, resume Raúl, valenciano y baskonista de corazón. “Pero la Copa es diferente. Es la fiesta de las aficiones”.
Iñaki Larrea, “Lagartijo”, saxofonista de la txaranga Biotzatarrak, acumula casi tres décadas de Copas. Solo faltó cuando nacieron sus hijas. “Ya es la cita del año”, explica. Y este curso, tras varios años sin equipo copero, la sensación es distinta: “Se nota que hay más ganas que nunca”.
Vitoria: la emoción se vive en los bares
Mientras tanto, en Vitoria-Gasteiz, la Copa se siente en cada bar, en cada grupo de amigos. En el Bar La Viña, la emoción es palpable. Banderas colgadas, mesas reservadas y aficionados comentando cada noticia sobre el equipo. No hay charanga en la calle, pero el latido es el mismo: nervios, superstición y pasión copera.
Ariadna, responsable del local, gran aficionada del Baskonia, lo resume con una sonrisa: “Tenemos muchas ganas. Después de tantos años sin Copa, esto se vive distinto. Hoy habrá ambientazo y el domingo, ojalá, aún más”.


La mañana transcurre entre cafés, tertulias y recuerdos de partidos históricos. Cuando llegue el partido, sonido a tope, cervezas frías y todos los ojos en las cuatro pantallas del bar. La Copa se vive en la pista… y en la barra. “Desde las seis celebramos que vamos a ganar”, asegura Ariadna.
Caminante vestido con la camiseta baskonista
El regreso del Baskonia a la copa es más que una clasificación deportiva. Es recuperar una tradición, volver a organizar el viaje o reservar mesa en el bar de siempre. Es sentir que febrero vuelve a ser territorio copero y que la ilusión se contagia entre amigos, familia y desconocidos unidos por los colores azulgranas.


La ciudad muestra con orgullo su presencia en la Copa con el escudo del Baskonia en la fachada del Ayuntamiento y el caminante con la equipación azulgrana.


La afición ya ha ganado algo importante: el orgullo de estar en la fiesta y el Baskonia vuelve a sentirse copero




