Jose Antonio Abásolo, periodista: “Más miedo sentí cuando me puse delante del cabo que ante la máquina de escribir”
Medio siglo después, José Antonio Abásolo, periodista en 1976 en la Gazeta del Norte, recuerda cómo vivió desde dentro de la iglesia de Zaramaga los sucesos del 3 de marzo y cómo se redactó la crónica del día siguiente.
50 Aniversario del acontecimiento del 3 de Marzo de 1976, hablamos con José Antonio Abasolo.
Vitoria-Alava
El 3 de marzo de 1976 fue un día que marcó la historia reciente de Vitoria-Gasteiz. José Antonio Abásolo, periodista en La Gaceta del Norte, recuerda medio siglo después: “Yo estaba dentro de la iglesia”. Desde allí presenció los acontecimientos de uno de los días más duros de la Transición española.
Abásolo había seguido el conflicto laboral desde el 9 de enero. La respuesta de los trabajadores fue total: “A las 10 de la mañana prácticamente estaba parado todo, incluido Michelin. Y Michelin era la piedra de toque, porque había habido en el año 72 una derrota sindical, y ese día lo consiguieron”.
El periodista recuerda que su condición profesional le permitió cierta protección: “El hecho de estar ahí como periodista me permitió salir con mucho menos incidentes que la resta de la gente… porque en aquella época tenía el carné profesional, un documento oficial y más del gobierno, del último gobierno, del primer gobierno de la transición. Era un documento importante".
"Me dieron golpes en la espalda"
Cuando la situación dentro de la iglesia se complicó, Abásolo se acercó a una de las puertas custodiadas por la Policía Armada. "Vi que aquello se ponía feo, me acerqué, había un cabo o un sargento en una de las puertas, con casco y todo, y me acerqué con el carné profesional en la mano".
El oficial se quedó sorprendido unos segundos, y Abásolo aprovechó para salir corriendo. “Pero les dijo a sus agentes que me siguieran, y me dieron dos golpes en la espalda”.
Tras salir de la iglesia, se dirigió a la redacción de La Gaceta del Norte, situada en la calle Fueros. Allí se enfrentó a otra presión: redactar la crónica bajo censura. “Más miedo sentí cuando me puse delante del cabo aquel que ante la máquina de escribir” comenta. Las crónicas se escribían en cuartillas y el redactor jefe revisaba cuidadosamente cada hoja: “Cogía las cuartillas y las llevaba a su despacho… y yo vi que subrayaba”. Al día siguiente, lo publicado fue “una crónica de fuentes oficiales, fundamentalmente”.
Sobre lo que escribió y lo que sintió mientras escribía, Abásolo recuerda: “Llegué a la redacción y me puse a escribir. La verdad es que no sé exactamente lo que escribí, porque como los censuraron, lo que salía, sé lo que salió al día siguiente, pero no lo que escribí. No era consciente de lo que había vivido, de la dimensión que tenía aquello”.
Su testimonio ofrece una mirada directa y personal de aquel día: desde la tensión dentro de la iglesia hasta los golpes recibidos y la urgencia de redactar una crónica bajo control oficial. Medio siglo después, su relato permite revivir la intensidad de un episodio clave de la Transición, contado con la voz de quien estuvo dentro y vio todo de cerca.